Rajoy ve «razonable» mejorar las pensiones mínimas según el IPC solo en 2018

Mariano Rajoy. / Efe

El presidente del Gobierno anuncia también un alza de las prestaciones de viudedad y una «concentración de las ayudas fiscales en el IRPF» en los próximos Presupuestos

NURIA VEGA y DAVID VALERAMadrid

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se ha mostrado ahora partidario de que las pensiones mínimas puedan revalorizarse según la inflación. Una medida que el jefe del Ejecutivo «comparte» y ve «razonable». Así lo ha expresado el jefe del Ejecutivo en su turno de réplica al contestar una propuesta de la diputada de Coalición Canarias, Ana Oramas, sobre la necesidad de incrementar este tipo de prestaciones al menos el IPC, que en 2018 se situará en el 1,6%. En cualquier caso, Rajoy ha matizado que esa posible revalorización sería una cuestión puntual que «sólo afectaría a 2018» en el marco de los Presupuestos que pretende aprobar a final de mes. Es decir, que es revalorización extraordinaria de las prestaciones más bajas no se extendería más ejercicios, ya que durante todo el pleno en el Congreso ha descartado volver a «indexar» las pensiones a la inflación.

De hecho, Rajoy se mostrado durante su intervención contrario a volver a ligar las pensiones al IPC como le reclaman el PSOE, Podemos o asociaciones de pensionistas en las calles. «No estoy de acuerdo con la indexación. Se rechaza en todas partes», ha explicado al recordar que sólo en dos países de la UE (Bélgica y Hungría) se utiliza este modelo de revalorización de las pensiones. De hecho, el presidente del Gobierno ha insistido en que la indexación al IPC «no funciona». Así, ha destacado que el acuerdo con los sindicatos de la función pública para elevar los salarios de los funcionarios no van ligadas al IPC.

Previamente, en su discurso inicial Rajoy se había comprometido a incluir en el proyecto de Presupuestos «una mejora de las pensiones mínimas y de viudedad». Un vago anuncio que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha realizado casi al final de su discurso inicial de más de 40 minutos en el monográfico sobre pensiones en el Congreso. Un compromiso de revalorización que el jefe del Ejecutivo no ha detallado. Y es que el presidente ha dedicado la mayor parte de su intervención a defender la política económica emprendida en los últimos años que en su opinión ha permitido garantizar el sistema de pensiones gracias «al crecimiento económico y la creación de empleo».

Hasta ahora las pensiones de viudedad, que suelen ser las de menor cuantía, se han revalorizado un 0,25% como el resto de prestaciones. En cualquier caso, hay que tener en cuenta que en 2011 se aprobó una reforma para que las pensiones de viudedad incrementasen su base reguladora (que sirve para calcular la cuantía de la pensión) del 52% al 60%. Sin embargo, hasta finales del pasado año -con seis ejercicios de retraso- el Gobierno no presentó un decreto en el que recoge el aumento a partir de este año de un punto (hasta el 53%) de esa base reguladora y en 2019 alcance el 60%. La incógnita es si el anuncio realizado hoy por Rajoy va más allá de esa posibilidad e implica una revalorización mayor.

Además, el presidente del Gobierno ha explicado que en ese proyecto de Presupuestos que espera aprobar a finales de mes incluirá «concentrar las ayudas fiscales en el IRPF para pensionistas y familias». Una mención que podría hacer referencia a los impuestos negativos (cheque fiscal) que disfrutan ya las familias numerosas o con dependientes a su cargo. En cualquier caso, Rajoy no se ha referido explícitamente a esa ayuda para las personas de más edad que había anunciado el ministro de Hacienda hace unas semanas. En este sentido, Rajoy ha recordado el acuerdo alcanzado con Ciudadanos para elevar la exención de 12.000 a 14.000 euros la exención en el IRPF, algo que según el Sindicato el Técnicos de Hacienda (Gestha) tendrá un impacto limitado porque ya el 63% de los pensionistas están libre de este gravamen al cobrar menos de 12.000 euros anuales. Asimismo, se ha comprometido ante el diputado de UPN a destinar el excedente de la recaudación de las cotizaciones al Fondo de Reserva, algo que deberá esperar teniendo en cuenta que la Seguridad Social tiene un déficit de 18.000 millones de euros. Un agujero que no se cerrará en los próximos años a pesar del aumento de los ingresos por cotización. En este sentido, Rajoy ha insistido en intentar «cerrar« este déficit en el menor tiempo posible, así como luchar contra el fraude en la Seguridad Social.

En cualquier caso, Rajoy ha dejado claro que es en el «contexto de los Presupuestos» donde se debe discutir a qué dedicar los mayores recursos procedentes de la recuperación. El líder del Ejecutivo ha recordado que el gasto en pensiones en 2017 alcanzó los 139.637 millones de euros, lo que supone el 29% del gasto público de todo el Estado, mientras que hace 10 años representaba sólo el 21,6%. Es decir, un incremento de 48.000 millones de euros. Así, el presidente del Gobierno ha resaltado que en 2011 la nómina mensual era de 8.100 millones de euros, mientras que en febrero 2018 es de 10.100 millones de euros. Esto supone un aumento de 2.000 millones más al mes en pensiones entre 2011 y 2018. Asimismo, Rajoy ha señalado que la entrada de nuevos pensionistas al sistema supondrá un aumento de 3.800 millones euros «sin revalorización alguna».

No revertir las reformas

Pese a la mínima actualización de las pensiones en los últimos cinco años, el jefe del Ejecutivo ha querido retomar el compromiso que ya adquirió al alcanzar la Moncloa a finales de 2011. «Mientras yo sea presidente del Gobierno, las pensiones no se van a congelar, subirán siempre y haré lo que pueda para mejorarlas. Subirán todo lo que sea posible», ha defendido Rajoy, aplaudido por los suyos en una reivindicación con la que el PP quiere diferenciarse de la gestión del PSOE en la última legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero.

De hecho, el presidente ha llegado a advertir de que la pérdida de empleo durante la crisis «ha puesto de verdad en peligro» el sistema de pensiones y ha alertado sobre el riesgo de volver a las recetas que aplicaron los socialistas, a los que en ningún caso ha citado expresamente. Y frente a este análisis, ha vuelto a exhibir su política económica como única vía para la creación de puestos de trabajo y, por lo tanto, para la sostenibilidad del sistema de pensiones.

En este marco, ha reclamado a los grupos parlamentarios sentarse en la comisión del Pacto de Toledo para darle «un nuevo impulso, pero no una rectificación». En definitiva, una llamada a no revertir las reformas acometidas. La última, la de su Gobierno en 2013, que desvinculó la revalorización de la pensiones de la inflación. Una modificación que permitió al Ejecutivo subir la paga de los jubilados un 0,25% al año, lo que ha generado una pérdida del poder adquisitivo de los receptores de esta prestación en los dos últimos ejercicios.

Preocupación electoral

La intensidad creciente del debate de las pensiones en la calle ha disparado en las últimas semanas las alarmas en la Moncloa. Buena parte de la base electoral del PP procede de franjas de edad próximas a la jubilación o que ya han pasado al retiro laboral. En los comicios del 26 de junio de 2016, el 36,1% de los mayores de 65 años apostaron por el partido conservador. Y según el CIS, esa cifra habría descendido ya al 28,8%.

En el Gobierno creen que este es un asunto nuclear para el PP y tratan de apartar las pensiones de la batalla «partidista» para situarlo como un asunto de Estado y frenar el intento de la izquierda de «patrimonializar» la lucha de los jubilados. «Los pensionistas españoles, que son ejemplo de responsabilidad -ha concluido Rajoy-, no merecen actitudes frívolas, que nadie los utilice en ningún debate».

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