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Un Oscar bien vale 15 kilos

Un Oscar bien vale 15 kilos
  • Charlize Theron se ha atiborrado de grasas y refrescos para dar la talla en su próximo papel. Hollywood siempre recompensa estos 'esfuerzos' de sus estrellas

Todas las cosas en la vida exigen una cuota de sacrificio. Sacrificios como... «comer muchas rosquillas» para engordar la friolera de 13 kilos. En 2003, la actriz Charlize Theron tuvo que someterse a una profunda transformación física para rodar 'Monster' y meterse en la piel de un personaje real, Aileen Wuornos, una prostituta ejecutada en 2002 por haber asesinado a siete hombres. Y si algo le gusta a Hollywood es premiar la metamorfosis de un bello cisne en patito feo. Un Oscar, un Globo de Oro, el Oso de Plata en el Festival de Berlín... La intérprete sudafricana, que también accedió a afeitarse las cejas y a colocarse implantes dentales, obtuvo así uno de los mayores éxitos de su carrera. Su receta, un régimen específico colmado de grasas saturadas y bebidas con sobredosis de azúcar, y la ley del mínimo esfuerzo. Un nutricionista y un entrenador personal lograron meses después el milagro de recuperar su escultural y atlética figura. Ahora, consciente de las ventajas que reporta ganar peso para encandilar a público y crítica, se ha puesto manos a la obra para repetir la hazaña.

Esta vez el reto es un poco más riguroso: 15 kilos. Las primeras imágenes de Theron con su nueva silueta (muslos redondeados, mayor tamaño de pecho) irrumpieron en la red esta semana. Más de uno no dio crédito a lo que veía, a tenor de los comentarios que afloraron en las redes sociales, aunque las instantáneas pertenecen en realidad al rodaje de 'Tully' en un parque de Vancouver (Canadá). En el séptimo largometraje de Jason Reitman, que ya la dirigió en 'Young adult', interpreta a Marlon, una madre de tres hijos, uno de ellos un bebé recién nacido. Una comedia agridulce, coprotagonizada por Mackenzie Davis, en la línea de anteriores trabajos del realizador de 'Juno'.

En declaraciones a la revista 'GQ', Theron asegura que «los papeles con más importancia no se los dan a las que tienen aspecto de modelo, ya que, a la hora de estar en un cásting, son las primeras en ser eliminadas». La estrella, de 41 años, se pregunta con cierta amargura «cuántos papeles realmente existen para esas actrices hermosas y altas». La meca del cine, en efecto, puede llegar a ser un lugar extremadamente hostil si eres mujer y has alcanzado cierta veteranía: requerimientos de una industria que a todo pone fecha de caducidad. El reloj, siempre jugando a la contra. «Se tiene este estándar irreal acerca de cómo se supone que debe ser una mujer cuando supera una determinada edad. Al final, ser guapa no es tan conveniente como parece».

Por supuesto, Theron no es la primera ni la última que se entrega a una dieta controlada para dar la talla que le demanda el guion de un proyecto jugoso. Hay quien todavía se mira en el espejo del Robert de Niro de 'Toro salvaje'. En esto del cambio radical, la palma se la lleva Christian Bale. Para 'El maquinista', el actor perdió un tercio de su peso, hasta que la báscula marcó 55 kilos... y no le permitieron continuar, tal y como él deseaba. Recurrió a un método muy simple: una taza de café, una manzana y una lata de atún al día, un total de 250 calorías. En un abrir y cerrar de ojos se quitó de encima grasa y masa muscular.

4.000 calorías diarias

Y entonces llegó la trilogía que Christopher Nolan consagró a Batman, el superhéroe de DC Comics. El proceso inverso para su encarnación de Bruce Wayne: su demanda diaria de calorías ascendió a 4.000. Cada jornada consumía un mínimo de 350 gramos de proteínas y 500 gramos de carbohidratos. Prohibidas las carnes rojas o de aves, el pescado se convirtió en su principal fuente proteica, así como los lácteos y los huevos. Para rematar la faena, en 'La gran estafa americana' lució una abultada barriga cervecera.

En España también contamos con algunos intérpretes que apelan a su capacidad de sacrificio. Antonio de la Torre estaba irreconocible en 'Gordos', la odisea de un grupo de obesos que acude a una terapia para aligerar su sobrepeso. «Me preguntaron: '¿Estás dispuesto a ponerte como una foca?' Y contesté que por supuesto, sin pensarlo. Me parecía una oportunidad muy buena e interesante, y o lo hacía ahora o nunca», relataba el malagueño a EL CORREO cuando presentó la cinta de Daniel Sánchez Arévalo. Se puso en 102 kilos en apenas cuatro meses. Luego vino el calvario: bajar hasta los 69. El proceso le produjo ansiedad y se encomendó a Antonio Escribano, un médico deportivo que trabajaba para el Sevilla. «Lo que más me cambió fue la tripa, que era descomunal, como de embarazada, y la cara, mucho más rellena. Y me salieron estrías».

¿Y el aumento de volumen que sufre Santiago Segura cada vez que rescata a Torrente para reventar la taquilla? Desde el primer capítulo de la serie, el antihéroe más casposo de la historia del cine español le ha obligado a sumar 20 kilos. En la quinta entrega paró porque su salud corría riesgo. ¿Cuál era su truco? Tostadas de pan con aceite cada media hora. Carbohidratos a mansalva para hacer feliz al público. Ahora bien, si alguien quiere tomar buena nota, recuerden que este tipo de experimentos son dañinos y perjudiciales.