Subida al Veleta

Las claves para completar la prueba más dura del mundo: La subida al Veleta

Entre las novedades más destacadas de ese año, una nueva modalidad que, a petición de varios corredores, la organización ha puesto en marcha: relevos 25+25kms

PACO RUIZ | COACHGranada

La primera noticia gráfica reflejada en la prensa de un atleta con pretensiones de subir corriendo a Sierra Nevada data del 11 Marzo de 1983. En aquel momento se recogió la historioa de un granadino de Maracena, Enrique Carmona, que tenía el propósito de subir y bajar corriendo de Granada a Sierra Nevada. Aunque esto finalmente no se llegó a realizar entonces, se corroboró más adelante esta intención demostrándose que fue el único participante en finalizar veinte ediciones consecutivas de dicho evento en cuestión.

Fue más adelante, por la estación veraniega de 1985, cuando tres granadinos y un valenciano realizaron la odisea de coronar el 2º pico más alto de la península. Se trataba de José Miguel Marfil, Manuel Vázquez, José Martínez, y Francisco Fernández. Estos cuatro magníficos maratonianos iniciaron la subida a las seis de la mañana desde el Paseo del Salón de Granada por la carretera vieja, con el apoyo del Club Ciudad de Granada que les facilitó el avituallamiento, y terminaron por besar las cumbres del Veleta en lo que fue sin duda una experiencia épica que les marcó para el resto de sus vidas.

El propósito se realizó  y gracias a la hazaña de los cuatro magníficos maratonianos, en la actualidad podemos hablar de esta prueba como toda una realidad, pese a las muchas dificultades organizativas que surgen cada año y que hacen peligrar continuamente su continuidad en el calendario atlético.

La carrera

En la actualidad, y con salida en el Paseo del Salón a las 7 de la mañana del día 6 de agosto, la Subida al Veleta se ha convertido en todo un reto deportivo para los amantes del atletismo en ruta. Gente que viene de todos los rincones de España, y también de parte del extranjero, a desafiar las duras cumbres de nuestra Sierra, que convierten a esta prueba en la considerada por muchos como la "más dura en ruta del mundo".

Durante todo ese trayecto, con una vuelta inicial a las inmediaciones del Paseo del Salón para completar 2 kms extra que posibiliten sumar los 50 kms totales de la carrera, el atleta tendrá que ir en constante subida hasta alcanzar la meta. Solo antes de llegar a mitad de carrera, habrá un pequeño respiro de unos 500 metros, a la altura de las Víboras, que es mejor utilizar para recomponer fuerzas y avituallarse bien.

Parte inicial

Contrariamente a lo que muchos pudieran pensar, la clave de esta carrera está en los primeros 8-10 kilómetros. El perfil va en una progresión muy leve hasta casi llegar a Pinos Genil (aproximadamente en el km 8 de carrera), y ahí, además de ir fresco de piernas, es fácil equivocarse con el ritmo y pagarlo más adelante. Mi consejo es poner un ritmo muy tranquilo y cómodo, muy por debajo del que pudieras llevar en condiciones normales, pues todo lo que reserves de fuerza en ese tramo, lo necesitarás más adelante con total certeza.

Parte intermedia

Desde Pinos Genil la carrera cambia y se convierte en toda una tortura psicológica, pues la carretera aumenta en desnivel y el curvar constante se vuelve en muchos momentos toda una rutina.

Cuando se empalma con la carretera nueva, las largas rectas se hacen difíciles de gestionar, pues no parecen terminar nunca. Será a la altura del Centro de Visitantes del Dornajo, justo a mitad de carrera, donde ésta se vuelva épica a todos los niveles. A partir de ahí poder seguir corriendo sin echar a andar algunos tramos será todo un imposible para la mayor parte de los participantes.

Relevos

Entre las novedades más destacadas de ese año señalar una nueva modalidad que, a petición de varios corredores, la organización ha puesto en marcha: relevos 25+25kms.

Esta modalidad está orientada a todas aquellas personas que son corredores pero que ven en la prueba larga de 50 kms una distancia excesiva para su condición física. Por ello se les ofrece esta opción de relevos, en la que los atletas formarán equipos de 2 corredores, donde cada uno de ellos hará un tramo de la carrera. Habrá categoría masculina, femenina y mixta y cada atleta llevará un dorsal y/o pulsera exclusivos para su modalidad, el cual lo identificará como corredor relevista.

Los corredores que participan en la modalidad Relevos, optan a la clasificación general en su modalidad quedando excluidos del resto de categorías. Los atletas harán el relevo (intercambio de pulsera) en el punto km 23 de la ruta (25 de la prueba), coincidiendo con el cruce del Dornajo (desvío hacia la carretera antigua) donde habrá un control de paso compuesto por jueces de la prueba. El relevo se hará intercambiando la pulsera, visible en todo momento, que entregará el corredor en carrera al corredor que espera en la zona de intercambio. Habrá autobuses que recogerán a los primeros relevistas y los llevaran hasta arriba, a 1 km del final de la prueba, por si lo desean, entrar junto con su compañero de relevos en meta.

El devenir por la zona de las Sabinas y las inmediaciones del CAR es uno de los tramos más duros para gestionar emocionalmente, pues las largas rectas por las que discurre la prueba en ese momento, unidas al desnivel y a la visión constante del Veleta (tan cerca y a la vez tan lejos), generan mucha frustración en el participante. Aquí ir acompañado y hablando con otros corredores puede ser de gran ayuda.

Mini Subida

A la altura del km 39 de carrera, y con más de 2.500 metros de altitud, nos encontramos con el paso de barrera de la Hoya de la Mora, lugar donde tendrá la salida de la Mini Subida al Veleta, todo un clásico que acompaña a esta gran prueba y que este año bate su récord de participación.

Esos últimos 11 kms de la prueba son sin lugar a duda los más duros y emblemáticos, kilómetros donde el andar es la constante en la mayoría de los corredores que están realizando la prueba larga, y que generan una dificultad añadida al estar corriendo a altitudes tan elevadas. Y es que durante ese trayecto se pasa de los citados 2.500 metros de altitud, hasta los 3.400 que hay en la cumbre del Veleta. Por todo ello recomendamos precaución en los participantes y sobre todo fuera heroicidades.

Como normal general para toda la carrera, avituallarse correctamente en cada punto de la misma (y son muchos los que la organización habilita para tal fin). Pero tampoco es aconsejable hacerlo en exceso, comiendo por ejemplo en demasía en los puntos donde hay avituallamiento sólido. Pensemos que nuestro cuerpo está sometido a condiciones extremas durante el desarrollo de la prueba, lo que unido a las condiciones climatológicas que se puedan dar, pueden hacerlo explotar de forma inesperada hasta para el corredor mejor entrenado.

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