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5 secretos el tierno anuncio de Lotería de Navidad que emociona a España

  • ¿Dónde se rodó? ¿Quién es su protagonista? La intrahistoria del spot que está arrasando en todo el país

El Gordo se aproxima y lo hace, de nuevo, de la mano de una plañidera. El Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas acaba de levantar el telón del anuncio televisivo con el que cada noviembre pretende inyectar a los españoles la expectación crematística de la Navidad. Y el estreno viene de fábrica dirigido al corazoncito de los contribuyentes. Verán, llega la mañana del 21 de diciembre a un pueblo costero de Asturias y Carmina, una maestra jubilada, cree que su décimo ha sido premiado cuando, en realidad, lo que ha visto en televisión no es el sorteo, sino un resumen del anterior. La alegría de la mujer es tal que ni su familia ni sus vecinos quieren pinchar el globo, así que deciden unirse a la improvisada celebración para festejar un premio que no existe. Al final, se desvela que en algún momento del relato Carmina ha descubierto su error y, en plena explosión de alegría colectiva, cuando su hijo se le acerca para contarle la verdad, ella se le adelanta y suelta su arsenal de gases lacrimógenos: «Ya sé lo que me vienes a contar, pero a una madre hay que hacerle caso siempre», le dice sin apenas poder contener el llanto mientras regala el «premio» a sus hijos y a su nieto. Una voz en off remata el abrazo maternal con la moraleja de las últimas campañas: «El mayor premio es compartirlo».

Con este nuevo corto –dura casi cinco minutos–, Leo Burnett, la agencia madrileña que lleva manufacturados los tres últimos ‘spots’ navideños al haber ganado los concursos públicos, recupera los personajes de carne y hueso y persevera en la senda de las historias tiernas y entrañables que tan buenos resultados le está dando a su cliente, el Gobierno de España. De hecho, el año pasado, Justino, el vigilante nocturno inanimado que durante su turno de trabajo en una fábrica de maniquíes dejaba recados y bromas a los empleados para sacarles una sonrisa al día siguiente, logró incrementar un 4,5% las ventas de décimos para el sorteo del 22 de diciembre.

Ya entonces llovía sobre mojado. Doce meses antes, Burnett reventaba todos los récords con un cuento de Navidad dickensiano, servido con una impecable factura, que tenía lugar en el bar de Antonio, a las afueras de Madrid, donde todos sus parroquianos mojaban en champán la suerte de haber sido bendecidos con el Gordo. Todos, menos Manu, aquel hombre larguirucho y barbudo que a su abatimiento por las dificultades económicas añadía el de no haber comprado ese año un décimo en la barra del barrio; el que cargado de hombros y de fracasos abría camino a través de una copiosa nevada, espoleado por su mujer, para irrumpir en la fiesta, felicitar al hostelero y tomarse un cafelito por el que le cobraba 21 euros. «Uno del café y veinte de esto», le sorprendía el bondadoso Antonio al tiempo que deslizaba sobre la barra un sobre rojo con su nombre y, en su interior, un boleto agraciado que le había guardado.

El anuncio, hasta entonces el más visto, comentado y llorado en la historia de la publicidad española –aunque no exista método empírico para acreditar eso último–, tocó la fibra de todo el país. Y no solo eso. En el mismo viaje, lograba resarcirnos de la pesadilla del tétrico quinteto de la muerte Caballé-Raphael-Marta Sánchez-Bustamante-Niña Pastori) de la campaña anterior e, incluso, nos hacía olvidar por un instante a Clive Arrindell. Sí lo recuerdan, sí, el cabeza rapada que durante una larga década, siempre vestido de negro riguroso, nos anunció la buenanueva con hadas, polvos mágicos y la deliciosa música de ‘Doctor Zhivago’.

Los 5 secretos del anuncio: Pilar debuta a los 84 años

El recién horneado ‘spot’ vuelve a girar en torno a la idea que impulsa la trilogía: buenas personas que siempre piensan en los demás y un eslogan que incita a la fraternidad. Únicamente cambian los escenarios y las caras. Asturias ha sido esta vez la comunidad elegida para albergar el rodaje. En concreto, el pueblo donde se desarrollan los hechos corresponde a Villaviciosa, el puerto es el de Tazones y el imponente faro que alumbra la fiesta del Gordo fallido corresponde al de Lastres.

Un pequeño ejército de extras autóctonos y un cuerpo de actores profesionales arropa a Pilar Enfredoque en su debut interpretativo a los 84 años. Nadie lo diría después de ver la soltura y el aplomo con que esta madrileña da vida a Carmina. Resulta que, animada por su nieto, esta madrileña metida ahora a actriz accedió a presentarse al casting que organizó la productora del anuncio más esperado del año. Su frescura encandiló de inmediato a los responsables de la prueba, del mismo modo que promete hacerlo a partir de ahora con los televidentes.