La triple corona de Sergio

Pese a una parálisis cerebral, el joven futbolista ha conseguido integrarse en el equipo, mejorar sus habilidades motrices y quedar campeón de liga

Sergio Palomares, en el centro, comparte la copa conquistada con sus compañeros de equipo. / Ramón L. Pérez
CÉSAR GUISADOGranada

De pequeño, Sergio se movía con bastante dificultad, tanto que un pediatra les dijo a sus papás que su hijo apenas iba a poder caminar. Había nacido con una parálisis cerebral que afectó severamente a la movilidad de su lado derecho.

De hecho no fue hasta los tres años cuando consiguió dar sus primeros pasos. Aunque a partir de aquí no hubo quien retuviese al chiquillo que, como uno más, salía a la calle para jugar con sus amigos a la pelota. Había demostrado un interés especial por el fútbol y ciertamente, no se le daba nada mal dentro de sus capacidades motrices. Cuando cumplió los cinco años, Sergio y Jessica no tuvieron más remedio que llevar al pequeño a que probara un día a entrenar con el Ciudad de Granada. El fútbol es un deporte tan selectivo, que cualquier chico con menos habilidad motora que el resto es aconsejado enseguida a probar con otras actividades.

«Cuando vi por primera vez a Sergio, no sabía apenas caminar. Hoy juega de delantero, ha marcado algunos goles y se ha proclamado campeón de liga con su equipo»

Pero esta no es la esencia del club aurinegro. «Cuando vi por primera vez a Sergio, no sabía apenas caminar. Hoy juega de delantero, ha marcado algunos goles y se ha proclamado campeón de liga con su equipo», se enorgullece el coordinador del Ciudad de Granada Francis Lozano, subrayando que la evolución física del chaval «ha sido enorme» durante estos seis años.

En concreto, esta temporada Sergio ha anotado 25 dianas, casi una por partido. A sus 11 años juega de delantero en el equipo alevín, cayendo a la banda cuando el entrenador se lo pide. Juan Hidalgo lo ubica como jugador más adelantado para que desarrolle todas sus habilidades en espacios cortos, donde pone en práctica su regate y un buen golpeo de balón.

Así, cuentan en el Ciudad, consiguen que el futbolista le saque todo el rendimiento a sus capacidades. Evitan las carreras largas o el choque con la defensa, donde puede salir perdiendo.

Sergio ha conseguido una triple corona con el Ciudad. Aprendió a jugar en equipo en su deporte favorito, mejoró sus capacidades motrices y además salió campeón esta temporada. De momento, no se le puede pedir más al deporte de formación.

Sin embargo su día a día es algo más complejo que el de cualquier chaval de su edad. La vida le impone a Sergio metas constantes que el chico, con carisma e ingenio, consigue superar. Dicen sus entrenadores que es un niño muy cariñoso y que la relación con sus compañeros es extraordinaria.

Pura empatía

Estos lo ayudan a vestirse y a ponerse las botas cada día en el vestuario, ya que él no puede hacerlo solo. Es algo automático. Antes de saltar al césped, se aseguran que Sergio pueda hacerlo con ellos. Es pura empatía, ganada a base de sudor y esfuerzo.

Palomares es el ejemplo del jugador que también ha logrado el reconocimiento de sus rivales, quienes al final del partido lo felicitan independientemente del resultado aunque, casi siempre, es de victoria para los ciudadanos, que sólo han perdido un partido este año.

Cuando llegó para jugar en el Ciudad, «lo primero que hicimos fue ponernos manos a la obra y con la perseverancia de todos ha conseguido ser uno más del grupo», dice Lozano. Sergio Palomares llegó el mismo año que David Serrano y Emilio Baca, dos chicos que han firmado por el Málaga CF esta temporada. Él ha sido campeón de liga con el Ciudad, «para nosotros, esos tres chicos llegaron de la mano y han extraído los mismos éxitos del fútbol en pocos años», asevera sincero el coordinador.

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