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El secreto de los reporteros de Cuatro

El secreto de los reporteros de Cuatro
  • Los periodistas de ‘En el punto de mira’ siempre tienen el pasaporte a mano. A veces, ni sus familiares saben dónde están

Los rostros de Marta Losada, Ricardo Pardo y Boro Barber, tres de los reporteros de ‘En el punto de Mira’ (Cuatro, esta noche, 22.30 horas), reflejan cansancio. La cadena acaba de renovar el programa gracias a sus datos de audiencia (8,5% de ‘share’ y 1.113.000 espectadores de media) y esto les obliga a trabajar a contrarreloj para poder cumplir con los plazos de entrega de sus reportajes. Sus otros compañeros, Luis Troya, Mireia Llinares y Estefanía Masó, no pueden asistir a esta entrevista porque se encuentran rodando en distintos lugares del mundo, como Vietnam. Pero en una parrilla televisiva que empieza a estar saturada por el género de reportajes de investigación (compiten cada martes con ‘Enviado Especial’ de La Sexta), hay que distanciarse de la competencia, a veces incluso improvisando.

A Barber la cadena lo envió a México el jueves pasado, sin previo aviso, para que rastreara los peores suburbios de la capital buscando pistas sobre el asesinato de María Villar, la sobrina de Ángel María Villar, presidente de la Federación Española de Fútbol. La actualidad manda y acaba de llegar hace unas horas a España. «Por la mañana me dijeron que esa noche iba a dormir en México, y que no era broma. Este fin de semana tenía la boda de un amigo, pero así es este trabajo», explica mientras se restriega las ojeras. Sus teléfonos móviles pueden sonar en cualquier momento y siempre deben tener el pasaporte a mano. A veces ni sus propios familiares saben a ciencia cierta dónde están. Marta Losada, por ejemplo, no le cuenta a su madre cuál va a ser su próximo destino para que no se asuste. «A veces le miento y solo le digo la verdad a mi padre. La gente me suele preguntar si cuando vamos a grabar lo hacemos con escolta o con la Policía, pero no es así. Vamos con el cámara y algunas veces con un guía local. Pero cuando estamos haciendo nuestro trabajo no tenemos miedo, solo pensamos en el reportaje. Es cierto que cuando luego lo veo me asusto porque no era consciente de donde me había metido».

Una de las novedades de ‘En el punto de mira’ es el tratamiento de sus temas, con un especial protagonismo para los reporteros. También graban con drones y con cámaras de 360 grados, elementos que lucen bien en pantalla pero que hacen más farragoso el proceso de la grabación, algo de lo que se quejan con la boca pequeña. La decisión que más meditaron fue la de incluir o no unas conclusiones al final de cada programa. «Nos generó dudas al principio porque significaba posicionarnos. Pero eso no está reñido con la actualidad, es nuestra obligación como periodistas», sostiene Ricardo Pardo.

No a la exclusiva a toda costa

Este estilo les ha granjeado alabanzas pero también multitud de críticas en las redes sociales que tildan al programa de sensacionalista. «Esa es una crítica muy fácil. Nosotros somos rigurosos y contamos la verdad, lo que pasa es que a veces la información a la que llegas incomoda a gente. Nuestra intención no es criminalizar a nadie, pero si hay personas que no hacen las cosas bien tenemos que contarlo. El director nos exige que todo lo que salga en pantalla atienda a la realidad, que no entremos en la guerra de la exclusiva por la exclusiva», se defiende Ricardo. Por si acaso, y como hace la mayoría de programas informativos, también cuentan con un gabinete jurídico que les asesora antes de que se emita el reportaje.