Deporte Adaptado

«Me he caído, y nos hemos levantado»

Migue, en el centro, acompañado a la derecha por su guía y hermano Pepe, durante su participación en la Carrera de las Dos Colinas / IDEAL

Crearon la iniciativa @skisinlimites para «contagiar» a la gente de su pasión por el deporte. Hoy, describen su experiencia como una lucha por descubrir los límites de cada deportista

CÉSAR GUISADO

La idea la concibieron subidos a un telesilla, observando Prado Llano desde un lugar privilegiado. Bajando las pistas de Sierra Nevada le dieron forma al asunto y nada más llegar a casa y soltar los esquís, bucearon en la red para ponerla a punto. El proyecto @skisinlimites nació a través de Twitter hace ya cinco años de la mano de Migue y Pepe, dos hermanos granadinos empeñados en buscar barreras para tumbarlas.

Una iniciativa que comenzó a girar en torno al deporte de invierno y concretamente al esquí después de una mala experiencia al descubrir que más allá del apoyo a las categorías para discapacidad física, encontraron pocas facilidades para disfrutar de la nieve con una discapacidad sensorial, la de Migue.

Aquello fue evolucionando poco a poco y la brega se extendió con el tiempo al atletismo, la natación y el ciclismo. Un proyecto que versa sobre las capacidades del deportista, aceptándolas primero para barrerlas con esfuerzo y mostrar al mundo que en esta vida casi todo es posible, si hay voluntad.

«Para un corredor ciego caerse es duro, sientes pánico y puedes llegar a bloquearte»

Los hermanos Machado Orozco, con 21 y 22 años, forman un gran equipo. Pepe es el mayor y ejerce de guía para Migue, que es invidente. «Tratamos de contagiar a la gente a través de las redes sociales. Migue ha escalado el Tajo de Ronda, se ha tirado en paracaídas y ha corrido nueve años seguidos la Carrera de las Dos Colinas. Si el puede hacerlo, por qué no van a poder los demás», dice Pepe, poniendo también un acento sobre las disciplinas adaptadas que con el tiempo han ido probando, «con nuestra participación en carreras populares y difusión en Twitter, damos visibilidad a modalidades desconocidas, demostrando que si te lo propones y te preparas como es debido, puedes conseguir tus retos», refiere.

El mensaje de Migue gira en torno a las capacidades de los deportistas ciegos, pero es diáfano y por eso cala en públicos tan heterogéneos como capas tiene la sociedad. «Yo tengo mis límites y mis miedos. Me he caído en carreras, casi no hay ninguna donde no haya tenido un tropezón durante la vuelta de reconocimiento, y algunas de estas las he terminado con pánico, pensando que no volvía ahí ni en broma. Pero nos hemos levantado y hemos vuelto al año siguiente. Pienso que todos tenemos nuestras limitaciones, pero que si uno trabaja para superarlas, puede hacerlo con sus propias herramientas», explica.

Pánico y bloqueo

Al final, se trata de levantarse después de cada caída. Literalmente. «Para un corredor ciego, caerse es duro porque a partir de ahí tiendes a disminuir la velocidad por instinto. Sientes pánico, puedes llegar a bloquearte y esto es algo que sólo logras superar volviendo a pasar por el mismo sitio para ganar en seguridad», abunda.

Aquí es cuando el trabajo de un buen guía se hace fundamental y el de Pepe es inmejorable porque conoce mejor que nadie en este mundo a su hermano. Sobre sus capacidades y también sobre sus limitaciones. «Tenemos nuestros códigos y con pocas palabras le cuento en qué zona del recorrido estamos, si pisamos asfalto y podemos apretar el ritmo o si es mejor que dosifiquemos fuerzas. Mi trabajo consiste en averiguar hasta dónde llegan nuestros límites», ataja Pepe.

Durante estos días, los hermanos de @skisinlimites se preparan para la tercera Carrera de las Escaleras que organizan los Bomberos de Granada. Se celebra el próximo 17 de agosto y se trata sin duda de una de las pruebas más exigentes de cuantas jalonan el calendario deportivo granadino. Aquí han encontrado un apoyo muy importante en sus organizadores. Por eso, terminarla y hacerlo en un buen tiempo se ha convertido en uno de sus mayores retos. Pero no será fácil.

631 escalones

Los participantes se enfrentan a un circuito de tres mil metros lineales en las alturas de Pradollano, donde les esperan 631 escalones que deben subir sin descanso. Lo más espectacular de esta prueba es sin duda ver a los bomberos afrontar el reto uniformados con el equipo de intervención al completo, incluido el casco y la botella de oxígeno.

Migue y Pepe, se preparan desde hace varios meses. Cuenta el benjamín de la familia que además de ser una de las carreras más difíciles de a cuantas se ha enfrentado, también es de las más interesantes porque debe desafiar a más de medio millar de escalones y ninguno es igual que el anterior.

«Unos son de piedra y la erosión del sol y la nieve los desgasta de forma irregular así que hasta que no pongo el pie no sé que me voy a encontrar. También están los de rejilla o los tramos en los que encuentras escaleras a distintas alturas, porque no se hicieron en el mismo año, así que para eso mi hermano y yo tenemos un código que utilizamos en el momento exacto, con el que me va avisando de lo que me voy a encontrar», esboza con sus palabras, Migue Machado.

Dos hermanos que tratan de encontrarle a la vida otro punto de vista, a su manera. Con juventud, con dedicación y con mucha pasión. Dice Migue que el deporte es pura psicología. Y para Pepe, se trata de la excusa perfecta para salir de casa y agarrar las oportunidades que se presentan. Y lo cuentan tal y como lo han vivido hasta hoy «tienes que asumir que tienes límites, pero también saber que hay formas de llevarlos muy lejos», dibujan los Machado Orozco.

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