Pretemporada

Los fantasmas no se van de McLaren

Fernando Alonso mira su MCL33. /Efe
Fernando Alonso mira su MCL33. / Efe

Una avería en el motor Renault, causado por una fuga de aceite, deja a Fernando Alonso prácticamente sin rodar durante toda la jornada de entrenamientos en Montmeló

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROBarcelona

No es fácil encajar en una nueva casa. Quien haya tenido una mudanza con obra lo sabe: hay que adaptar las molduras, las puertas, las ventanas, ese mueble que raya el parqué, ese calentador que no funciona, ese grifo que gotea… En el caso de Renault y McLaren, está ocurriendo algo parecido: todo parece ir bien, hasta que no va bien porque no encaja.

La adaptación de la nueva unidad de potencia en el McLaren no deja de dar sustos. Si el martes era la batería la que dejaba tirado a Stoffel Vandoorne, este miércoles fue un problema que suena a vieja excusa, porque ya les ocurría en los tiempos de Honda: una fuga hidráulica afectó al motor que, si bien no se rompió, obligó a cambiarlo de nuevas. El problema es que ese cambio destrozó los planes previstos y Fernando Alonso rodó mucho menos de lo que querría.

Fue un frenazo a las ilusiones de un Alonso que había comenzado el día muy fuerte. Antes de quedarse tirado en la curva tres del circuito catalán, Alonso había dado 47 vueltas en apenas dos horas. Había probado con neumáticos medios, blandos e hiperblandos, esos que le permitieron bajar a un 1:19.856 que ya es el mejor tiempo del corredor español en estos test. Todo pintaba a un día perfecto… hasta que recibió la temida orden: «Para tu coche». Estas tres palabras, que tan habitualmente había escuchado el año pasado. Nada más dejar su coche aparcado como pudo, Alonso se retiró hacia boxes, mientras los comisarios aprovechaban la consecuente bandera roja para tirar sepiolita en el reguero de aceite que había dejado el MCL33.

Alonso pide calma: «Estamos listos»

Una rotura no es una buena noticia, pero Fernando Alonso relativizó el problema. El asturiano, que se quedó sin rodar durante más de seis horas, recordó que probaron todo lo que querían probar, y que ahora sólo están en ese momento en el que hay que afinar la configuración. Eso no es óbice para admitir que les hubiera gustado dar más vueltas.

«El programa previsto era de más de 50 vueltas, pero entre el martes con Stoffel y el miércoles conmigo descubrimos cosas. Mejor que esto pase en los test que en la vuelta 10 de Melbourne, así que estoy en cierto modo feliz de ver que el coche sea cada vez más y más fuerte», comenó. Además, afirmó que los planes previstos más importantes los hizo en esas 40 vueltas que completó antes de romper. «No estoy demasiado preocupado por las vueltas perdidas», tranquilizó.

En definitiva, Alonso se siente satisfecho por lo que llevan de test. «Probablemente necesitemos el último día para dar algunas vueltas, hacer algunas tandas largas, verificar cosas, pero en cuanto a respuestas fundamentales que necesitamos en la pretemporada, ya las tenemos todas. No necesito el último día. Estaré en el coche, pilotaré y ojalá sigamos descubriendo cosas nuevas en el monoplaza. Si Australia fuera mañana mismo, nos iría bien. Estamos preparados», zanjó al respecto.

Cuando el coche volvió a boxes, los ingenieros y mecánicos de la escudería de Woking encontraron lo que se temían. Una fuga de aceite, esa excusa tan manida pero que a veces es real, había provocado el abandono, lo que hacía obligatorio cambiar el motor entero si querían rodar algo ese día. Adiós no sólo a la mañana de trabajo, sino a buena parte de la tarde, que incluso sin el parón para comer obligó a los técnicos a trabajar a destajo para permitir a Alonso rodar un poco. Al final, con apenas 12 minutos para el banderazo final del día, pudo salir a rodar para completar 57 vueltas. Exceptuando Kimi Räikkönen, que rodó solo por la tarde, fue el que menos giros dio en todo el día.

Inmediatamente después de la avería, Eric Boullier y Zak Brown, los máximos responsables de McLaren, convocaron a la prensa para poner tranquilidad sobre la mesa. O para vender la moto, depende de la perspectiva con la que se quiera mirar. «No está relacionado con el motor, sino con una pequeña fuga de aceite que ha provocado que el motor muriera», dijo un Boullier poseído por el espíritu de Groucho Marx. Más allá del incidente, anecdótico, corrió a tranquilizar al personal: «Sí, el coche se rompió, pero son test, así que tenemos algunos pequeños problemas por resolver, pero sólo son eso, test. Es parte del proceso, lo tenemos bajo control». Eso dice él, pero mientras la unidad de potencia Renault sigue dando problemas, la Honda de Toro Rosso acumula kilómetros. Brendon Hartley, que también provocó una bandera roja en la jornada, completó 119 vueltas, más del doble que Alonso.

Récord de Ricciardo

Aunque el incidente de Alonso fue lo que ocupó (y preocupó) a parte de la afición española, la noticia estuvo en otro coche motorizado por Renault. Daniel Ricciardo rompió el récord oficioso (los tiempos de los test no se consideran oficiales, dado que los coches no están sometidos al escrutinio técnico de la FIA) del circuito barcelonés con el actual trazado. El 1:18.047 con el que paró el cronómetro demostró que el Red Bull RB14 es un monoplaza muy rápido, y que además es fiable: fue el que más giros dio en la jornada, con 165 vueltas al final del día en su contador.

Carlos Sainz coincidió con Alonso durante apenas cuatro vueltas antes de que el asturiano rompiese. El madrileño sigue acumulando experiencia al volante de su Renault RS18, y dedicó el día a ensayar en tandas largas para probar diferentes configuraciones de mapa motor y aerodinámica. Sus 88 giros matutinos fueron suficientes como para demostrar que pueden estar ahí, ya que además demostraron que no les hace falta ir deprisa para ser fiables. La competitividad a una vuelta la buscarán más adelante, ya que ahora mismo no lo necesitan.

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