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Márquez y Mir prolongan 15 años de ensueño

Joan Mir y Marc Márquez./Afp
Joan Mir y Marc Márquez. / Afp

Se cierra un gran ciclo para España, que ha vencido 23 de los 45 mundiales puestos en juego en los últimos tres lustros

BORJA GONZÁLEZMadrid

Veinticuatro años, seis títulos mundiales, cuatro de ellos en la clase reina. Marc Márquez volvió a hacerlo, volvió a ser el mejor en una temporada muy igualada, a ratos difícil de entender, y con un final que no ha cuadrado con el que los pronósticos invernales pintaban. Durante la pretemporada, Viñales se había mostrado intratable. Una confianza que arrancó nada más estrenarse sobre la Yamaha en noviembre de 2016, y que prolongó hasta el segundo gran premio del curso. Con esa victoria en Argentina y la primera en Catar, Maverick Viñales se consolidó de partida como líder, por delante de Valentino Rossi y de Andrea Dovizioso, el que a la postre sería una de las dos grandes revelaciones de 2017 -la otra, Johann Zarco-. Mientras tanto, Márquez ocupaba un discreto octavo puesto tras su cero en Argentina.

Fue este arranque el que marcó lo que se vio en la general. Tras la octava prueba, Holanda, con victoria de Rossi, mostró a cuatro pilotos separados por once puntos, liderados por Dovizioso; tras la siguiente, Alemania, esos cuatro estaban en diez, ahora con Márquez delante. Después de los dos triunfos iniciales de Viñales vinieron los de Márquez en Austin, Dani Pedrosa en Jerez, otro de Viñales en Francia, dos consecutivos de Dovizioso en Montmeló y Mugello, el de Rossi en Holanda y el segundo para Márquez, en Alemania, en una carrera en la que fue el novato Jonas Folger el que sorprendentemente le puso en apuros.

Llegaba el ecuador con todo por decidir, y con Márquez y Dovizioso con mejores perspectivas que el resto, sobre todo viendo las dificultades en las que inesperadamente entraron las Yamaha de Viñales y Rossi. Aun así, el español mantuvo alguna opción hasta septiembre, eso sí, sin volver a ganar, mientras que el italiano se descolgó por completo antes de la prueba de Misano, que se perdió por una fractura de tibia y peroné fruto de una caída entrenando. Sea como fuere, el cambio que Michelin había introducido a mitad de año en su compuesto delantero pareció marcar un giro de rumbo que empujó tanto a Dovizioso como a Márquez, aunque el segundo evidenció un claro paso hacia delante después de unas pruebas privadas en Brno, justo después de ganar en Sachsenring.

«Si no hubiese ganado no lo habría contado», confesó Márquez después de cerrar este estresante título, uno para el que ha tenido que exprimirse como nunca, como demuestran sus 27 caídas en 18 grandes premios. «Fue después de Montmeló, me estaba cortando el pelo con mi peluquera y me preguntó '¿Qué te está pasando?', y yo sorprendido le dije: 'Nada, estoy bien', y ella me contestó: 'No, no estás bien, porque estás perdiendo el pelo'. Y yo, claro, me asusté. Mi abuelo y mi padre tienen pelo, o sea que directamente me fui a ver al doctor Charte, que es el doctor de confianza de casi todos los pilotos, y me dijo: 'Trata de absorber de manera diferente los problemas, porque estás creando dentro tal ansiedad, estrés y nervios que te están saliendo capas de estrés y estás perdiendo el pelo'».

Las cosas no le salían y Márquez sufrió, pese a no demostrarlo, hasta que encontró en su moto más o menos lo que estaba buscando. El resto lo pondría él. Desde ese momento se erigió en el dominador, aunque perdió el liderato por una rotura de motor en Inglaterra. Dominó, pero siempre con Dovizioso a su estela. El italiano llevó la ilusión a Ducati y dejó para el recuerdo sus dos fabulosos triunfos contra Márquez en Austria y Japón.

Tras el fiasco de Australia, donde casi ni puntúa, mantuvo una ligera opción hasta Valencia tras ganar en Malasia. Aunque el reto fue demasiado, incluso con la espectacular salvada de Márquez al final de la carrera cuando ya estaba en el suelo. «Este año he aprendido a no subestimar a nadie. Había unos favoritos y luego apareció Dovizioso y me ha dado una lección de vida», reconoció el campeón.

Cuestión de talento

Y mientras que Márquez tuvo que esperar a Valencia, los otros dos títulos se cerraron antes. En Malasia Moto2, con Franco Morbidelli, la nueva perla italiana, de la escuela de Rossi; y en Australia Moto3, con otro más de la lista de pilotos españoles talentosos: Joan Mir, que se llevó diez victorias y que demostró estar un paso por delante de sus rivales -también brillaron Arón Canet o Jorge Martín-.

Mir se suma así a esa hornada tan prolífica que reina en el Mundial desde que Pedrosa se llevase el título de 125cc en 2003. Desde entonces, el motociclismo español se ha llevado 23 de los 45 mundiales puestos en juego en los últimos 15 años. Algo que con pilotos como Mir y, sobre todo, Márquez, disparado en la carrera de la historia, no debería parar.

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