Mejora la solvencia de la banca

Un informe de la Autoridad Bancaria Europea acredita una mejor calidad en los activos de este 2017, aunque persistiendo riesgos en el nivel de préstamos fallidos

Mejora la solvencia de la banca
ANTONIO PAPELL

La Autoridad Bancaria Europea (ABE), que ha analizado datos relativos a 132 entidades de 25 países del Espacio Económico Europeo (EEE), aportados por los supervisores bancarios nacionales, acaba de publicar un informe en el que acredita que la banca europea ha fortalecido su solvencia y mejorado la calidad de sus activos en 2017, aunque persisten riesgos en el nivel de préstamos fallidos y la rentabilidad a largo plazo. Dando a la luz esta información, la ABE, pretende realizar un "ejercicio de transparencia" que acentúe la normalidad del sector. Además, como se sabe, para tranquilidad de todos, este organismo realiza cada año un test de estrés al sector bancario en el que somete a las entidades a posibles escenarios adversos para comprobar su resistencia.

La lectura del informe de este organismo regulador es sin embargo poco iluminadora para los ciudadanos no especializados, dado el carácter técnico de las comprobaciones y la complejidad de los parámetros utilizados. La ratio de acumulación de préstamos fallidos (NPL) decreció desde el 5,4% al 4,5% en el último año, si bien la ABE considera que "es necesario un mayor progreso" en ese ámbito. Por otra parte, la rentabilidad registra una mejora, "apoyada por un escenario benigno", pero "todavía se mantiene como uno de los retos centrales para el sector de la banca europea", Finalmente, la rentabilidad media sobre los recursos propios (RoE) del conjunto de los bancos europeos alcanzó el 7% en el segundo trimestre de 2017, frente al 5,7% en el mismo periodo del año anterior.

Es comprensible que el incipiente sistema bancario europeo, que ha de desembocar en una auténtica Unión Bancaria, y del que la ABE, fundada en 2011, es su principal herramienta (que va a trasladarse por cierto de Londres a París por causa del 'Brexit'), quiera congraciarse con una opinión pública que desconfía del sistema financiero desde la grave crisis que acabamos de atravesar. Sin embargo, va a ser muy difícil que la opinión pública devuelva a la banca la confianza perdida. Primero, porque es difícil de entender que se prolongue tanto tiempo la anomalía de unos tipos de interés que desincentivan por completo el ahorro, que debería servir para acumular capital creativo al servicio de los emprendedores. Y, segundo, porque la llegada de Trump a la Casa Blanca trae consigo nuevos vientos desreguladores.

A este respecto conviene recordar que las célebres hipotecas basura, posibles gracias a la falta de regulación, fueron las desencadenantes del gran torbellino que nos arrastró a todos hacia la quiebra y el desastre. Y tampoco se nos ha olvidado que muchos tests de estrés aseguraron la fortaleza de instituciones de crédito que se ahogaban en su propia insolvencia al día siguiente. Es cierto que ahora la ABE pretende que todos los bancos establecidos en la UE tengan que cumplir el estándar paneuropeo superior (o sea que la falta de regulación en algunos países no dará a sus bancos más competitividad), pero está por ver que este criterio se cumpla escrupulosamente. En definitiva, el sistema financiero tendrá que hacer aún mucha pedagogía para recuperar el aprecio y la confianza de antaño.

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