Duelo en OK corral

Marc Márquez, en el podio./Jose Jordan (Afp)
Marc Márquez, en el podio. / Jose Jordan (Afp)

Del OK Corral aragonés, salió triunfante y con sus pistolas todavía humeantes Marc Márquez y parece que quiere demostrar que este mundial tiene un dueño

PHOTOCALL3000 | RAFA MARRODÁN Y EVA FRÍAS

Como en un verdadero 'western', nos encontramos en OK Corral a todos los protagonistas de esta historia. Como todo 'western' que se precie, existe un bueno, Marc Márquez, que llega siempre con la vitola de campeón, del hombre que sabe salir de todos los tiroteos a base de talento y que siempre está un paso por encima de su moto (y que obliga a su marca a darle el material que necesita). Durante muchos años cultivó esa faceta de niño bueno, pero cuando tuvo que sacar las pistolas, hizo uso de ellas, ante el mismísimo Valentino: pistolero viejo, curtido en mil duelos, de los que siempre salió a airoso. Ahora, con el cuerpo cruzado por cicatrices producto de sus mil duelos, ahora, en el crepúsculo de su carrera deportiva, busca retirarse en lo más alto: consiguiendo su décimo entorchado de campeón del mundo. Para ello, no duda en hacer uso de todas sus armas , entre ellas, la de la guerra psicológica, en la que es un auténtico maestro.

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Valentino Rossi llegaba al circuito español tras sufrir una grave lesión, la misma que ya sufrió en 2010. Pero esta ha sido diferente. ¿Por qué? Porque el piloto italiano es consciente de que en el 2010 desconectó demasiado del circuito, se alejó demasiado del asfalto. Esta vez ha decidido aguantar el dolor para estar psicológicamente y físicamente aquí, presente. Por comparar, en el 2010 sufrió una lesión muy parecida que le supuso estar 40 días y un total de cuatro carreras sin disputar. Sin embargo, en esta, ha tardado 22 días en volver perdiéndose tan sólo una carrera.

La gran diferencia está en su cabeza, ya que en esos 40 días de su primer lesión, también estuvo apartado mentalmente de la moto, perdiendo su instinto asesino.

Por medio, ha entrado en el 'saloon' un nuevo pistolero, ese al que no quiere nadie, ni los buenos ni los malos, castigado por la crítica de la afición, pero siempre concentrado en su camino. Jorge Lorenzo, ha vuelto a sentirse a gusto con su ducati en un circuito español. Factor circuito o , como bien dice él, empieza a entender su nueva montura.

Y de los pistoleros habituales: Maverick Viñales, Andrea Dovizioso y Johann Zarco, han ido cayendo uno tras otro bajo los certeros disparos de Marc Márquez, que ha mantenido una estrategia de esperar y ver. Atento y viendo como cada uno enseñaba sus cartas para ir terminando uno tras uno acabando con ellos. Los huesos más duros de roer han sido Valentino Rossi (el que vino a Aragón en buscar de dar un golpe psicológico encima de la mesa) y Jorge Lorenzo, que quería demostrar a la afición española que sigue siendo el cinco veces campeón del mundo.

Primero dio buena cuenta de Andrea Dovizioso para después esperar paciente el desfallecimiento físico de Valentino, que tarde o temprano llegaría. Y llegó. Sin ningún tipo de complicación, dio también cumplida cuenta del italiano. Dejó para el final al más duro, que llevaba 15 vueltas liderando la prueba y tal vez soñando con ganar por primera vez con su nueva marca. Pero a los pies del muro, entró en la primera curva a izquierdas ya por delante de Lorenzo, circularon en pararelo durante los siguientes 100 metros hasta llegar al giro a la derecha en la que Marc ya entró por delante de Jorge fuera de su trazada habitual. A partir de ahí, dejaron de silbar las balas, fue un recital del catalán.

Al parecer, todo el mundo había olvidado el talento innato de nuestro pistolero para reaparecer en los momentos más difíciles, venciendo en carreras cruciales, en las qué su dominio ha sido magistral. Especialmente en lo que respecta a la estrategia de carrera. Una vez más brillante.

Del OK Corral aragonés, salió triunfante y con sus pistolas todavía humeantes Marc Márquez y parece que quiere demostrar que este mundial tiene un dueño.

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