La solidaridad sabe a helado de pistacho

El triatleta granadino 'Chiquichurri' ofrece apadrinar por cinco euros los kilómetros que hará en la UltraTri de Motril a favor de la Asociación Capitán Antonio

Juanma muestra su cuentakilómetros y los cinco euros por los que podemos apadrinar cada uno. /RAMÓN L. PÉREZ
Juanma muestra su cuentakilómetros y los cinco euros por los que podemos apadrinar cada uno. / RAMÓN L. PÉREZ
CÉSAR GUISADOGRANADA

Dentro de diez días Juanma se pondrá su mallot, besará a sus hijas Marta y Victoria, también a su mujer, y se montará en el coche con su hijo Miguel, que dice lo acompañará durante toda la aventura. Bajará desde Granada a Motril para disputar la UltraTri 2018. A Juan Manuel Muñoz, que así se llama, sus amigos lo conocen como 'Chiquichurri'. Es un tipo cercano y afable, acostumbrado a abrir su corazón a quien está dispuesto a escuchar el mensaje que lanza con palabras llanas y cargadas de sentido. En su brazo puede leerse grabado a tinta un mensaje que dice 'Con orgullo, con pasión, con corazón. Por los míos'. Puede decirse que es el lema que mueve muchos aspectos de su vida.

Un triatlón ultra como el de la Costa Tropical requiere un esfuerzo sobre humano. Hay que recorrer más de quinientos kilómetros durante tres días. Diez nadando, cuatrocientos veintiuno en bicicleta y como guinda correr dos maratones. Por eso dice Chiquichurri dice que tienes que darle a la cabeza algo en lo que pensar más allá de los kilómetros que te quedan por delante. Él eligió a la Capitán Antonio, una asociación que se creó hace un año después de la pérdida de Antonio Villena, un niño granadino que se marchó a causa de un cáncer.

«Los quiero ayudar porque siempre he pensado que el cáncer es una enfermedad demasiado dura y que la tengan que padecer encima los niños, es tremendo», dice Chiquichurri, señalando su suerte, «porque mis tres hijos están sanos. Pero le podía haber pasado a cualquiera de los tres y ser yo el que estuviera en un hospital con un niño con quimioterapia, por eso sé que es muy duro. Se me murió un hermano de cáncer y también una cuñada y creo que es una enfermedad que siempre nos ha tocado a todo el mundo de cerca», explica.

Juanma Muñoz ofrece sus kilómetros. Este triatleta propone a quien quiera insuflar ánimos desde la distancia la posibilidad de colaborar con la Asociación Capitán Antonio apadrinando cada kilómetro que él nade, pedalee y corra por el precio simbólico de cinco euros. De momento, la idea funciona y ya ha recaudado 1.300 euros. «Ha habido donaciones de gente con situaciones que sé que no pueden y han comprado dos kilómetros. Fue una persona precisamente a quien le di un abrazo porque sé cuál es su situación económica y sé el esfuerzo que estaba haciendo por ayudar. También hay un compañero que compró veinticinco kilómetros. A todo el mundo quiero darles un beso y un abrazo», expresa.

Antonio Villena es el padre del capitán, como llama a su hijo. Dice que no puede hacer más que agradecer «el enorme corazón» que tiene Chiquichurri. «Una persona que ofrece su esfuerzo de esta iniciativa, nos llena de orgullo». Porque la historia de la asociación, comenzó más o menos igual. «Cuando se nos fue el Capitán, yo empecé a andar para despejarme un poquito. A partir de ahí, un grupo de amigos, cuarentones y con nuestra barriguita, se unieron. Nos hicimos nuestra camiseta y así empezó la asociación. Hoy recibimos esfuerzos como el de Chiquichurri», dice el padre.

Cinco minutos de felicidad

Un esfuerzo que se canalizará hasta convertirlo en helado de pistacho de Los Italianos. O de otros sabores. Pero este, era precisamente el que el Capitán pedía cuando se le daba a elegir su postre en la Planta de Oncología Infantil del Materno. «Aunque parezca algo pequeño, no lo es», cuenta la madre, Belén Soria, explicando que «durante esos cinco minutos en los que el niño está pensando de qué sabor quiere el helado que se va a tomar, se olvida de la quimio y de todos los problemas. Cuando estuvo allí, mi hijo siempre que le preguntaban decía que quería helado de pistacho de Los Italianos. En esos cinco minutos no pensaba en otra cosa, por eso a la iniciativa la hemos llamado 'Cinco minutos de felicidad'», desvela.

Pero claro, no será un proceso fácil porque además de la administración, la idea deberá pasar por todo el control médico y analítico que necesita. Sólo se conseguirá luchando, como hacía el Capitán, cuyo legado sigue vigente a través de la asociación que recuerda que sus valores eran de sacrificio y entrega, como los del Capitán América. «Ha sido un chaval extraordinario y un luchador nato». Los niños que a través de esta asociación también ayudan, lo perciben. «Saben que si van a jugar un partido de fútbol y nosotros estamos allí con nuestro chiringuito montado y vendemos cuatro camisetas, ellos están siendo partícipes para que ayudemos a otros niños. Lo saben», refrenda Antonio Villena, padre de un capitán que sigue moviendo corazones.

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