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Jornada de pánico en las bolsas

Interior de la Bolsa de Madrid.
Interior de la Bolsa de Madrid. / J.J. Guillén (Efe)
  • El Ibex-35 cerró la sesión con un descenso del 3,59%, para dar un último cambio en los 9.838,50 puntos

  • Otras causas del batacazo han sido los malos datos macroeconómicos procedentes de Estados Unidos y una serie de rumores desatados acerca del ébola y los test de estrés europeos

Fortísimo el castigo que han sufrido las bolsas en la sesión de hoy. Los más abultados, los del Ftse Mib de Milán, con un descenso del 4,44%. Después, Cac 40 francés, que se dejó un 3,63%. A continuación, el Ibex-35, que retrocedió un 3,59%, para colocarse en los 9.838,50 puntos, se trata del nivel más bajo desde el mes de marzo y la caída más importante desde el mes de enero. Con ello, entra en números rojos en el año: retrocede un 0,79%. Mientras, el PSI-20 de Lisboa se dejó un 3,21%.

El Dax alemán y el Ftse 100 británico perdieron alrededor de un 2,85%. De acuerdo con Daniel Pingarrón, de IG, el desplome de las Bolsas se explica por factores catalogables en tres niveles: macroeconómicos/estructurales; novedosos/coyunturales; y, sobre todo, técnicos. “La tendencia bajista nacida desde los máximos anuales el pasado 19 de septiembre ha tenido como hilo conductor principal el miedo de los inversores al enfriamiento económico de la zona euro (…) Esta idea se ha ido asentando en el mercado, y ha contagiado a otros activos y regiones, creando un fuerte aumento de la aversión al riesgo”, explica. Pero a los temores sobre la zona euro se han unido otros más.

Por ejemplo, China: la jornada comenzaba con un dato de inflación del mes de septiembre que quedaba en mínimos anuales. Y antes de la apertura de Wall Street se publicaba una batería de datos en Estados Unidos, con ventas minoristas, inflación subyacente, precios de producción industrial, índice manufacturero de Nueva York e inventarios empresariales, que han quedado todos por debajo de lo esperado. La mancha de aceite de la desaceleración económica va extendiéndose por todas las economías y la evolución de los precios de las materias primas engordan esa sensación. Los datos económicos procedentes de Estados Unidos fueron la gota que colmó el vaso. Porque las caídas de verdad empezaron un poco antes de la apertura de Wall Street, en cuanto se empezaron a publicar referencias de Estados Unidos.

También incrementa la aversión al riesgo que se haya conocido un segundo caso de ébola en Estados Unidos. Y que haya reaparecido, como recuerda Pingarrón, un fantasma del pasado: Grecia, sobre la que se teme que pueda salir del programa de rescate antes de lo previsto, también por la inestabilidad política existente en el país, que puede acabar con la convocatoria adelantada de elecciones.

Aún hay esperanza

Pero, según Pingarrón, el principal motivo para la esperanza se encuentra en la fuerte sobreventa actual, fruto de una de las mayores correcciones de la tendencia alcista principal de las Bolsas. Aunque, advierte de que no mejorará la tendencia hasta que no haya novedades importantes en el capítulo de expectativas económicas. Y lanza otra idea: “Si Wall Street consigue cerrar lejos de los mínimos registrados, el jueves podríamos tener un claro rebote en las Bolsas europeas. Pero para que ese rebote se convirtiese en una vuelta a la tendencia alcista, tendríamos que atisbar un descenso de la volatilidad y la superación de niveles perdidos. Estamos, pues, a las puertas de más caídas de importancia, o ante un fuerte rebote”.

Todo lo mal que les fue a las bolsas, fue evolución positiva para los bonos. Para algunos. Para los más “core”. La rentabilidad del bono alemán a diez años bajó desde el 0,84% hasta el 0,76%. Mientras, la del bono estadounidense retrocedió desde el 2,20% hasta el 2,01%. Está claro que en Europa se descuenta falta de crecimiento. Y en Estados Unidos, que la Reserva Federal norteamericana no tendrá más remedio que retrasar la subida de los tipos de interés. También bajó la rentabilidad de otros bonos “core”, como el canadiense, el austriaco, el japonés o el suizo. El dinero, pues, salió de la Bolsa y corrió en dirección a la deuda más segura.

La aversión al riesgo ayer fue tan importante ayer que los inversores vendieron deuda periférica. Así, la rentabilidad del bono español a diez años subió desde el 2,05% hasta el 2,15%. La del bono luso, desde el 3,07% hasta el 3,31%. La del bono italiano, desde el 2,30% hasta el 2,46%. Con ello, por poner un ejemplo, la prima de riesgo del bono español subió desde los 121 hasta los 139 puntos básicos. Abengoa fue el peor; Viscofán y Jazztel, los mejores, aunque en rojo

En el selectivo español, una verdadera sangría de la que no se salvó ni una sola acción. Abengoa fue el valor que más cayó, con un descenso del 8,09%. A continuación, OHL y Gamesa, con retrocesos de un 6,73% y de un 6,42%, respectivamente. Después, varias entidades financieras: CaixaBank, Popular y el Sabadell retrocedieron más de cinco puntos porcentuales. También ArcelorMittal. Mientras, Bankinter se dejó un 4,89%. Y Bankia, por su parte, se dejó un 4,10%.

Viscofán y Jazztel fueron los valores que menos cayeron. Fueron los únicos que retrocedieron menos de un punto porcentual. Amadeus y BME fueron los únicos que bajaron menos de dos puntos porcentuales. Entre los grandes valores, el que mejor se comportó fue Iberdrola, y retrocedió un 2,38%. Inditex, por su parte, se dejó un 2,88%. Telefónica, por su parte, retrocedió un 3,12%. BBVA, mientras, cayó un 3,42%.

En el Índice General de la Bolsa de Madrid, apenas media docena de valores terminaron la jornada en verde. Fersa y Duro Felguera fueron los mejores, con subidas de un 2,35% y de un 2,22%, respectivamente. Natra y Europac avanzaron más de un 1%. Vidrala y Adolfo Domínguez completaron la lista de compañías en positivo.

En negativo, Amper fue el peor, con un descenso del 10%. A continuación, Urbas, que se dejó un 9,09%. Fueron los dos únicos valores que lo hicieron peor que Abengoa. En el mercado de divisas, el euro se reforzó con respecto al dólar. Al cierre, el tipo de cambio se encontraba ya por encima del nivel de 1,28 unidades.

En el mercado de materias primas, más descensos. El barril de Brent, de referencia en Europa, cedió un 0,13%, hasta perder el nivel de los 85 dólares. El barril de West Texas, de referencia en Estados Unidos, retrocedió un 0,26%, hasta los 81,63 dólares. El oro, como activo refugio que es, repuntó con cierta fuerza: subió un 1,09%, hasta los 1.247 dólares la onza.