Fútbol sala

El eje de un proyecto pionero en Francia

Rafa Romero camina reflexivo en el transcurso de un encuentro del Nantes Erdré./L'´EQUIPE
Rafa Romero camina reflexivo en el transcurso de un encuentro del Nantes Erdré. / L'´EQUIPE

El granadino Rafa Romero coordina en el Toulouse el programa que convierte al futsal en materia académica | Sus decisiones como técnico del club galo de Primera dependerán del plan de integración laboral y social al que se someterán sus jugadores

Sergio Yepes
SERGIO YEPESGranada

Las cinco temporadas que ha cumplido el granadino Rafa Romero (27/12/1981) en Francia le han alcanzado para «convertir en profesión lo que era sólo una vocación». Para demostrar su valía, aprovechar la oportunidad que le era negada en España y consolidarse incluso como técnico de garantías en un torneo de elite tan al alza como es la División 1. Pero es que aparte, el haberse tratado de uno de los más fiables exportadores del conocimiento táctico español también le va a permitir convertirse en pieza angular de un proyecto pionero de carácter educativo en la nación vecina. En el eje de una iniciativa sin parangón y que resulta muy llamativa. Y es que tras haber dado por finalizada su etapa en el Nantes Erdré (2006/17), que es el conjunto al que salvó del descenso, el santaferino se ha convertido en el entrenador del UJS Toulouse. Que es ni más ni menos que el recién ascendido a la máxima categoría gala que en base al programa Sport Etudes tutelará en un instituto - el Lycee Deodat de Severac- la novedosa iniciativa de convertir al fútbol sala en materia integrante de la asignatura de educación física. El reto, que se presume «apasionante», se completará incluso con el que le supondrá tener que adaptarse a la labor social sobre la que gira además quien fuera el campeón del grupo sur de la D2 el curso pasado. Por no contar con excesivos medios, el equipo de los Pirineos Centrales compensa al grueso de sus jugadores con un programa social de formación e inserción laboral que toca muy de lleno la parcela deportiva. Y eso, qué duda cabe, también convertirá su labor en vanguardista.

«Es una oportunidad muy bonita por el perfil de entrenador que tengo. Me encanta la competición, no podría pasar sin ella, pero después de llevar cinco años en ella todo se vuelve más mecánico y tienes que ir afrontando nuevos retos. Aunque el del UJS Toulouse me va a obligar a reinventarme», introduce este licenciado en historia que asimila todas las exigencias que llevará aparejadas su cargo como la fiel consecuencia de que «somos un club pujante, pero con unas estructuras económicas humildes».

Así, siendo el coordinador externo de «un proyecto novedoso en Francia, porque hasta ahora no había ningún instituto que convirtiera al fútbol sala en asignatura», se convertirá en formador de profesores. En guía de los maestros que tienen a su cargo a «2.400 alumnos» que se convierten de cara al futuro en un caladero perfecto para el UJS Toulouse. Y es que Romero no olvida que entre ellos puede haber «talentos emergentes» con los que formar «una cantera muy bonita». Sería «a medio o largo plazo» y sin la obligación de obtener en la inmediatez del año que tiene firmado los resultados que sí que se precisan para cumplir el objetivo de «la permanencia».

Que es una empresa en la que se verá condicionado ya no sólo por sus propias capacidades o lo que dé de sí la plantilla -conformada por «jóvenes jugadores a los que sólo se les pagan primas»-, sino que también por la influencia de una educadora social que sigue confiriendo a su propia tarea un carácter muy especial. Y esto es así por la naturaleza del equipo del que forma parte, que ha derivado en una sensibilidad ante la que Romero no se puede mostrar impermeable.

«El UJS Toulouse nació como un club social, más que deportivo. Estaba asentado en un barrio (Mirail) que era un poco conflictivo. Y sabiendo que muchos proceden de familias desestructuradas se propuso ofrecerles a los futbolistas más interesantes de la zona una alternativa a la delincuencia mediante una fórmula que permite atraerlos y compensar el no poder ofrecerles mucho dinero. Así que ahora se les incluye en un programa que supone que nos impliquemos en la formación e inserción en el mercado laboral de ellos. De modo que la trabajadora social les crea un plan de futuro con el que tienen que mostrar compromiso. Si no es así, me lo dice y entre ella y yo conveníamos el modo de establecer un castigo que puede suponer que se queden sin jugar».

Liga muy profesionalizada

Y claro, eso no sólo resulta un handicap, sino que también una excepcionalidad en una competición que está profesionalizándose a pasos agigantados. Al punto, incluso, de comenzar a pisarle los talones a la Primera española, «donde hay un gran número de clubes con un nivel salarial más bajo». «Esta temporada que va a comenzar el torneo tendrá un nivel bastante alto. El potencial de los clubes ha crecido bastante por la llegada de los patrocinadores. O por el desembarco de entrenadores y jugadores de Portugal, España o Italia que hacen que los locales aprendan por mimetismo», dice quien así no se extraña de que «la televisión esté interesada en patrocinar» la D1.

El torneo, en definitiva, que le servirá a Romero para reivindicar la calidad de lo autóctono. «En Granada hay muy buen nivel de entrenadores. Al margen de Miguel Rodrigo, que ahora está al frente de la selección de Vietnam, hay unos diez técnicos que llevan mucho tiempo dedicados al fútbol sala. Pero es que aparte, también existe una nueva hornada de gente con muchas ganas de aprender». De seguir creciendo como quiere hacer él en virtud a una propuesta nunca antes conocida.

Musulmanes, el Ramadán y el dominio del 'freestyle'

Romero dejó en la décima plaza de un total de doce equipos al Nantes Erdré, donde dispuso de jugadores muy europeizados. Y ahora en el UJS Toulouse espera lograr la salvación con un colectivo tan heterogéneo como aquel del que ya dispuso en el FS Picasso (2014-2016). «En esta Liga hay mucho musulmán, con todo lo que eso supone», dice quien así se ha visto en la tesitura de dirigir a futbolistas que «llegan a la pretemporada debilitados porque han estado con el Ramadán». O quien incluso ha tenido que «programar las charlas tácticas previas a los partidos en función del momento en el que rezan». Que es algo tan llamativo como también el perfil deportivo que presentan los jugadores. «No tienen ni la cultura ni el bagaje de los españoles porque empiezan a entrenar mucho más tarde. O porque en sus inicios ellos ven el futsal como un pasatiempo, una manera de practicar el freestyle. Entonces te encuentras a muchos fuera de serie, pero que no tienen la capacidad táctica colectiva de los que compiten en España», concluye quien empezó haciendo carrera en Francia con el KB United (2013/14).

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