Atletismo

La reválida de la marchadora Ainhoa Pinedo

Ainhoa Pinedo estira en la pista de atletismo de Maracena tras un entrenamiento./RAMÓN L. PÉREZ
Ainhoa Pinedo estira en la pista de atletismo de Maracena tras un entrenamiento. / RAMÓN L. PÉREZ

Atleta de élite residente en Granada, exhibe una y otra vez su tesón y sueña con llevarse medalla de Tokio 2020

José Ignacio Cejudo
JOSÉ IGNACIO CEJUDOGranada

El deporte es un universo tan exigente y cruel que a un atleta que ha pasado la treintena ya se le considera un producto acabado. Desaparece de las quinielas. Lo ha sufrido en más de una ocasión Ainhoa Pinedo (Madrid, 1983), marchadora internacional que ha hecho de Granada su hogar después de haberse criado en Algeciras. Responde con rendimiento y mejores marcas. Cierra a sus 34 años la mejor temporada de su vida con la mente ya puesta en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, donde se espera el estreno de la nueva distancia de 50 kilómetros marcha para mujeres. Se le abriría un abanico de posibilidades para estar entre las mejores del mundo. Sueña alto, muy alto, y no le importa si cuentan con ella o no. Piensa estar.

«He pegado un salto de calidad», afirma rotunda Ainhoa Pinedo. Y así todas sus respuestas, sobre todo dentro de la pista. Se ha metido entre las 25 mejores marchadoras del mundo y quinta del ránking europeo. «Estoy viviendo la parte más bonita de mi deporte, y no es que me haya llegado tarde, sino que es el resultado de muchos años de trabajo. He alcanzado la madurez y ahora puedo dedicarme a nivel profesional», explica. En junio logró en La Coruña la marca mínima que le permitió participar en el campeonato del mundo de atletismo en Londres dos meses después. Por ese registro la Federación Española le concedió la beca olímpica B, de las más altas, hasta septiembre de 2018. La mejora fue inmediata.

A Londres llegó con la mejor marca española en los 20 kilómetros marcha. Fue su primer Mundial y aunque acabó en la 21ª posición y satisfecha sus compañeras hicieron mejor marca personal para adelantarla en el ránking nacional. Fue una de las capitanas de aquel equipo, por edad y posicionamiento, junto a Ruth Beitia. «Estamos acostumbradas a la presión, a que nos exijan, y me gusta», reconoce. Acudió a la cita junto a la accitana María Pérez: «Es una niña de veinte años que ya está en la élite mundial, tiene un futuro increíble por delante. La he visto crecer y entrenar y va a estar siempre luchando entre las mejores».

Su gran temporada viene precedida por una decepción: se quedó fuera, por una plaza, de los Juegos de Río en 2016. «Fue un año bastante difícil, estaba preseleccionada pero hubo atletas mejores que yo. Tenía claro que podía pasar», recuerda. Aquello no fue más que gasolina para el fuego. «En vez de dejarme fuera de combate me dio más motivación para intentarlo en el siguiente ciclo olímpico», se reafirma Pinedo.

Su récord personal hasta la fecha está en 1:29.50. Ainhoa Pinedo ha sido campeona de España en distintas modalidades desde los 16 años y colecciona una veintena de metales. Sin embargo, admite que «no me esperaba llegar tan alto, sobre todo cuando era una cría». En ese momento es cuando se acuerda del accitano Manolo Segura. «Por suerte tengo un entrenador que sueña por mí y me empuja. Sin él, posiblemente lo hubiera dejado hace tiempo por las circunstancias de la vida. Para mí lo ha sido todo, como mi padre, llevo casi 18 años con él y juntos lo hemos conseguido todo. Tras cada fracaso me ha hecho levantarme y seguir luchando más, todo lo que yo no he creído en mí lo ha hecho él», describe con emoción. Segura es la razón por la que sigue en Granada.

El metal olímpico

En Tokio 2020 está previsto que las mujeres puedan correr los 50 kilómetros marcha, una distancia que le permite «soñar a lo grande». «Quiero estar entre las ocho mejores en unos JJOO y conseguir medalla. Para las españolas es más complicado clasificarnos que hacer allí top 10 o 15. Con la nueva distancia nos vamos a dividir entre los 20 y los 50 y por madurez y experiencia me viene mejor una distancia más larga, aguanto muchísimo y hago carreras muy duras», argumenta. Esta prueba ya se estrenó en el pasado Mundial de Londres, pero con tanta precipitación que no dio opción a las españolas. «Habríamos sido finalistas», asegura Ainhoa Pinedo. Antes de Tokio deberá encarar los retos del Campeonato de España en febrero, el de Europa en Berlín en agosto y la Copa Mundial de Marcha en China. «Que nadie dé por hecho que voy a hacer solo la distancia de 50 kilómetros», avisa.

«Sin la marcha no soy nada, me siento así. Es tanto para mí que sin ella me sentiría perdida. La persona que soy me la ha dado el deporte. Siento felicidad cuando la practico», reflexiona Ainhoa Pinedo. Se ve más cerca de seguir compitiendo con 40 años que de la retirada. También entrena atletas amateur, algo que la llena «al ver cómo disfrutan en un deporte que es tanto para mí». Ha corrido el circuito de Diputación con el Clínicas Polisalud y le encanta competir en Granada. «El ambiente es espectacular, el atletismo aquí es excepcional. Para mí la marcha siempre ha sido algo de Granada. Debe sentirse privilegiada por esa salud a nivel de atletismo, cada año veo a más gente a nivel popular. Hay pocos circuitos como el de Diputación», subraya. La comarca le sirve de preparación. Ainhoa Pinedo tiene todavía muchas quinielas que destrozar.

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