Deporte adaptado

Mucha vida tras un 'tie-break'

Manuel Jiménez sostiene su raqueta en las instalaciones de la Real Sociedad de Tenis, a las que acude todos los días para entrenar./C. Guisado
Manuel Jiménez sostiene su raqueta en las instalaciones de la Real Sociedad de Tenis, a las que acude todos los días para entrenar. / C. Guisado

Manuel Jiménez, campeón en los Juegos Nacionales de Trasplantados, va al Mundial para defender el título y lanzar un mensaje: que hay vida después de un trasplante

CÉSAR GUISADOGranada

Manuel es profesor de Educación Física en el colegio de Quéntar. Su vida siempre ha estado ligada al deporte, en lo profesional como buen jugador de tenis; campeón de Andalucía en la categoría de veteranos, y en lo personal, siendo un corredor dedicado, un buen esquiador, ciclista y jugador de pádel. Un día no acudió a clase, le explicaron a sus alumnos que el 'profe' Manolo estaba enfermo. Le habían diagnosticado un linfoma de las células del manto, este había aparecido en la garganta y comenzaba a extenderse.

«Entonces, todos los niños del colegio me hicieron un mural. Cada uno puso una frase dándome ánimos, junto a sus firmas. Todavía hoy cuando lo recuerdo se me pone la piel de gallina», reconoce. Aquello fue en el 2008 y los médicos le dieron un sesenta por ciento de probabilidades de seguir con vida. Ya ha pasado casi una década y dice que su estado físico es el mismo de siempre. Y que ese es el mejor recuerdo que puede guardar de todo lo vivido. «Yo sabía que me iba a poner bien, estaba convencido, pero durante el aislamiento para la transfusión de médula, lo pasas mal por tu familia, porque sobre todos son ellos los que sufren durante todo el proceso», explica el profesor.

Manuel salió de aquello. Dice que todavía hoy se pregunta por qué él sí siguió adelante, habiendo dejado atrás a compañeros de viaje que no superaron la enfermedad y que tenían tantos planes en la cabeza. «Si algo tengo que agradecer, sin duda, es el trato que me dio todo el equipo de Hematología del Hospital Virgen de las Nieves y en especial la doctora Almudena García, creo que fue mi ángel de la guarda», sincera Manuel.

Salió, guardó reposo, y con el tiempo volvió a calzarse unas zapatillas. La vida no es vida si no se le exprime todo el jugo. Así que decidió «bichear» en internet a fin de encontrar una competición encauzada a personas que habían superado un trasplante. De este modo fue como conoció los Juegos Nacionales para Trasplantados, cita que llamó la atención de su lado más competitivo, y de la que hoy es una de las referencias.

Porque el pasado mes de mayo, Manuel se proclamó Campeón de España en la modalidad de tenis individual y por equipos, en la clase de veteranos. No fue casual, cada tarde pasea por la Real Sociedad de Tenis, donde se encuentra con los amigos a los que reta en la red una o dos veces al día, cuando el cuerpo le pide una sesión doble.

También participó en los 60 metros lisos, alzándose con la plata derrochando esfuerzo, hasta que el cuerpo le dijo que hasta aquí había llegado. Un aviso en forma de tirón muscular, frenó un ímpetu imparable. El último fin de semana del mes acudirá a Málaga para disputar el Campeonato del Mundo. Cuenta que estará en la cita para hacerlo lo mejor posible, pero sobre todo para continuar lanzando el mensaje: «que hay mucha vida y de calidad después del trasplante y que para que siga siendo así, es necesario donar médula», exhorta.

Este es el auténtico mantra. En esta competición más que en cualquier otra, lo importante es participar. Significa que sigues adelante y que quieres compartir tu experiencia con el mundo para que sirva de ejemplo a quienes andan el camino que transitaste. «He conocido a un ciclista trasplantado de los dos pulmones y a un atleta que se ha sometido a tres trasplantes de corazón.

Y aquí están, haciendo deporte», dice Manolo, todavía con la voz entrecortada cuando revive los momentos vividos hace unos días, «nos juntamos todos los participantes en la grada del Estadio de la Juventud y gritamos que hay mucha vida, recuerdo aquello con mucha emoción», confiesa, con una mano en el corazón.

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