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La segunda boda de Juani y Agustín

La segunda boda de Juani y Agustín
  • Una pareja recupera una alianza que perdió hace 37 años en el mar y que ahora ha sido localizada por una buceadora

Julio de 1979. Agustín Aliaga se acababa de casar con Juani Sánchez cuando la alianza matrimonial se le escurrió del anular mientras se daba un chapuzón en aguas de la isla de Benidorm, un peñasco deshabitado a dos millas de la población alicantina. Intentó recuperarla, pero, después de sumergirse un par de veces, se dio cuenta de que localizarla entre las rocas del fondo era lo más parecido a encontrar una aguja en un pajar. Se resignó y a su regreso a la orilla le confesó a su mujer que había perdido el anillo. A la pareja, que se había casado solo cinco meses antes, el extravío le causó cierta irritación. En cuanto volvieran a la ‘civilización’, pensaron, encargarían uno nuevo.

Agosto de 2016. Jessy Cuesta, una instructora de submarinismo, acompaña a un cliente en su bautismo bajo el agua cerca de la isla de Benidorm. En un buen lugar para el buceo: excelente visibilidad, pocas corrientes y temperatura idónea. Jessy observa en el fondo algo que al principio confunde con una arandela oxidada. A la joven le gusta retirar la porquería acumulada en el mar, que, al fin y al cabo, es su segunda casa, así que se impulsa con las aletas para alcanzar la pieza. «Nos ha explicado que estaba a unos seis metros de profundidad y que, cuando la cogió, se desprendió el sedimento y se dio cuenta de que en realidad era un anillo», cuenta Agustín por teléfono.

La instructora no tardó mucho en descubrir que la alianza tenía grabadas una fecha y un nombre: ‘19-2-1979’ y ‘Juani’. Llamó a una amiga que trabaja en el registro civil de Benidorm y le preguntó si era posible localizar a su propietario con esas referencias. Como recibió una respuesta negativa, recurrió a las redes sociales. La historia alcanzó una gran proyección, con cerca de 80.000 visitas a la página donde se exhibía el anillo. En el texto se mencionaba la fecha que figuraba en la alianza, pero no así el nombre.

Fueron muchos los comentarios que suscitó la imagen, algunos de ellos indicando que era muy poco probable que el propietario siguiese vivo o casado con la misma mujer al cabo de 37 años. Jessy, dotada de un optimismo a prueba de bomba, nunca se dejó arrastrar por ese espíritu negativo. «¿Por qué no podemos creer que por una vez las cosas pueden terminar bien?», se preguntaba. Recibió varias llamadas reclamando la propiedad de la alianza, pero ninguna acertaba con el nombre grabado en el reverso.

Un milagro

La historia llegó a oídos de una sobrina de Juani, que ató nudos a partir de la fecha del anillo y puso en alerta a su tía. «Cuando mi mujer llamó a Jessy y se identificó diciendo que su nombre es Juani, Jessy se puso a llorar y a gritar», continúa Agustín. El matrimonio corroboró su versión con dos argumentos irrefutables: las fotos del libro de familia y la de alianza gemela. «Ni yo misma podía creérmelo. Nunca nos hubiéramos imaginado que podría suceder algo así», apostilla la propia Juani.

Septiembre de 2016. Jessy viaja a Utebo, una población próxima a Zaragoza, donde Agustín y Juani regentan un bar. Podía haber enviado la alianza por mensajería, pero se ha propuesto devolverla en persona. En ningún momento ha pensado en recompensas, simplemente quiere demostrarse a sí misma y también a los demás que en la vida también hay historias que pueden acabar bien. Así que ayer mismo se plantó en el bar y se fundió en un abrazo con los dos. Hubo emoción y muchas lágrimas. Jessy solo aceptó un regalo: un centro de mesa que llevaba en su interior un décimo de lotería con el número 17.279, el de la fecha de la boda.