UGT demanda una subida salarial de al menos el 3% para 2018

Pepe Álvarez, en una rueda de prensa. /Juan González (Efe)
Pepe Álvarez, en una rueda de prensa. / Juan González (Efe)

El sindicato pide de inicio el máximo que reclamaba para 2017 y, además, una cláusula de garantía vinculada a la inflación

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOSMadrid

Es un clamor generalizado. Hay que subir los salarios. Lo dice el propio Gobierno y lo apuntan también organismos internacionales tan influyentes como el BCE, la OCDE, el FMI o este mismo miércoles la Comisión Europea. «Se ha convertido en una exigencia económica y social innegable para todo el mundo... menos para la patronal».

Así lo denunció este jueves UGT, que adelantó que planteará en la mesa de la negociación colectiva una subida salarial de partida para 2018 en torno al 3%. Exigirá, además, la inclusión de cláusulas de garantía salarial en todos los convenios, esto es, vincularlos a la inflación para impedir que los trabajadores pierdan poder adquisitivo. Pero ésta última fue precisamente la verdadera línea roja por la que este año no se llegó a un pacto, ya que los empresarios la rechazan de forma tajante.

Así, el acuerdo se antoja de inicio más que difícil para una negociación que ni siquiera ha comenzado. Y es que aparte del escollo de la cláusula, el sindicato liderado por Pepe Álvarez quiere que el máximo de subida que plantearon para 2017 se convierta en el mínimo para 2018. Cabe recordar que tanto UGT como CC OO reclamaron incrementos de entre el 1,8% y el 3%, mientras que la CEOE llegó a ofrecer subidas de entre el 1,2% y el 2%, más medio punto adicional según la productividad del sector y de la empresa.

UGT argumenta que este planteamiento que parte de un alza del 3% ha tenido en cuenta la previsión de inflación del 1,5%, un aumento previsto de la productividad real del 0,3% y un 1,2% de aumento adicional que permita recuperar en cinco o seis años el poder de compra perdido durante la crisis, que cifran en unos 7,4 puntos porcentuales de media de 2009 a 2017.

Estiman incluso que el 10% de los trabajadores con menores retribuciones vio recortado su salario real entre 2009 y 2015 un 20,5%. Es por eso que UGT también reivindica que se introduzca un salario mínimo garantizado de, al menos, 1.000 euros en todos los convenios.

El sindicato socialista apunta al respecto que los aumentos de convenio han sido «mínimos» en los últimos cinco años: un 0,53% en 2013, un 0,5% en 2014, un 0,71% en 2015 y un 1,01% en 2016. Asimismo, hasta octubre, la subida salarial media pactada por convenios colectivos se situó en el 1,4%, lo que supone dos décimas menos que la inflación.

Más salario, menos cotizar

CC OO, como en la negociación fustrada de este año, presentará su propuesta aparte, aunque se espera que no diste mucho de la UGT. De hecho, apuntan que ambos han hablado de elaborar una propuesta común, que partiría del alza citada del 3%. «Hay un crecimiento de la economía que supera el 3% y en esa línea tiene que aumentar la recuperación salarial», señala su secretaria de Acción Sindical, Mercedes González, que también pone de relieve que ha habido una pérdida de poder adquisitivo «muy importante», con unas rebajas de sueldos «demasiado violentas». Por eso, avisa, ahora tocan «incrementos sustanciales».

«Si la patronal pretende aprovecharse de esta coyuntura (la incertidumbre catalana), vamos a tener un problema», advierte González, que ve las últimas declaraciones de la patronal «muy preocupantes».

Habla de la propuesta esta semana del presidente de Cepyme, Antonio Garamendi, que subiría los sueldos solo si bajan las cotizaciones sociales que pagan los empresarios, argumentando que son un 30% superiores a las europeas y añadiendo que así crearían más empleo.

UGT también critica esa demanda, que tacha de «trampa» porque las cotizaciones son parte del salario del trabajador (en este caso' diferido'). «La patronal juega a la confusión de manera interesada. Pretende hacer pasar por una subida de sueldos lo que, en realidad, sería una congelación a corto plazo y reducción en el futuro, aprovechándose del actual desequilibrio en la negociación colectiva a favor de los empresarios», denuncia Gonzalo Pino, secretario de Política Sindical.

Mientras, sigue sin haber fecha para constituir formalmente la mesa de negociación de la AENC para 2018. Los sindicatos lo llevan reclamando desde principios de septiembre, pero la patronal no se mueve.

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