David Robles gana la III Carrera de Escaleras de Bomberos de Sierra Nevada

La exigencia, el peso del equipamiento y el calor pasaron factura. :: alejandro molina

Los participantes tuvieron que subir 633 escalones usando el equipo de intervención

ALEJANDRO MOLINA SIERRA NEVADA.

No hubo sorpresa. La victoria en la tercera edición de la Carrera de Escaleras de Bomberos, disputada ayer en Sierra Nevada, se saldó con la victoria del maño David Robles, que partía como favorito. Asiduo al Circuito Mundial de Carreras Verticales, Robles se deshizo en elogios hacia una carrera muy diferente a todas. «Lo normal es participar en edificios cerrados donde es más fácil coger el ritmo. Todos los escalones son iguales. Aquí tienes que aprender a adaptarte a los cambios y a la altitud», comentó el ganador del día.

Y es que los bomberos que participaron tuvieron que subir nada menos que 633 escalones superando un desnivel positivo de 130 metros en un recorrido de 900 metros de distancia. La meta estaba situada en la zona media de Pradollano, a 2.270 metros de altitud, allí donde el oxígeno comienza a escasear y hace resoplar a cualquiera, aunque vaya dando un paseo.

Lo de los bomberos ayer no fue precisamente y tranquilo paseo. En esta competición han de correr llevando su equipo reglamentario, tal y como si estuviesen realizando una intervención. Las botas, pantalones y chaquetas especiales, unidas al peso del casco, la espaldera, la mascarilla y la botella de oxígeno suman unos veinte kilos. Además del peso y la altitud, se unen la dificultad de respirar el oxígeno que mana de la mascarilla, que hay que aspirar y expulsar con esfuerzo para que fluya a través del conducto. «La garganta se te reseca mucho y tienes que hacer fuerza para poder respirar», explicaba poco después de terminar Emilio Felices, bombero del Ayuntamiento de Jaén.

El esfuerzo realizado por los participantes fue tremendo, tal y como se pudo ver en la línea de meta, en la que muchos cayeron rendidos al suelo. «Las piernas al final son como chicle, no te puedes mantener en pie», aseguraba el bombero Carlos Castillo, que se desplomó nada más subir el último escalón.

Pero si este esfuerzo parece duro, nada comparado con la tensión de una intervención real en un incendio. Para el organizador de la prueba, Owen García, «no es comparable al estrés que se experimenta en un fuego real». Para este veterano lo positivo es la motivación que provoca esta carrera que lleva a los participantes a prepararse a conciencia, con el beneficio que supone para un trabajo como el suyo. Con el objetivo de realizar un gran evento en el año 2021 con motivo del bicentenario de los bomberos de Granada, Owen ponía ayer el acento en la necesidad de un relevo generacional en la plantilla de Granada. «De los parques de la ciudad sólo hay un participante hoy aquí, la media de edad es alta en Granada y esto es muy duro», se lamentó el organizador, que también recordó que «seguimos demandando un retén permanente en Sierra Nevada durante el invierno».

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