Fútbol sala

Impulsores de la marca 'Made in Vietnam'

Álvaro Martínez (i), Miguel Rodrigo y Rafa García (d) posan en el despacho que comparten en la Ciudad Deportiva de Ho Chi Minh./
Álvaro Martínez (i), Miguel Rodrigo y Rafa García (d) posan en el despacho que comparten en la Ciudad Deportiva de Ho Chi Minh.

El seleccionador Miguel Rodrigo coordina un singular proyecto para asegurar el futuro del colectivo asiático | Los también granadinos Rafa García y Álvaro Martínez ejercen como colaboradores captando y puliendo jugadores a través del Thai Son Nam

Sergio Yepes
SERGIO YEPESGranada

Que la selección de fútbol sala de Vietnam pueda repetir en el Campeonato Asiático del próximo mes de febrero la «histórica» cuarta plaza que consiguió en el de 2016, o que en sucesivas citas continentales, e incluso de carácter mundial, llegue a presentar elencos de calidad en los que no le suponga una tara el relevo generacional, dependerá sin lugar a dudas de una alianza iliberitana. De un grupo de trabajo prestigiado por el resultado, pero a la vez motivado por seguir demostrando que en la ciudad de la Alhambra existen «profesionales muy cualificados», de sobra «facultados» para asumir «todo tipo de retos» por inverosímiles que sean. A la cabeza de lo que es un trío, y en tareas de coordinación, se encuentra el valenciano de adopción granadina Miguel Rodrigo (15/01/1970), que a finales de junio se convirtió en el seleccionador absoluto tras quedar avalado por las reconfortantes experiencias previas vividas con Japón y Tailandia. Pero es que a su estela quedan como colaboradores el alhendinese Rafa García (30/06/1990) y el capitalino Álvaro Martínez (24/09/1990), que serán los encargados de suministrarle en el futuro jugadores con talento por ser los entrenadores de las secciones Sub18 y Sub16 del Thai Son Nam. Ni más ni menos que del todopoderoso club vietnamita que pone «su estructura, recursos y futbolistas» al servicio de la Federación del futsal del país por el mero hecho de compartir presidente: el empresario del ramo electrónico Tran Anh Tu. Sin duda, una curiosa manera de funcionar que pone en valor la proliferación de conocimiento en esta provincia y que tiene por fin último que la nación más oriental de la península de Indochina pueda estar representada en la novena edición de la Copa Mundial que se celebrará en 2020 con sede aún por determinar.

«Todo partió de hechos fortuitos. A Álvaro le conocí en un campus de Japón y fue muy decidido. Se lanzó y me dijo que tenía ganas de moverse, que no le importaba trabajar en el extranjero. Y con Rafa fue un poco lo mismo. Quedé con él en Alhendín porque me comentaron que era la persona que andaba buscando y llegamos a un acuerdo», comienza contextualizando Rodrigo para explicar cómo acabaría vertebrando parte del grupo de trabajo a cuyo cargo queda ahora la responsabilidad de crear, dar lustre y contenido a la marca 'Made in Vietnam'. Y todo, bajo unas premisas muy claras. «El jefe de aquí - conocido como «el señor Tu»- pretende crear un movimiento social a través del fútbol sala. Y también la constitución de una organización en la que se están poniendo las bases con idea de que su propio equipo produzca jugadores para el futuro combinado nacional», que es algo que «aceptan con normalidad el resto de clubes». Y para lo cual «está invirtiendo a todos los niveles» de manera bidireccional.

Y tanto es así que la coqueta Ciudad Deportiva de la antigua Saigón (hoy Ho Chi Minh) que sirve para que Rodrigo perfile la participación de Vietnam en la gran cita asiática de Taiwán ejerce a la vez como centro de captación y de perfeccionamiento de las promesas locales. Y de ahí precisamente a que comparta despacho a diario con aquellos a quienes convirtió en eslabones de esta curiosa cadena de producción. Con esos mismos de quien espera aprovechar «en el corto plazo» el «trabajo que realizan» a cuenta del Thai Son Nam, que es el club que también le tiene contratado a él porque «por esta forma de actuar es quien da cobertura legal a todos los trabajadores de la selección».

La Compañía

Bien que lo sabe Rafa García, que afronta esta nueva experiencia tras haber sido responsable de las escuelas de Lanjarón o incluso entrenador del Futsalhendín. Un bagaje más que suficiente para poder depurar ahora el talento que queda concentrado en La Compañía, «la residencia en la que viven, y reciben formación académica, los jugadores» de que se componen las bases del cinco veces campeón de la Liga vietnamita. Aquellos con los que compite en torneos menores y que por ser tan «mecánicos» frente a las órdenes «tienen problemas a la hora de tomar decisiones». «En situaciones reales de juego les puede costar pensar, fijarse en determinados puntos clave. Y nuestra labor es cambiar esa dinámica, buscar las herramientas adecuadas para que los futbolistas valoren las diferentes opciones que se le pueden presentar», dice quien alberga la esperanza de que «poco a poco se vaya viendo el resultado» de un trabajo al que también se entrega en jornadas maratonianas Álvaro Martínez.

Contando igualmente con el apoyo de «un entrenador de porteros, un auxiliar, un preparador físico y un traductor», este que también es licenciado en ciencias de la actividad física y del deporte trata de aprovechar la oportunidad mientras dio esquinazo a una realidad también sufrida por sus paisanos.

«Para mí era un suicidio deportivo quedarme en Granada. Desde hace bastante tiempo tenía claro que si quería progresar debía de marcharme al extranjero», comenta ahora que siente que su etapa como técnico del proyecto futbolístico de LaLiga en China «me enriqueció». Y también curtió para este nuevo choque cultural que condicionó todo.

«Hubo que adaptarse a las costumbres. Y también al inconveniente de tener que transmitir al intérprete las instrucciones en inglés, lo que puede distorsionar el mensaje. Pero ya hemos superado esos meses de transición». De hecho, «ya tenemos sintonía con los jugadores». Y que encima piense que «el trabajo se esté encarrilando» le hace pronosticar que «el futuro de la selección de Vietnam está garantizado».

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