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Carlos Slim entra en el consejo de FCC con los mismos puestos que Esther Koplowitz

Carlos Slim.
Carlos Slim. / Joe Raedle (Afp)
  • Salen del grupo dos expresidentes, Marcelino Oreja y Rafael Montes, además de Fernando Falcó y César Ortega

Siguiendo los trámites previstos, el magnate mexicano Carlos Slim entró ayer en el consejo de FCC, tras convertirse a finales de noviembre en su primer accionista con el 25,6% del capital social, por el que desembolsó 650 millones de euros. Junto al millonario, 'número dos' en la lista Forbes –su fortuna se estima en 62.000 millones de euros–, han entrado en el órgano de administración otros tres representantes suyos.

No obstante, Esther Koplowitz, segunda socia con el 24,5% de los títulos, tendrá el mismo número de consejeros sobre un total de 13 (además del secretario y el vicesecretario). Juan Béjar seguirá, al menos un año más, como consejero delegado y primer ejecutivo, mientras que salen del grupo Marcelino Oreja y Rafael Montes, expresidentes de la compañía, además de Fernando Falcó y César Ortega.

Estos cambios habrán de ser ratificados en una próxima junta de accionistas extraordinaria, previsiblemente ya en febrero. En el accionariado del grupo de construcción y servicios permanece el magnate inversor estadounidense George Soros, con casi el 3% del capital tras fracasar su preacuerdo con Koplowitz para convertirse en socio de referencia. También continúa Bill Gates, millonario y fundador de Microsoft, con el 5,7%.

Pacto previo

Slim, quien ya era socio de Caixabank a través de su filial Criteria, entró en el accionariado de FCC a través de la ampliación de capital por importe de 1.000 millones de euros realizada a finales del año pasado, y previo pacto con Koplowitz para comprarle la mitad de sus derechos de suscripción preferentes. Esta era una de las condiciones que los bancos acreedores de la deuda personal de la empresaria le habían exigido para aceptar su reestructuración.

A su vez, la compañía destinó el dinero obtenido a amortizar gran parte del tramo B de su pasivo financiero de la compañía -cuyos intereses iban ascendiendo cada año desde el 11% hasta el 16%- que se redujo a 900 millones tras una quita del 15%. El resto fue a saldar deudas en dos filiales: Portland (100 millones de euros) y FCC Environment, dedicada a los residuos urbanos en Reino Unido (otros 100). Y los 35 millones restantes se dedicaron a sufragar los gastos de la ampliación.