Deporte provincial

El crossfit para niños causa sensación en Motril

Uno de los alumnos de Crossfit Kids se esfuerza con las flexiones, tocando con una mano una pesa rusa. /JAVIER MARTÍN
Uno de los alumnos de Crossfit Kids se esfuerza con las flexiones, tocando con una mano una pesa rusa. / JAVIER MARTÍN

Los 'peques' también se atreven con el deporte de moda gracias al programa que han puesto en marcha dos profesores en el box23

CÉSAR GUISADOMOTRIL

La era de la electrónica, de los ordenadores y de los videojuegos de realidad aumentada ha traído consigo un descenso en las horas de actividad física en edad infantil. Ya son mayoría el número de niños y niñas cuya única hora de deporte al día es la que le dedican a la hora de educación física o a la actividad extraescolar.

La Organización Mundial de la Salud avisa que el sedentarismo infantil es ya una epidemia y que el 85 por ciento de los niños no realiza el mínimo de actividad física recomendada. Un informe de la organización publica que el 80 por ciento de los adolescentes son sedentarios y esto acarrea graves consecuencias para la edad adulta y cuyos síntomas podemos detectar en la edad infantil.

Según la OMS, los niños que no hacen ejercicio faltan a la escuela una media de dos días más que el resto de los alumnos. En la adolescencia esto se traduce en menores rendimientos económicos y en la edad adulta conllevará un menor salario laboral, mayores costes de atención sanitaria y un descenso de cinco años en la esperanza de vida.

Por eso quienes se han embarcado en proyectos encauzados a la formación deportiva de los más pequeños andan siempre en la búsqueda de nuevas fórmulas que atraiga el interés de los ‘peques’, atrayéndolos en la constancia y la cultura del esfuerzo.

Dani Ortega y David Fernández, de 34 y 32 años respectivamente, son deportistas, formadores e impulsores de un proyecto que está dando mucho que hablar en Motril. Aquí han creado el grupo Crossfit Kids, o Crossfit para niños, en las instalaciones de Box 23. Cada tarde preparan a un grupo de quince chavales una serie de ejercicios que los orientan a esta nueva disciplina deportiva. Ellos, como no, se ven deslumbrados por quienes levantan enormes cantidades de peso con sus brazos o quienes son capaces de saltar grandes distancias sin coger impulso. Quieren emular a los expertos, pero aprenden a que deben comenzar poco a poco.

«Lo primero que buscamos es que se diviertan y a partir de aquí les enseñamos el Crossfit a través de una serie de juegos como el tejo, las carreras a caballo y el pañuelo. Después, con movimientos básicos como son las sentadillas, las flexiones, abdominales o saltar al cajón, van ganando en movilidad. El Crossfit nos ofrece variabilidad y nos permite realizar cada día una sesión diferente por lo que ellos no saben qué van a hacer cada día, nunca repiten un ejercicio y eso es lo que más les gusta», dice el profesor David Fernández.

Titulado como formador en Crossfit y en halterofilia, dice que entran al Box niños y niñas de toda condición física, aunque es muy llamativa la diferencia a los jóvenes de generaciones pasadas. «Tengo a niños que hacen deporte y otros que nunca han hecho nada», señala «y a todos les faltan capacidades resultantes de no hacer ejercicio diario porque no se juega tanto en los colegios o en la calle como antes. Es decir, tengo a niños que vienen de hacer atletismo y no saben hacer una sentadilla de forma correcta y los que juegan al fútbol no son capaces de saltar al cajón, y esto pasa porque sólo le dedican esa hora diaria al deporte, mientras que antes después del colegio nos íbamos a la calle a jugar. Ahora, los niños de 15 años tienen la misma fuerza que uno de 6», advierte el profesor, arrojando algunos datos para la reflexión.

Este es un deporte de equipo que cada día más, consigue espantar los falsos mitos sobre una actividad lesiva o individual de hombres y mujeres que derraman testosterona. El Crossfit aquí se dibuja como un juego y como tal, en el Box 23 estos chicos trabajan cada tarde la movilidad en grupo, tratando de que todos sean igual de capaces de agacharse y levantarse de forma correcta o de saltar una rueda.

«Adecuamos los pesos, que son prácticamente nulos porque no se trata de que los niños levanten una cantidad, sino de que aprendan a levantarla como es debido. Esto les evitará lesiones. Por ejemplo, a mí el Crossfit me ayudó a superar una lesión que sufrí en natación con 16 años», asevera David Fernández.

Al box de Daniel Ortega se acercan niños y niñas de todos los perfiles. Este es un deporte que cada día gana en adeptos después del gran ‘boom’ inicial que llegó desde los Estados Unidos hace unos años. Algunos entran de la mano de sus padres y otros pretenden agarrar las pesas nada más dar su primera clase. «Tratamos de explicarles que haciendo bien las cosas y con paciencia, en un futuro ellos también podrán», dice el monitor.

A los padres acaba por asombrarles la actividad porque la evolución es visible en pocos días. El Crossfit ofrece una competitividad personal que llama a no faltar a las clases y eso se nota. «Es un deporte para todos. Aquí entrenan mujeres de hasta 80 años, tenemos gente con sobrepeso y otros que no han hecho deporte nunca y tienen muy poco peso. No todo el mundo salta o corre igual, pero todo es adaptable», abunda Fernández.

Y con estas, como una oferta para combatir el sedentarismo, Dani Ortega y David Fernández continúan entrenando cada tarde con los deportistas de mañana. Ellos les regalan entusiasmo y dicen los monitores que es la mejor recompensa. Eso sí, antes de que nos hagamos una imagen errónea de en qué consiste este deporte, estos jóvenes empresarios nos recomiendan pasarnos por un box para comprobar los beneficios de un deporte que cada día continúa enganchando a más deportistas, pequeños, jóvenes y mayores.

Fotos

Vídeos