Jairo Ruiz da nombre al pabellón de su barrio en Almería

Jairo Ruiz da nombre al pabellón de su barrio en Almería

El recinto deportivo situado en Los Ángeles cambia su frío nombre por el de uno de los mejores deportistas almerienses, todo un bronce paralímpico

VÍCTOR J. HERNÁNDEZ BRU ALMERÍA

Nadie hubiera podido imaginar hace 29 años y medio, aquel día de noviembre, cuando vino al mundo Jairo Ruiz, todo lo que el destino tenía preparado para esta humilde familia del barrio de Los Ángeles.

Su criatura había nacido con una discapacidad física, con la falta de una mano; y hasta ahí las malas noticias. Desde ese momento, la familia de Jairo Ruiz no ha cesado de superarse, de crecer, de dar un espectacular ejemplo de superación.

Sus padres, regentes de una peluquería en el barrio de Los Ángeles, han creído siempre en un chaval humilde, sencillo, siempre feliz, trabajador como él sólo y muy fiel a los suyos; un chico que hoy ha visto cómo el pabellón de su barrio, hasta ahora conocido como Pabellón del Distrito 6, ha pasado a llevar su nombre para siempre, como reconocimiento a sus éxitos.

Éxitos que comenzaron ya hace mucho tiempo, pero que se condensaron y sublimaron con el bronce paralímpico en los Juegos de Río de Janeiro 2016; un 'bombazo' que suponía el premio merecido y el reconocimiento a su trayectoria y, al mismo tiempo, la alegría sin límite para todo el deporte y la ciudad de Almería.

Jairo tiene en casa, en su casa de toda la vida, medallas en Campeonatos del Mundo y de Europa, el referido bronce olímpico, campeonatos de España de todo tipo y, sobre todo, el cariño y la cercanía de todos los suyos.

Un día de emociones

Un reconocimiento y cariño que, hace algunos meses, era plasmado por la Asociación de Vecinos La Palmera de Los Ángeles en una solicitud ante el Ayuntamiento, para que el Pabellón de Los Ángeles recibiese el nombre de Jairo Ruiz, lo cual fue aprobado por unanimidad por el pleno municipal.

Hoy, el propio Jairo subrayaba que «por una vez los políticos se han puesto de acuerdo en algo y me da mucha alegría que sea precisamente en esto». Para Jairo, el de hoy ha sido, dentro de su alegría habitual, un día tremendamente «feliz, pero no sólo para mí sino también para mi familia, mis amigos y la gente del barrio. Estoy recibiendo mucho cariño y la verdad es que es todo muy emocionante».

En el acto formal de inauguración, en el que estuvo acompañado por el alcalde, Ramón Fernández Pacheco, por sus padres y por el resto de familiares y amigos, Jairo recordaba que «es mi pabellón de siempre, en el que empecé a nadar, donde en 2005 vine a ver las finales de las pruebas de boxeo y donde me he formado como deportista».

También fue un día muy especial para su madre, quien reconocía que «llevo días con gusanillos en el estómago. Veo su nombre puesto aquí sobre la puerta y me emociono. Es un chico muy sencillo y sigue exactamente igual que siempre. Nosotros estamos muy felices, pero al mismo tiempo orgullosos porque todo esto es fruto de un trabajo en equipo».

En el acto de inauguración, el presidente de la Asociación La Palmera, Eusebio Villanueva, leyó un par de poemas, uno de Mario Benedetti y otro de Richard Moises Franco, dedicados a la familia y al propio Jairo;y más tarde subrayaba que «ahora los vecinos del barrio tenemos por fin un pabellón con nombre propio en concreto el nombre de un vecino ilustre como Jairo. Es un día de fiesta para todos».

Y por supuesto, el alcalde, Fernández Pacheco, también glosaba los éxitos y merecimientos de Jairo Ruiz, del que afirmaba que «es un día muy feliz para toda la ciudad. Reconocemos a un almeriense ejemplar por su trayectoria de superación vital y mucho éxito deportivo. El ha ganado en el triatlón prácticamente todo lo que se puede ganar. Todos tenemos esa imagen suya entrando en la Playa de Copacabana, para conseguir una medalla que nos ha ofrecido a todos los almerienses, lo cual le agradecemos enormemente. Es un chico sencillo y un almeriense cuya figura tenía que ser reconocida y así se ha hecho».

Un Jairo Ruiz que aterrizaba hoy a las diez de la mañana en Almería y se volvía a marchar a las cinco de la tarde; sin apenas tiempo para celebraciones fuera de la actividad a la que está entregado en cuerpo y alma:seguir creciendo como ese deportista espectacular, profesional, sencillo, apasionado y, por encima de todo, sano; un ejemplo, qué duda cabe, para todos los almerienses.

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