Vuelta Ciclista

«Manolo podría haber ganado la Vuelta si no hubiera fallecido en la Ruta del Sol»

Joaquín Galera muestra una foto en compañía de su hermano (derecha) y Paco Galindo./Ramón L. Pérez
Joaquín Galera muestra una foto en compañía de su hermano (derecha) y Paco Galindo. / Ramón L. Pérez

Entrevista a Joaquín Galera, excorredor profesional | Recuerda que «ya presentí lo peor» cuando vio que su hermano «sangraba por un oído» en una etapa de la que se cumplen hoy 46 años

Sergio Yepes
SERGIO YEPESGRANADA

A las tres de la tarde, hoy, se cumplirán cuarenta y seis años de una de las más terribles efemérides del ciclismo nacional: el fallecimiento del corredor de Baúl, aunque de adopción armillera, Manuel Galera Magdaleno (3/12/1943- 14/02/1972). Cuando iba escapado y se disponía a coronar el puerto del Mojón que convertía en muy exigente la segunda etapa de la XIV edición de la Vuelta a Andalucía, el entonces integrante del Grupo Karpy no pudo controlar una avería en el cambio que le impulsó por encima del manillar y le hizo estrellarse contra el adoquinado. Sufrió traumatismo cráneo encefálico. Y nada se pudo hacer por salvarle en la Residencia Sanitaria del Seguro de Enfermedad de Córdoba, que es donde aguantó con vida durante veinte minutos tras un vano intento previo de reanimación en el Hospital de Cabra. De todo ello da cuenta ahora su hermano Joaquín (25/03/1940), otra leyenda de los pedales que vivió muy de cerca lo sucedido porque entonces formaba parte también del pelotón profesional en condición de compañero de la leyenda.

-La bicicleta que usó Manuel era mucho menos sofisticada que las de hoy día. ¿Eso fue tan determinante en el trágico desenlace como el hecho de que no llevara casco?

-Está claro que con una bici de las de ahora no le habría pasado nada. Pero tampoco si hubiera llevado casco. Entonces no era obligatorio, quien quería se lo ponía y quien no, no. Yo corrí cinco Tours y nunca lo llevé.

-Cuando sucedió todo usted estaba muy próximo a Manuel y fue a socorrerle, pero organizadores y periodistas le dijeron que siguiera en la carrera. A la vista de lo ocurrido, ¿tuvo en algún momento la tentación de reprochárselo?

-No, porque en ese primer momento yo no sabía lo que sucedía con seguridad. Ni yo ni nadie. Es más, quise pensar que si se lo llevaban a un hospital quizás lo podían reanimar. Después de que lo recogiera la ambulancia yo volví a coger al pelotón, que se encontraba a más de treinta kilómetros. Los otros ciclistas querían conocer cómo se encontraba, por lo que tiraban menos. Y cuando me puse a la altura de nuestro compañero Antonio Gómez del Moral le dije: «Creo que mi hermano va muerto».

-Entonces cuando lo vio pasar en la ambulancia a usted se le tuvo que helar el cuerpo...

-Así es. Cuando los corredores nos pasamos a la derecha para que pasaran, yo ya presentía lo peor. No se me había quitado de la cabeza que cuando se cayó empezó a salirle sangre por un oído. Pero lo cierto es que no tuve confirmación de nada hasta después. Nadie sabía cómo decírmelo. Todo el mundo me dijo de comer y yo dije que no, que lo único que quería era ir al sanatorio a estar con Manolo. Y cuando me montaron en el coche para trasladarme ya me dieron la noticia. Fue como una puñalada.

-TVE grabó lo ocurrido en aquella etapa Granada-Córdoba. ¿Hubiera preferido que no hubiera sido así por la crudeza de las imágenes que tomaron?

-Ya... pero ¿qué íbamos a hacer? Cinco años antes ya habían captado también en Sabadell la muerte de Valentín Uriona, que fue parecida a la de mi hermano y durante el Campeonato de España de fondo en carretera.

«Íbamos a fichar por el Bic de Luis Ocaña, que era uno de los mejores equipos del momento»

-Miles de armilleros quisieron decir adiós en el entierro a Manuel Galera, un buen corredor que se defendía en todos los terrenos. Llegaba bien, llaneaba estupendamente y no subía mal. ¿Con quien tendría comparación hoy día?

-Con muchos ciclistas. En su momento, con López Rodríguez. Y ahora, con Alejandro Valverde, que no es escalador pero se defiende bien subiendo. Manolo tenía cosas de él. En las vueltas a Colombia de 1968 y 1969 ganó etapas durísimas. Pero es que aparte sabía meterse en los esprints cuando iba escapado.

-Su palmarés quizás no estuvo a la altura del del murciano pero no desmereció. En 1968 también fue ganador de la Vuelta a Guatemala y en 1971, quinto en la de España. Pero es que aparte, en 1972 estaba llamado a explotar definitivamente según dijo el director deportivo del Karpy Julio San Emeterio.

-Sí, sí, es verdad. Gómez del Moral y yo trabajamos mucho con mi hermano para mejorarlo. Creo que podía haber ganado alguna Vuelta a Andalucía y de España si no hubiera fallecido. Pero no hubiera sido nada fácil.

El Tour de Francia

-Una oportunidad de éxito la habría tenido si se hubiera podido materializar aquel acuerdo verbal por el que él y usted iban a engrosar las filas del Bic de Luis Ocaña...

-Así es. Íbamos a firmar por dos años con el Bic, que era uno de los mejores equipos del momento y nos iba a llevar al Tour de Francia. Cuando nos llamaron por primera vez ya habíamos fichado por el Karpy.

-Sin embargo, tras el fatal accidente usted decidió retirarse. ¿Qué cree que le dejó sin hacer el recuerdo de Manuel?

-Pues no sé. Quizás ganar el premio de la montaña de algún Tour. Yo iba arrastrando a mi hermano a todos los equipos por los que pasaba. Pero cuando murió me dejó marcado. Me afectó mucho.

«Tenía cosas de Alejandro Valverde, que no es buen escalador pero se defiende mientras sube»

-La figura de Manuel dejó huella. El Grupo Deportivo Genil creó en su honor en 1974 la primera escuela de ciclismo de Andalucía...

-Así es. Aquello lo puso en marcha 'Chico' Moleón. Fue la cuna deportiva donde se iniciaron corredores granadinos que llegaron a categoría profesional como pueden ser Antonio Manuel Huete, Aurelio Robles, Manuel Fernández Ginés o Blas Giner.

-El Grupo Genil también puso en marcha en 1974 el Memorial Manuel Galera, que terminó gestionando usted y cesó en 2004...

-Así es. Cuando tomé yo las riendas ya le di un carácter profesional. Incluso venían equipos del extranjero, lo que era todavía más dificultoso. En total, yo lo organicé durante treinta y tres años. Y cada vez era más caro. Así que decidí dejarlo, porque es que aparte yo había disfrutado poco de la vida y aquello me exigía estar liado todas las tardes después de trabajar.

-En esta prueba participaron grandes del ciclismo como Pedro Delgado, 'El Chava' Jiménez, Álvaro Pino, Óscar Sevilla... ¿Qué les podría haber enseñado a todos ellos Manuel?

-Él tenía un carácter muy extrovertido y bromista, diferente al mío. Le gustaba contar chistes en el pelotón. Era una persona muy agradable y que se hacía querer mucho.

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