Rally

Jesús Calleja: «Cuantas más dificultades tenga el Dakar, mejor para mí»

Jesús Calleja y Jaume Aregall. /Zanskar Producciones
Jesús Calleja y Jaume Aregall. / Zanskar Producciones

El aventurero español, de 52 años, volverá a competir la prueba reina del rally tras su abandono en 2011 con su modesto pero eficaz Proto-Racing de 60.000 euros

GONZALO BARQUILLAMadrid

Jesús Calleja volverá a participar en el Rally Dakar. El televisivo deportista, de la mano de su equipo, el Jesús Calleja Team Rallies y Zanskar producciones, estará presente en la 40 edición de la prueba más dura del mundo del Rally. El leonés, tras superar con éxito tres exigentes pruebas de preparación como Abu Dhabi, Baja Aragón y el Rally de Marruecos, afronta con optimismo el reto que se le antoja a partir del 6 de enero.

«Este Dakar empieza a lo bestia», comenta en el inicio de la charla. «Marc Coma, ha diseñado un Dakar durísimo, y muy difícil. Ya se que todos los años se dice que el Dakar es muy duro, pero es que este año es de verdad. Se recupera el espíritu africano donde las dunas de Mauritania, donde definían quién se queda y quién no se queda. Va a haber tanta arena que quien no se haya preparado de verdad va a sufrir muchísimo o a lo mejor directamente no va a terminar», comenta Calleja, de 52 años, que estará entre los 525 participantes que tratarán de completar durante 14 días el recorrido formado por Perú, Bolivia y Argentina.

En comparación a su última participación, donde tuvo que abandonar en 2011, Jesús quiere corregir dos errores principalmente. «Uno evidentemente son las dunas, y dos, el error de pensar que un rally se gana acelerando todo lo que uno sabe correr. Pero no, un rally de mil kilómetros como este tienes que aprender a levantar el pie. Donde más posibilidades tienes de terminar es no corriendo en determinados sitios, hay que preservar la mecánica», comenta.

Jesús Calleja durante el Abu Dhabi Desert Challenge
Jesús Calleja durante el Abu Dhabi Desert Challenge / Zanskar Producciones

Calleja es consciente de la dificultad de quedar en un buen puesto, su humilde proyecto se enfrentará en competición a entidades oficiales como Mini, Toyota o Ford, que cuentan con coches mucho más potentes, pero su objetivo es terminar la carrera. «Hay equipos de 25 millones de euros. El 95% de los participantes tienen más presupuesto que yo. Mi coche es más que modesto, es como si vas a competir a la Champions League con un equipo de Segunda B. Pero tengo a mi favor que en las dunas ahora estoy fuerte, antes eran mi talón de Aquiles. Lo que mejor se me da son las dunas y este rally, la mitad, son dunas. Además hay otros cinco días en Bolivia que se corren en altitud y la altitud es como mi hermana. Estoy acostumbrado a escalar en altura, por eso me afecta de manera menor. Cuantas más dificultades metan en la ecuación mejor me viene a mí, porque con un coche que no es potente puedo progresar. Voy con Jaume Aregall también, mi copiloto y amigo, todo un experto al que las dunas le sonríen, eso es la clave de todo» señala en relación al recorrido que desciende Sudamérica, con salida en Lima (Perú, que regresa cinco años después al Dakar) y meta en Córdoba (Argentina), por primera vez.

La mano de Nasser Al-Attiyah

El también montañista socorrió al príncipe catarí Nasser Al Attiyah, en el Abu Dhabi Challenge de abril, lo que le hizo perder siete horas en el tiempo pero ganar una nueva amistad. El campeón del Dakar en 2011 y 2015, gracias a aquel favor, decidió financiar una pequeña parte del proyecto de Calleja en el próximo Raid, además de aconsejarle para su reto. «Hablo mucho con Nasser. Me dijo que preparase las dunas y me animó mucho. En Abu Dabhi me dijo que si había pasado un desierto así, un examen tan duro, ya tenía que ir mucho más relajado al Dakar. Muy pocos pilotos terminan esa prueba. Es una semana de dunas completas. No sé como será el Dakar que nos reserva Marc Coma, pero lo que he pasado en Abu Dhabi es casi difícil de superar, en cuanto a dificultad técnica, esto fueron palabras de Nasser. Me quedo con ellas», señala.

Calleja, ante un reto mayúsculo, no vaticina cuales serán sus próximos objetivos tras la prueba. «Funciono por impulsos, mi trabajo es la aventura. Esto lo decido hacer voluntariamente porque me gusta, tengo una pasión absoluta. Depende de las sensaciones diré, bueno no voy a volver, me ha vencido una vez más, o a lo mejor vengo con una excitación que ya programo correr otro año de rally. Necesito ver que ocurre y tomar las decisiones adecuadamente», recalca.

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