Deporte Base

Laura Acero, fuerza y feminidad para la halterofilia granadina

A. AGUILAR

Las grandes figuras del deporte internacional avivan los sueños de quienes se atreven a abrirse paso hoy en un mundo que dejó de ser sólo para ellos

CÉSAR GUISADO GRANADA

Hace unos días consiguió levantar sesenta kilos a pulso y dice que fue la mejor sensación que haya podido vivir como deportista, «un momento que nunca se olvida», reconoce. Laura Acero tiene 17 años y visita cada día el box de Five Crossfit que dirige Joan Puig en Juncaril. Aquí no hay espejos. Los selfis están prohibidos por una regla no escrita de este deporte que pondera el sacrificio personal, el esfuerzo y el apoyo al compañero por encima de la imagen. Sorprende pisar la instalación un viernes a las siete de la tarde y cruzarse con más chicas que chicos. Puede que sea por el camino abierto recientemente en el mundo del deporte por mujeres como Mireia Belmonte, Ruth Beitia o Carolina Marín y, concretamente, en la halterofilia nacional con Lidia Valentín y Atenery Hernández como máximos exponentes. O quizás por el empeño que cada día le ponen quienes acuden a un gimnasio de forma anónima para ponerse a prueba a sí mismas, espantando prejuicios y estereotipos para concentrase únicamente en el impulso de sus cuádriceps y en la barra.

«La halterofilia para nada es un deporte de hombres», explica Laura. «La practican muchas mujeres, que no son conocidas, pero que son unas máquinas. Al box suelen venir muchas mujeres, como nosotras, que estamos aquí cada día, e invitamos y acogemos a toda la que viene, algo que no se hace en los gimnasios. Cuando vienes a un box, lo haces para machacarte. No te fijas si ese día vienes con el pelo sin arreglar», apuntilla.

Psicología y deporte

Laura, que estudia primero de Bachillerato en Albolote y que dibuja en su cabeza un futuro en la psicología o en alguna rama deportiva, conoce muy bien la historia de quienes lucharon antes que ella para exiliar la idea de que la halterofilia o el crossfit son deportes vetados a las chicas.

«Lidia –Valentín– es un ejemplo de esfuerzo y de constancia. Si se hubiera desanimado por lo que le pasó, no hubiera llegado donde lo ha hecho, por eso es una mujer de admirar. Ella está feliz, pero también se la ve súper enfadada, porque se ha sentido traicionada por sus rivales. Me parece un acto horrible por parte de quien se ha dopado para conseguir ciertas cosas», señala la deportista, con un discurso cargado de madurez y razón al cincuenta por ciento.

A. AGUILAR

Esta halterófila tiene sus propias heroínas o modelos a seguir. Pertenecen a su generación y gracias a las redes sociales y a YouTube, hoy es fácil descubrir a quienes se abren paso al otro lado del charco. «A mí me gusta fijarme en Mattie Rogers, –que es campeona estadounidense y tiene 22 años–. En cuanto vi su técnica y cómo ejecutaba algunos movimientos me impresionó bastante, aunque no sea muy famosa. También sigo a Haley Adams, que tiene 17 años como yo, y está creciendo en los CrossFits Games», explica.

«Jamás pensé que iba a levantar más peso pero en un año la evolución ha sido brutal. Aquí he hecho buenas amigas, ellas me han animado»

Todo aficionado al crossfit sabe que por la halterofilia pasará una gran parte de su evolución. Laura Acero empezó de la mano de su hermano, Pablo. Él practica esta especialidad desde hace varios años. Pasa incontables horas en el box de Joan. «El primer día que vine y cogí una barra», dice ella, «me di en la barbilla. Dije que no volvía más, ¡Apenas podía con los quince kilos de la barra! Jamás pensé que iba a coger más peso, ni me lo imaginaba. Pero en un año la evolución ha sido brutal, sobre todo en los últimos cuatro meses. Aquí en Five CrossFit he hecho buenas amigas y ellas han sido las que me han animado a levantar más peso y la verdad es que me alegro», abunda Laura.

Y advierte que esa evolución es el acicate que todo levantador necesita. «Cuando estoy un tiempo sin venir por cualquier circunstancia es algo que me desgasta mucho, mi mente se dispersa. Cuando estoy estudiando sólo pienso en la halterofilia o cuando voy a dormir preparo en mi cabeza la sesión de mañana», aduce.

"Que vengan"

Por eso, Laura Acero, manda un mensaje claro y diáfano a las mujeres, que suena directo, como cuatro discos de veinte cayendo al suelo. «Que vengan, que aquí no hay prejuicios, nadie te va a juzgar por si pesas más o menos, si eres más alta o más bajita. Yo tenía un prejuicio por mi altura porque soy bajita y aquí vi que nadie me juzgaba por ello. Un box no es un sitio en el que te vayan a señalar por tus músculos. No te van a decir que pareces muy marimacho por levantar pesas. Todo lo contrario, te dirán: «Olé tú, que no te importan esos estereotipos». Si tienes gente a tu alrededor que no te juzga, es algo muy bonito. Aquí, cuando llega alguien nuevo, nunca lo dejamos a su aire. Vas y le preguntas, le animas y te ofreces a ayudar lo máximo posible», afirma.

«Un box no es un sitio en el que te vayan a señalar por tus músculos. Todo lo contrario. Te dirán: «Olé tú, que no te importanlos estereotipos»

Fuerza, actitud positiva y femineidad. Laura Acero entrenó el viernes con unas uñas perfectas, de un bonito y cuidado azul celeste. Mattie Rogers brilló con los ojos perfilados en la final del último Campeonato del Mundo y a Lidia Valentín la recordamos siempre con sus dos muñequeras rosas. Quizá sea un grito. Un mensaje obligado a perdurar. «Vosotras vais a cambiar el deporte», le decía Obama a la selección femenina de fútbol de su país.

Las chicas se reivindican en los cotos en que otrora era impensable verlas no ya ganar, sino crear una escuela tan viva como la que han conseguido crear. Ellas son legión. A Laura no se le olvidará nunca el momento en el que levantó sesenta kilos. El objetivo es que a nadie se le olvide nunca que la halterofilia también es cosa de chicas.

Fotos

Vídeos