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La Reina conquista Vallecas

Doña Letizia es recibida por los vecinos a las puertas de la sede de la Confederación Salud Mental España, en Entrevías.
Doña Letizia es recibida por los vecinos a las puertas de la sede de la Confederación Salud Mental España, en Entrevías. / AFP
  • Doña Letizia se da un baño de masas en el popular barrio madrileño de Entrevías. Se salta el protocolo, hace esperar a la ministra Báñez y no se deja a nadie sin saludar

Entre gritos de «¡Viva la Reina!» fue recibida ayer doña Letizia a su llegada al barrio madrileño de Entrevías. En la agenda estaba una reunión de trabajo en la sede de la Confederación Salud Mental España, que favorece la inclusión social de las personas que sufren algún tipo de trastorno mental. Pero la noticia fue la cercana actitud de la consorte, que se dio un auténtico baño de masas en uno de los distritos más humildes de la capital.

Alrededor de una treintena de personas aguardaban en la calle la llegada de la Reina, que decidió bajarse del vehículo y recorrer a pie los últimos metros que la separaban del local donde trabaja la organización sin ánimo de lucro que iba a visitar. Con una sonrisa en los labios y repartiendo saludos a la concurrencia, se dirigió hacia la puerta, donde le esperaban la ministra de Trabajo, Fátima Báñez, y el director de la entidad, Nel Anxelu González Zapico.

Pero no fueron ellos quienes recibieron el ‘saludo real’. Fue ‘Toñín el torero’, propietario del bar de al lado –El rincón de Toñín–, que desde hace años se ha convertido en punto de encuentro de la afición madridista de Entrevías. Antonio José Castaño, vestido con pantalón de chándal y la camiseta de su equipo, tuvo el honor de ser el primero en estrecharle la mano, reverencia incluida.

Tan solo fue el comienzo de un festín de saludos que hizo prorrumpir en ‘vivas’ varias veces a los vecinos. La Reina besó a niños, charló con sus madres, recibió abrazos y se hizo un sinfín de selfis. Mientras, la ministra Báñez y el resto del comité de bienvenida aguardaban con una sonrisa de circunstancias. Pasaron varios minutos hasta que finalmente la soberana accedió a la sede de la organización y dio comienzo la jornada de trabajo.

Tras conocer las instalaciones y valorar con los responsables de la entidad la atención que reciben quienes han sufrido una enfermedad mental en España –se calcula que son un 19,2% de la población–, doña Letizia se disponía a marcharse. Pero para entonces la voz de que la Reina estaba en el barrio ya se había corrido y las 30 personas que le recibieron se habían multiplicado al menos por diez.