Pretemporada

La contrarreloj de KTM

Pol Espargaró, compitiendo el año pasado en el GP de Catar. /Karim Jaafar (Afp)
Pol Espargaró, compitiendo el año pasado en el GP de Catar. / Karim Jaafar (Afp)

La marca austriaca afronta su segundo curso en MotoGP con el estresante reto de acercarse aún más a los dominadores de la categoría

BORJA GONZÁLEZSALZBURGO

KTM desembarcó en MotoGP en 2017, un proyecto bajo el paraguas de Red Bull, marca acostumbrada a pelear por todo –con sus dos escuderías en la F1, con una potente presencia en las especialidades ‘off road’ en moto, o incluso en fútbol poniendo color al Leipzig alemán o al Salzburgo austriaco, que derrotó la pasada semana al Borussia Dortmund en la Liga Europa en el Signal Iduna Park-. La fábrica con sede en Munderfing firmó un acuerdo de cinco años con Dorna, promotora del Mundial, y se presentó en la parrilla casi con una hoja en blanco que fue rellenando a lo largo de su temporada de debut con una moto que sufrió cambios en casi cada gran premio a través de un equipo para el que se reclutaron ingenieros, técnicos y mecánicos de primer nivel. Todo con el objetivo de alcanzar a los dominadores de MotoGP, a Honda, Yamaha o Suzuki, aunque en un tiempo récord.

Una contrarreloj que genera cierto escepticismo en el paddock, por la dificultad tecnológica de llegar a marcas que llevan muchos años compitiendo, testando y evolucionando, a lo que se suma usar un concepto único de chasis –el denominado multitubular, formado por tubos, algo que, por ejemplo, abandonó en su momento Ducati, que lo tenía como principio filosófico de marca, para tratar de dar a Valentino Rossi una moto competitiva- y trabajar con una marca propia de suspensiones, WP, cuando el resto equipa las de los suecos de Öhlins.

Un difícil reto que, con sus altos y sus bajos, terminó 2017 con buena nota pero que encara el tramo más complicado del proyecto: el de limar ese último segundo que les separa de pensar en algo más que meterse en el top diez.

En realidad, la mayor parte del peso deportivo recayó en los hombros de Pol Espargaró, una vez que su compañero de equipo, Bradley Smith, sufrió para ser competitivo. Y es de nuevo el de Granollers (Barcelona), campeón del mundo de Moto2 en 2013 y que creció acostumbrado a pelearse de tú a tú con pilotos como Marc Márquez o Andrea Iannone, el que más esperanzas levanta en el proyecto austriaco.

Espargaró: «La vida me ha cambiado en este equipo»

«La vida me ha cambiado desde que estoy en este equipo», reconoce Espargaró después de mostrar su moto para 2018 en un acto celebrado en el Hangar 7, un espectacular centro/museo de Red Bull en Salzburgo ubicado en un aeródromo. «Ha sido difícil, porque cuando empezamos no podíamos pensar en otra cosa que en no terminar muy lejos del antepenúltimo, porque los dos últimos puestos eran nuestros sí o sí. Luego poco a poco empezamos a pelear con ellos, después crecimos un poco más, hasta que fuimos capaces de pensar en los diez primeros».

Espargaró llega a este arranque de curso mermado físicamente. Tras sufrir una brutal caída a 250km/h a mitad del segundo día del test de Sepang, terminó pasando por el quirófano para tratarse de una hernia discal, lo que hizo que se perdiese el segundo entrenamiento en Tailandia y que sólo pudiese rodar dos de tres días en Catar, aunque a un nivel físico bajísimo: y es que una recuperación que normalmente alcanza el par de meses la rebajó a unos diez días.

Ese contratiempo ha hecho también que sea difícil valorar cómo llega la moto a este próximo fin de semana. «Es complicado saberlo. Creo que ha mejorado, de hecho el tiempo de Bradley no estuvo mal. Lo que pasa es que todos han mejorado. De todas formas, tenemos evoluciones importantes que llegarán en los próximos meses. Eso será importante, porque nos puede permitir dar un buen paso. ¿Hasta dónde? Ni idea. Lo que es seguro es que esta gente no para, es muy bestia, cada vez que me subo a la moto hay algo nuevo. Eso tiene su parte negativa, que es que te toca hacer de piloto de pruebas a la vez que compites. Aunque es un gusto ver lo ambiciosos que son».

Siguiente paso

En ese sentido, KTM anunció hace pocos días cuál va a ser su siguiente paso: tener cuatro motos en la parrilla. En 2019, la escudería francesa Tech3, que actualmente compite con Yamaha, hará de equipo B de la escuadra austriaca, lo que permitirá acelerar el trabajo de desarrollo. Mientras esto llega, seguirá apretando en su particular contrarreloj a la vez que otea el mercado para buscar cazar a alguna figura de la parrilla. De momento parece casi seguro que seguirá con su actual número 1. «Va a ser muy interesante. Es increíble ver lo rápido que va todo aquí. KTM no ha venido a rellenar la parrilla, su genética habla de ganar, y es en lo que están centrados», concluye Espargaró.

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