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Se busca rival para hacer frente a Nadal

Rafa Nadal celebra una de sus victorias en el Conde de Godó. /EFE
Rafa Nadal celebra una de sus victorias en el Conde de Godó. / EFE

Con los títulos de Montecarlo y Barcelona ya amarrados, la duda en el mundo del tenis es saber si hay algún jugador en el circuito que sea capaz de derrotar al balear sobre tierra batida

MANUEL SÁNCHEZ

El 3 de junio de 2015 Rafa Nadal cae en los cuartos de final de Roland Garros ante una de sus bestias negras, Novak Djokovic. La victoria del serbio, aplastante, esperada y dolorosa, marcó el inicio de la caída del balear y el último punto en el que, de verdad, pareció que el rey de la arcilla había pasado a mejor vida. Peor, en este caso. Su segunda derrota en París tras la acaecida ante Robin Soderling en 2009 acercaron el ocaso de la bestia. Al tiempo que Djokovic emergía como el sustituto del binomio Federer-Nadal, nombres más jóvenes como Alexander Zverev o Dominic Thiem empezaban a resonar en las quinielas de los más optimistas. Andy Murray parecía el candidato a todo y, en general, el mundo del tenis comenzó a mirar hacia adelante tras años y años de dominio del de Manacor en la superficie roja.

Han pasado casi tres años, y la vida, la historia, circular como ella sola, ha vuelto al punto de partida. Nadal vuelve a ser el rey y, una vez más, se busca a alguien que sea capaz de hacerle frente cuando la tierra echa a andar. Los dos primeros torneos de su gira en arcilla -mención especial a la Copa Davis de Valencia- han puesto de manifiesto que la rotundidad y superioridad del diez veces campeón de Roland Garros está de vuelta y que puede ser esta la primera vez en su carrera que sume el repóker de títulos en tierra. «Todo esto se apreciará más con los años», sopesó tras levantar el undécimo Godó.

En su cabeza, lejos de lo ostentoso del récord, sólo aparece el siguiente objetivo tras el Conde de Godó. Otra vez en casa, aunque a mayor altura, Nadal afrontará la oportunidad de sumar el sexto título en Madrid, con el consiguiente desgaste mental de saber que cada choque es una final por el número uno. Caer significa entregárselo a Federer. Ganar supone pasar una ronda más, cuya verdadera final llegará el próximo 10 de junio. Llegar hasta allí invicto supondría mantener el número uno y meterle toda la presión al suizo, quien no podría fallar en la gira de hierba.

Ahora bien, ¿quién o qué puede parar al balear? Uno de los factores está claro, la salud. Un problema físico, como el que le apartó de la Copa de Maestros, del Abierto de Australia y de Indian Wells y Miami, es la más peligrosa de las amenazas. A no caer en ello ha ayudado su mayor descanso este año, tanto antes de la tierra, sin jugar ni un torneo desde Australia, como el menor desgaste en Montecarlo y Barcelona. Mientras que en 2017 pasó 15 horas y 25 minutos en pista, este año lo ha reducido hasta las 14 horas y los 23 minutos. No es una gran diferencia, pero cualquier reposo es bueno para las piernas del tenista de 31 años.

El otro factor es el rival que tenga enfrente. Los hay que este año parecen haber quedado descartados para inquietarle. Podría ser el caso de Zverev o Thiem, uno caído con claridad en Valencia y otro arrasado en el Principado. Uno, campeón el año pasado en Roma y otro, verdugo del español en la capital italiana y semifinalista de Roland Garros.

A la hornada joven, con otros aspirantes como Borna Coric o Karen Khachanov, se suman tenistas que asustan más por nombre que por momento, como sería el caso de Stan Wawrinka (no compite desde febrero), Djokovic (sigue sin encontrarse a sí mismo) y Marin Cilic y Grigor Dimitrov, incapaces de competir con el balear en tierra.

La única pieza que sobresale en este rompecabezas es Juan Martín del Potro, pero su descanso tras el título en Miami le ha llevado a renunciar a los primeros torneos de tierra y, aunque su vuelta a Madrid pueda asustar, tampoco la arcilla es su mejor superficie. Únicamente cuatro títulos -el último en 2012- y dos derrotas en dos partidos contra Nadal auguran que tampoco el tandilense será el elegido para destronar al español.

No tener un rival claro, un alter ego a la altura de Federer o Djokovic no cambiarán los planes ni la estrategia de Nadal, esa por la que sólo pasa la palabra ganar. «Creo que será difícil que pueda ver a alguien que iguale estos registros», apuntó el balear, quien no sólo no verá a alguien que le iguale, sino que será complicado que alguien le haga frente en el mes y diez días que quedan hasta el final de la temporada de tierra batida.

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