
Blanc, en rueda de prensa. / Efe
Por mucho que Laurent Blanc intentara tirar fuegos de distracción -«Nos adaptaremos al juego de un equipo que tiene casi un 70% de posesión. No se les puede quitar el balón, así que intentaremos utilizar nuestras armas en el 30% que nos dejen»-, lo cierto es que dichas armas son parecidas, o al menos así lo intenta una y otra vez, a las de España: presionar muy arriba cuando se pierde el balón, y tocar y tocar cuando se posee, con buen gusto y, si se recupera arriba, lanzar en profundidad a Ribéry y Benzema, que son muy rápidos en la contra.
Ya se sabe que España va a salir con lo de siempre. Del Bosque mantiene la misma duda de partidos anteriores: Torres o Cesc. Tras los visto parecería lógico volver a confiar en el barcelonista, pero los centrales franceses son grandes y pesados, un partido perfecto para la velocidad de Torres, que podría encontrar espacios a las espaldas de los centrales galos.
No obstante, una respuesta de Del Bosque dada este viernes sobre el azulgrana dejó entrever que se puede inclinar por él y volver a jugar con un falso 9: «Tenemos dudas, que quede claro. Hay debate entre nosotros (los técnicos). ¿Si va a jugar Cesc? Vamos a verlo. Es un gran jugador y nos da muchas variantes al juego. Desde luego, es una de las variantes que estamos manejando. Se le puede poner perfectamente sin que por eso se pueda decir que nos ha dado un ataque de entrenador». No fue mucho, pero olió a pista a seguir, salvo que quisiera engañar a Blanc por medio de la prensa, que también puede ser, pero sería extraño.
El técnico español también dudó de las intenciones del rival: «Me cuesta creer que con los jugadores que tiene vaya a encerrarse, pero todo puede ser. De cualquier forma, estamos preparados para lo que sea».
Visto en perspectiva, los franceses solo tienen una duda, y viene dada por el lío tremendo que se montó en su vestuario tras la derrota ante Suecia. Blanc y Lloris confirmaron que hubo gritos, si bien luego dijeron que «son cosas que pasan». Hablamos, les dijimos que se tranquilizaran y ahora todos estamos calmados y listos», dijo el portero, del que dicen será el sustituto de Casillas, junto a Neuer, como mejor portero europeo. Sobre la bronca, Blanc señaló: «Cada uno tiene sus demonios y todos sabemos lo que pasó en Sudáfrica. La rabia es necesaria a veces, pero también es preciso mantener la calma». Parece ser que uno de los centros del epicentro fue Nasri y, como es reincidente, ya ha empezado a hincharle las narices a Blanc, que podría dejarle fuera. Al técnico galo le sobra uno pues podría jugar con línea de tres (M’Vila, Diarra y Cabaye), y otros tres arriba: Ménez, Benzema y Ribéry. También Ménez o M’Vila podrían quedar fuera en favor de Nasri. A Mexés le va a sustituir el central del Arsenal Koscielny, que, por cierto es mejor jugador que el futbolista del Milan.
Blanc jugó al despiste y se puso la piel de cordero, sobre todo cuando le dijeron que había gente que, como Mourinho, criticaba el juego español: «No estoy en absoluto de acuerdo. Los españoles son muy modestos al decir que Francia es peligrosa porque lo cierto es que ellos han creado algo muy especial en estos cuatros años y no entiendo cómo hay gente que critica su fútbol. Los que lo hacen son idio...» (aquí se cortó y acabó diciendo «no son justos con ellos»).
El problema de España no será el balón, sino el desgaste físico. Al castigo muscular con el que ya llegaron aquí, han añadido el brusco cambio de temperatura. Abandonaron Gdansk entre una lluvia torrencial y poco más de diez grados, y han aterrizado en Donetsk con un sol castigador y 31 grados a la sombra. El calor es asfixiante y en estos momentos no le viene nada bien a sus fatigados cuerpos.