El FMI alerta del «riesgo» de la elevada deuda de los hogares

La directora gerente del FMI, Christine Lagarde./EFE
La directora gerente del FMI, Christine Lagarde. / EFE

La institución insta a los bancos centrales a buscar el «equilibrio» al recortar sus estímulos monetarios por los efectos que provocaría en la economía

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha alertado sobre el endeudamiento que siguen asumiendo las familias con el paso del tiempo, a pesar de los efectos que dejó tras de sí la crisis económica, para advertir sobre las consecuencias y los "riesgos" que asumen no solo los hogares, sino toda la economía mundial. En su informe periódico sobre Estabilidad Financiera, la institución apunta a este foco de "inestabilidad" que puede afectar al crecimiento y a la estabilidad financiera.

El incremento del endeudamiento que soportan las familias supone para el FMI una "disyuntiva" entre los beneficios que la deuda supone para la economía a corto plazo y los perjuicios que conllevaría a varios años vista. Lo hace explicando que mientras que ahora ese endeudamiento implica un mayor nivel de consumo -los créditos personales siguen ascendiendo, al igual que las hipotecas, aunque el 'stock' neto aún es negativo por las amortizaciones- y de empleo -las empresas se benefician del dinamismo creando más puestos de trabajo e invirtiendo más-. Pero con el paso del tiempo, esos factores positivos "pueden desembogar en un menor crecimiento" y en un "mayor riesgo de crisis bancarias" al acumular demasiados compromisos familiares frente a las entidades financieras.

El organismo cuya directora gerente es Christine Lagarde estima que la deuda de los hogares sobre el conjunto de la riqueza (Producto Interior Bruto, PIB) ha aumentado "gradualmente" desde el 35% de 1980 hasta el 65% del año pasado. Es más, el informe financiero apunta que esa tendencia alcista "se ha mantenido desde la crisis financiera mundial, aunque más lentamente".

Por otra parte, el análisis del FMI también apunta a la responsabilidad que tienen los bancos centrales con el fin de las políticas monetarias que vienen implantando prácticamente desde 2008, en el caso de la Reserva Federal norteamericana (Fed), y desde 2012 con más ahínco por parte del Banco Central Europeo (BCE). La institución señala que es necesario "mantener un delicado equilibrio" para evitar riesgos de un proceso acelerado de la reducción de estímulos, así como de una excesiva prolongación de los mismos en el tiempo.

Para el organismo, un ritmo de normalización monetaria "demasiado acelerado" eliminaría el apoyo necesario para lograr una recuperación económica sostenida. Pero, al mismo tiempo, un "prolongado estímulo" podría provocar una acumulación de más excesos financieros. La Fed ya ha comenzado a reducir su balance, después de que alcanzara los 4,5 billones de dólares, aunque en el caso del BCE, su presidente, Mario Draghi, aún no ha concretado ninguna medida de recortes monetarios hasta el momento.

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