Trofeo Conde de Godó

El enemigo no está en casa para Nadal

Nadal celebra el triunfo ante García-López. /Efe
Nadal celebra el triunfo ante García-López. / Efe

El balear aplasta a García-López en octavos de final y aumenta su marca frente a jugadores españoles. Le espera Martin Klizan, verdugo de Novak Djokovic en cuartos

MANUEL SÁNCHEZ

Pocos españoles hay que no quieran ver un partido de Rafael Nadal. Probablemente, la mayoría de los que piensen que es mala idea es porque se lo tengan que encontrar al otro lado de la red. Ya sea David Ferrer, Feliciano López o Fernando Verdasco, pelear con el balear suele ser sinónimo de derrota o, al menos, de sufrimiento. Con una marca de 125 triunfos ante tenistas nacionales -con 21 derrotas-, ampliable a 165 victorias y 33 derrotas si se toman en cuenta sus datos en Futures y Challengers, Nadal añadió una muesca más a su cinturón al inclinar a Guillermo García-López (6-1 y 6-3) en octavos de final del Conde de Godó, con lo que sella su participación este viernes en los cuartos.

Ni siquiera el hecho de saber lo que es ganar al campeón de 16 Grandes sirvió como impulso para el rodense. La victoria en las semifinales de Bangkok 2010 queda muy lejana y Nadal ya no es aquel chaval que llegaba tras haber completar el 'Grand Slam' en Nueva York. En un partido catastrófico al resto, el de Manacor desperdició 24 de 26 bolas de rotura y cayó eliminado, para que, a la postre, el manchego conquistara uno de los cinco títulos que luce en su palmarés.

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De aquella sorpresiva victoria, no quedó nada en el Godó, el partido se pareció más a su último enfrentamiento en tierra, precisamente en estas pistas, cuando Nadal cedió tres juegos. Pese a que García-López comenzó sólido y ganando puntos al resto, no tardó en entregar su servicio en el cuarto juego. El zurdo de Manacor lo atrajo a la red a la primera oportunidad de rotura y el número 69 del mundo no pudo replicar con la contradejada.

Una vez roto el hielo, las respuestas se le acabaron a García-López, quien vio como Nadal se puso en modo palanca, aprovechando las revoluciones de la derecha de su rival para agacharse y contragolpear con el revés.

Un 'passing shot' muy de Nadal, en carrera y de revés le otorgaron el segundo 'break' y el set en bandeja. La estadística marcó que era Nadal el que cometía los riesgos (8 ganadores por 8 errores no forzados) y García-López el que especulaba (2 golpes ganadores y seis errores no forzados).

En cuanto Nadal engrasó, la ventaja se comenzó a ampliar, primero, por la propia desesperación del rodense, que se vio impotente, y luego por la mejoría del balear, que coge ritmo a medida que pasa más minutos en cancha. La retahíla de errores del manchego le provocaron estar 4-0 abajo en minutos y solo un fogonzao de calidad le sirvió para firmar su primer 'break' del partido, reducir la distancia y meter el miedo en el cuerpo de Nadal. Esto desencadenó que el balear tuviera que sacar el puño cuando cerró el 5-3 en el marcador y una vez más cuando quebró por quinta vez el saque del rodense, para firmar sus undécimos cuartos de final en Barcelona, en los que solo ha perdido una vez en 2014 ante Nico Almagro.

El próximo rival de Nadal por un puesto en semifinales será Martin Klizan. El verdugo de Novak Djokovic en segunda ronda derrotó con mucha facilidad a Feliciano López (6-1 y 6-4) y se enfrentará por tercera vez a Nadal, con la peculiaridad de saber lo que es vencerle. Ocurrió en Pekín 2014, cuando Klizan, en una batalla a tres sets, consiguió una de las victorias de mayor prestigio de su carrera. El vencedor en 2016 de dos ATP 500 (Rotterdam y Hamburgo) tiene calidad claramente para estar por encima de su ránking -es el 140 del mundo-, pero una cabeza que le hace perder muchos enteros y no tener regularidad.

Pablo Carreño, Grigor Dimitrov, Dominic Thiem y Stefano Tsitsipas también continúan a cuartos de final.

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