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#NocillaGate, la estafa en la que ha caído el deportista extremo Josef Ajram

#NocillaGate, la estafa en la que ha caído Josef Ajram
  • El también experto en Bolsa y conocido comunicador en redes sociales ha sucumbido a la broma que le ha gastado un usuario de Twitter que se hizo pasar por la marca Nocilla

Josef Ajram, el famoso deportista extremo catalán, experto en Bolsa y prestigioso 'influencer' en redes sociales, ha vuelto a ser noticia. Pero esta vez no por su polifacética carrera. Acaba de saberse que ha sucumbido a la broma de mal gusto que le ha gastado un estafador en Twitter, que se hace llamar @Calitat. Este usuario, que ya ha sido identificado y podría acabar en la cárcel, se hizo pasar por la marca de Nocilla y logró que Ajram hiciera una falsa campaña promocional.

Aunque muchas señales hacían sospechar de que no se trataba de algo serio y real, Ajram se creyó a @Calitat y llegó a posar en redes sociales como Instagram con una rebanada de Nocilla en su mano, según explica 'La Vanguardia'. No le despertó ningún recelo ver que el supuesto perfil de la marca tenía muy pocos seguidores y su nombre era 'Nociiia'.

Al ver que Ajram se había tragado la broma, el estafador comenzó a mofarse de él en Twitter e incluso hizo una encuesta para saber si seguía adelante o no con la tomadura de pelo. Las opciones: «Putearle, que le jodan» o «intentar hacer el bien». Se impuso por aplastante mayoría la primera.

No obstante, lo que enfureció verdaderamente a Ajram no fue descubrir que había sido víctima del ya bautizado caso #NocillaGate, sino saber que @Calitat había difundido unos comentarios hirientes sobre Morgana, la hija de 6 años del deportista extremo. En ellos decía que su «próximo objetivo era comerle el culo» a la menor, como desvela el rotativo catalán.

De ese modo, Ajram decidió dar caza al estafador. Para ello, contrató a expertos en análisis de identidad digital y derecho penal para que acabaran con el anonimato que le ofrecía Internet a @Calitat y descubrir su verdadera identidad. Dicho y hecho. El hombre se enfrenta ahora a una denuncia en la que pesan delitos de acoso a través de los medios tecnológicos, contra la integridad moral, incitación al odio y humillación pública, estafa y amenazas.

Aun así, son numerosas las críticas que se suceden en las redes sociales por la ingenuidad de Ajram.