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El ex 'número dos' de Bankia advirtió a Rato sobre las 'black': «Vais a salir en los papeles»

El exconsejero delegado de Bankia, Francisco Verdú, declara en la Audiencia Nacional.
El exconsejero delegado de Bankia, Francisco Verdú, declara en la Audiencia Nacional. / Juan Carlos Hidalgo (Efe)
  • Verdú, consejero delegado del banco hasta el rescate del FROB, se negó a usarla porque no entraba en su contrato y con ellas se saltaban los nuevos límites salariales

“Les dije que si la usaban (las tarjetas conocidas como ‘black’) podían salir en los papeles. Creo que más claro no se puede decir y les pedí que no la usaran... Pensé que no lo iban a hacer". Palabra de Francisco Verdú, que fue consejero delegado de Bankia desde su creación a finales de 2010 mediante la fusión de media docena de cajas de ahorros hasta que el FROB tuvo que rescatarla forzosamente ante su agujero multimillonario. El fue el primer testigo que declaró en el juicio por el despilfarro cometido con esos polémicos ‘plásticos’ (15,5 millones de euros entre 1999 y 2012) y su declaración no dejó indiferente a ninguno de los 65 acusados.

En realidad, Verdu vino a ratificar en términos generales lo que ya dijo ante el juez instructor del caso, Fernando Andreu –el mismo que trata de cerrar los últimos flecos en la investigación sobre la aparentemente irregular salida a Bolsa de Bankia-, el 20 de febrero de 2015. Entonces, al igual que hizo este martes, se mostró sorprendido con que el entonces máximo responsable del banco, Rodrigo Rato, le ofreciera una tarjeta de crédito para uso de libre disposición –“¡podía hacer lo que quisiera con ella!, apostilló- de la que ya disponían otras cuatro personas en la cúpula: el propio presidente y dos consejeros, José Manuel Fernández Norniella, su estrecho colaborador desde sus tiempos al frente del Ministerio de Economía, e Ildefonso Sánchez Barcoj, antigua ‘mano derecha’ de Miguel Blesa en Caja Madrid.

El objetivo de aquello, respondió a preguntas del fiscal Alejandro Luzón, era “complementar” el sueldo “pero no formaba parte de mi contrato”. “Entonces, ¿por qué cree que se hizo?”, le inquirió de nuevo. Y aquí la respuesta de Verdú sí introdujo matices nuevos al hablar un hecho conocido, pero todavía no ratificado por alguno de sus actores. En febrero de 2012, mientras ya se buscaba una tabla de salvación para Bankia, el Gobierno publicó un decreto que limitaba los salarios de los banqueros de las entidades con ayudas públicas (hasta 600.000 euros anuales) y la reacción de Rato fue recurrir a las ‘black’. “Estaba preocupado desde hace algunos meses –señaló el testigo- porque sabía que ello “podía suponer una reducción de las retribuciones, como así ocurrió luego”.

Según el ex ‘número dos’ de Bankia, fue el propio Rato quien le reconoció que aquello era una forma de saltarse la nueva norma. “Me dijo que la tarjera era para intentar paliar la disminución de retribuciones y que podía contar con ella por un limite importante sin justificar" (en su caso, hasta 75.000 euros). El ex ministro metido a financiero –dirigió el FMI antes de aterrizar en Caja Madrid- sabía donde picaba: Verdú perdió el 75% de su sueldo con el decreto referido. Pero él lo veía todo bastante oscuro. “No entendía que en una entidad financiera se pudieran hacer gastos sin justificar”, declaró aún con cierta incredulidad años después de los hechos. Y por eso, añadió, advirtió a Rato de que “podía tener consecuencias importantes”, lo cual “enfadó bastante y molestó” al presidente.

«Falsificaron» su firma

Pese a todo, su entonces jefe le insistió en que se pensara con tranquilidad si la usaba. Verdú aceptó por ello el sobre que le entregó Rato, que no llegó a abrir aunque supone que dentro “vendría” la controvertida tarjeta. Luego lo metió en un cajón y allí lo dejó hasta su dimisión en mayo de 2012, cuando se lo devolvió al responsable de recursos humanos. Fue solo años después cuando supo que habían simulado su firma para justificar la entrega de su ‘black’. “La falsificó Sánchez Barcoj”, denunció este martes ante el tribunal, aunque luego tuvo que matizar sus palabras ante las quejas del letrado de ese acusado. “Falsificó presuntamente”, puntualizó, si bien insistió en que suplantaron su firma.

Otro abogado defensor, en este caso el de Rato, le reprochó que en su declaración anterior no hablase de que las tarjetas no formaban parte del sueldo, en contra de lo que sostienen gran parte de los acusados. También le preguntó sí llegó a hablar de todo ello con el nuevo equipo directivo encabezado por José Ignacio Goirigolzarri. “No”, contestó el testigo, “advierto la mala praxis solo al señor Rato y al señor Sánchez Barcoj –en la fase de instrucción llegó a afirmar que “en mis 30 años de banca nunca había visto algo así”-. Eso si, insistió al primero en que “si lo usas (la ‘black’) para temas personales saldrás en los papeles”.

Verdú, por último, se mostró satisfecho de que, según él, su decisión de rechazar los polémicos ‘plásticos’ –otros tres exdirectivos de la caja y el banco también lo hicieron- provocó que “se erradicara aquella práctica”. Aclaro, eso sí, que él ya disponía de una tarjeta del banco “para gastos de empresa exclusivamente” y, aparte, “la mía propia, como mucha gente”.