Fútbol

Un notario sin pelos en la lengua

El exjugador centra en el partido copero 74-Atlético. /Alfredo Aguilar
El exjugador centra en el partido copero 74-Atlético. / Alfredo Aguilar

Borja Criado afronta una nueva vida en Barcelona después de su sanción por dopaje | Tras ser inhabilitado el exjugador del '74' se preparó las oposiciones en Granada, donde conoció a la chica con la que se casará a final de octubre

Sergio Yepes
SERGIO YEPESGRANADA

«No echo de menos el fútbol de competición. Tiene cosas muy buenas y otras que no lo son tanto. Y ahora llevo una vida en la que no tengo que rendir cuentas ni pleitesía a nadie. Para mí ahí está la clave». Con motivo de estar cumpliéndose la décima temporada desde que el Granada 74 SAD se hiciera con los derechos del Ciudad de Murcia para competir en Segunda división despierta curiosidad el comprobar qué sucedió con el que acabó siendo uno de sus más célebres componentes: el extremo Borja Criado (16/04/1982). La figura del barcelonés adquirió dimensión nacional, e incluso internacional, el 17 de enero de 2008. Justo el día en que se hizo público que el Comité Español de Disciplina Deportiva le sancionó con dos años de inhabilitación por habérsele detectado en un control antidopaje Finasteride: una sustancia entonces prohibida al tener posibilidad de enmascarar algunos productos dopantes. Pues bien, casi diez años después, aquel que llegara a debutar en Primera con el Valencia siente reintegrada su honorabilidad y encauzada su vida laboral. En primer término, porque en octubre de 2008, cuando ya había decidido retirarse, el Juzgado Central Contencioso-Administrativo número 10 de Madrid redujo la sanción a un castigo simbólico de tres meses tras dar validez a su argumento de que había rastros del fatídico fármaco en la muestra que le fue tomada por el simple hecho de estar incluido en el crecepelo que usaba desde 2001. Y aparte, porque en diciembre de 2013 logró aprobar las oposiciones a notaría que se preparó en Granada. De hecho, desde febrero de 2014 ejerce en su ciudad natal junto a un socio en Bauzá & Criado Notarios Asociados.

El exjugador destaca varias claves al reparar en el caso que se originó tras el control que se le practicó después de un duelo que disputó con el Ciudad de Murcia a inicios de 2007. La fundamental, que «el Comité de Competición y el de Apelación de la Federación Española siempre me dieron la razón, no así el Consejo Superior de Deportes, que ejercía de juez y parte pues recurría lo que decían las otras instancias y fue el que me impuso la primera sanción», reducida casi a continuación a sólo nueve meses «después de que presentara un recurso de reposición». Pero es que aparte en este asunto concurrió una fatal coincidencia: «la campaña que yo llegué al Ciudad de Murcia (2006/07) el Finasteride pasó a ser sustancia prohibida y yo no le comenté a su médico que seguía usando el crecepelo. Si lo hubiera hecho, él me habría podido haber logrado una autorización de la Federación para seguir usándolo y no habría dado positivo en ningún control».

«Aún estaba a tiempo»

Pero el caso es que no fue así. Y que tras la sanción de la que fue objeto el ' 74' «suspendió mi contrato», por lo que decidió colgar las botas y activar el plan B. «Mi padre es notario. Y seguir sus pasos es algo que siempre tuve en mente. Si hubiera jugado hasta los 35 años ya no me habría puesto a estudiar notarías. Pero con 27, que es cuando empecé, creía que aún estaba a tiempo», dice Criado a la vez que recuerda que decidió quedarse en Granada «porque tuve la posibilidad de que me preparara un crack como es -el también notario- Luis Rojas».

Y lo cierto es que las cosas no le pudieron ir mejor. Tras algo más de cuatro años haciendo codos aprobó en Valencia unas oposiciones que «mucha gente no se saca en diez o en doce». Y así, pudo encarrilar su existencia por otros derroteros, que le permiten vivir con total desahogo y tranquilidad pero asegura que no son tan idílicos como cabría imaginar.

«Granada es ideal»

«El concepto del notario que llega, firma y se va nunca existió, pero ya menos todavía. Han cambiado los tiempos. Vivimos peor que hace unos años. Somos funcionarios y tenemos una serie de responsabilidades con los gobiernos, con los ayuntamientos o con los agencias tributarias. Lo que pasa es que es cierto que hay una buena compensación económica», admite quien así se siente «muy bien».

Y todo, mientras acumula razones de peso para no olvidarse de Granada. La ciudad de la que es su mujer, en la que se va a casar a final de octubre y en la que desea volver a vivir en el futuro porque «para mí es ideal» pese a todo lo vivido. O en este caso, sufrido.

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