Uno de cada cinco trabajadores jóvenes en España está en riesgo de pobreza

Un joven trabaja con su ordenador. /Archivo
Un joven trabaja con su ordenador. / Archivo

La OIT insta a los gobiernos a no centrarse solo en crear empleos, sino a preocuparse también por su calidad

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOSMadrid

Los jóvenes han sido uno de los colectivos más castigados por la crisis, como se puso de manifiesto en que durante los años más duros más de la mitad estaba en el paro (56%). Este porcentaje se ha logrado reducir en España de forma notable hasta el 36%, según datos de la EPA del tercer trimestre, pero el problema ya no es solo este elevado nivel de desempleo entre los menores de 25 años, sino que la calidad del empleo que se está creando deja mucho que desear.

Así, uno de cada cinco jóvenes trabajadores está en riesgo de pobreza en España, es decir, cuenta con unos ingresos inferiores al 60% del ingreso medio, según datos del informe 'Tendencias mundiales del empleo juvenil 2017' publicado a última hora de este lunes por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Se trata del mismo nivel que Grecia -por algo España es, tras el país heleno, el estado miembro con mayor tasa de paro-, pero supera en 7,5 puntos porcentuales la media de la UE, que se situó en el 12,5% en 2015. Por el contrario, el riesgo de pobreza entre los trabajadores europeos entre 25 y 54 años se reduce hasta el 9,5%.

Pese a que la OIT admite que las condiciones del mercado laboral de este colectivo en Europa están progresando “lenta pero gradualmente” -se prevé que la tasa de desempleo juvenil se reduzca un punto hasta el 18,2% en 2017- gracias en parte a los “avances positivos” de España, Francia e Italia, la organización también advierte de que “el desafío del empleo juvenil no consiste solo en crear empleos, sino también -e incluso más- en la calidad del trabajo y el empleo decente para los jóvenes”. En este sentido, resalta que el 39% de los trabajadores jóvenes en el mundo emergente y en desarrollo (unos 160 millones) viven la pobreza extrema o moderada, es decir, con menos de 3,10 dólares al día.

De igual manera, la OIT también pone de relieve que la participación de los jóvenes en la fuerza de trabajo ha disminuido “drásticamente” en los últimos 20 años, pasando del 55% en 1997 al 45,7% en 2017, pese a que la población aumentó en 139 millones de personas.

Abocados a un empleo temporal

“Para muchos de estos jóvenes, su presente y su futuro se encuentran en la economía informal”, sostiene esta organización, que pone de relieve que, a nivel mundial, tres de cada cuatro mujeres y hombres jóvenes están empleados en la economía informal, frente a tres de cada cinco adultos, un porcentaje que se eleva a 19 de cada 20 mujeres y hombres jóvenes en los países en desarrollo.

Por otro lado, el informe también advierte de que los menores de 25 años tienen el doble de posibilidades de tener un empleo temporal que los adultos, hasta el punto de que “con frecuencia comienzan su vida laboral en empleos temporales sabiendo que es posible que no llegarán nunca a obtener la seguridad del empleo”. Por ello, la OIT ve “esencial” invertir más en la educación de calidad y en el desarrollo de competencias, ya que el estudio constata que cuanto más tiempo estudia una persona, más breve será su período de transición hacia el empleo.

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