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Salen a la luz los mensajes del 'pequeño Nicolás' al Rey Juan Carlos

Salen a la luz los mensajes del 'pequeño Nicolás' al Rey Juan Carlos
  • ‘Vanity Fair’ ha sacado a la luz las supuestas conversaciones telefónicas que tuvo Francisco Nicolás con el monarca emérito

Su figura es tan extravagante como abundante en cuanto a noticias. Francisco Nicolás también conocido como el “Pequeño” Nicolás vuelve a estar de actualidad por unas supuestas conversaciones que ‘Vanity Fair’ ha desvelado del protagonista con el rey emérito Juan Carlos I. En ellas se deja ver una buena relación entre ambos.

Al parecer, y siempre según la versión de Francisco Nicolás, tuvo acceso al número privado del rey a través de Arturo Fernández, uno de los empresarios más influyentes de nuestro país. De hecho según la conversación desvelada por esta publicación, Francisco Nicolás le envió un mensaje de agradecimiento al rey Juan Carlos pocas horas después de que éste abdicara y recibiendo respuesta: "Millones de gracias por esas palabras. Un abrazo. JC".

Pero ese no fue el único mensaje que intercambió con el monarca. También le mandó algunos en los que le pedía concertar una cita si bien no existen pruebas de que el rey los contestase. No en vano tampoco lo necesitaba porque al parecer también guardaba una estrecha relación con el secretario de las infantas durante el reinado de Juan Carlos I, Carlos García Revenga. En uno de los mensajes, García Revenga pide a Francisco Nicolás que queden en un lugar determinado de Madrid: "Hola Fran. Te parece a los 17:00 en la cafetería de Arturo Delfines?. Abzs C”.

Si Francisco Nicolás es un personaje extravagante lo es además de por sus relaciones con las altas esferas del país, también por algunos delirios que ha destapado ‘El Español’. Según la publicación de Pedro J. Ramírez, Nicolás tenía varios móviles y en uno de ellos se tenía guardado a sí mismo como Jaime García-Legaz que era secretario de Estado. Aunque si esa relación era virtual, no lo era la que mantenía con Javier de la Rosa, un importante economista con el que se intercambió mensajes hablando en clave. Para referirse al dinero lo llamaban “mortadela”.