GP Malasia

Malasia, el amor de juventud de Fernando Alonso

Fernando Alonso rueda con su McLaren en los entrenamientos de Sepang. /Reuters
Fernando Alonso rueda con su McLaren en los entrenamientos de Sepang. / Reuters

El asturiano siempre recuerda con cariño la cita de Sepang, que se despide tras casi dos décadas en el calendario

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

Cuando Fernando Alonso visitó por primera vez el circuito de Sepang, allá por 2001, se sorprendió del extremo calor que sintió. No tanto por las altas temperaturas, que también, sino por la intensa humedad que siempre ha acompañado a la cita malasia del calendario. Este fin de semana se despide de la Fórmula 1 un circuito que, para la afición española, siempre será eterno.

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Allá por el año 2003, un Alonso aún imberbe y con potencial de ser campeón, pero aún sin serlo, le daba a España la primera ‘pole’ en Fórmula 1 de un piloto nacional. Fue en Malasia, en una carrera que ganó un Kimi Räikkönen en McLaren y que dejó también el primer podio para Alonso. El primero de los 97 que ha conseguido hasta el momento. Dos años después, en 2005, la cita de Malasia puso la primera piedra (y primera victoria del año) para lo que después se convertiría en el histórico primer campeonato de su carrera deportiva.

Para Alonso, volver a Malasia es recordar momentos claves de su carrera deportiva. No es sencillo para un piloto quedarse con tal o cual trazado, más allá de los típicos Mónaco, Monza o Silverstone. Malasia no tiene una historia mítica en la Fórmula 1: aquí no corrieron Fangio, Stewart o Senna. Aquí lo hizo Michael Schumacher, nada menos, y los más recientes Lewis Hamilton o Sebastian Vettel, que ostenta el récord de victorias en este trazado con cuatro en su haber.

Por eso, para Alonso no es fácil quedarse con una sola carrera. Antes de subirse al coche, aseguraba que entre sus recuerdos más felices de Malasia se queda con la victoria en 2007, que fue la primera que consiguió con McLaren. Políticamente correcto, esta respuesta no es casual: está en pleno proceso de anunciar su renovación con el equipo para 2018, y aunque ya ha firmado su continuidad aún no se ha anunciado y cabe la posibilidad de que dicho acuerdo quede en papel mojado.

De los cuatro equipos en los que ha estado, ha ganado con los tres que le han permitido optar a victorias… pero sólo una vez con cada uno. A las de 2005 con Renault y 2007 con McLaren, se une la que logró en 2012 con Ferrari, en una memorable carrera para el mexicano Sergio Pérez que lograba aquí su primer podio en Fórmula 1 y el primero para su país desde 1971. No es un circuito fácil para nadie, especialmente por las duras condiciones físicas que deben pasar los pilotos.

Una de las imágenes más icónicas de la carrera de Alonso se vio aquí, en Sepang. Fue en aquella carrera de 2015, en la segunda victoria de su vida en el Gran Circo: totalmente deshidratado porque una avería había estropeado el sistema de bebida del coche, el asturiano casi al borde del desmayo escuchó el himno español y demostró una fortaleza (rozando la temeridad) que para muchos fue mucho más determinante en la imagen que se ha ido labrando que cualquier número que arroje su palmarés.

¿Opciones de puntos?

Lejos quedan aquellos años en los que hablar de Alonso era calibrar las opciones de victorias o de podios. Este fin de semana, para Alonso será una nueva oportunidad de pelear por, simplemente, puntuar y acabar lo más alto posible. La dura decepción de Singapur trajo consigo una consecuencia positiva: podrá reutilizar el motor de aquella cita, por lo que no habrá penalización por sustitución de piezas, a priori.

Además, llueva o no, las sensaciones que dejó el asturiano en el extraño y movido viernes dicen mucho y muy bien de sus opciones. Tercero en mojado en los primeros libres, superado sólo por los Red Bull, y después quinto, ya en seco, dejan claro que lo que visto en Singapur hace dos semanas no es más que los prolegómenos de la que puede ser una despedida digna de Honda de su asociación con McLaren. Si le acompaña un poco –bastante- la suerte, puede que se revivan las viejas ascuas de un amor que perdurará para siempre en la memoria de Alonso: el que vivió, hace ya más de una década, con el circuito de Malasia.

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