Motor I Rally Dakar

Carlos Sainz, a 120 kilómetros de conquistar su segundo Dakar

El Peugeot de Carlos Sáinz, durante la etapa 13 del Dakar./Andres Stapff (Reuters)
El Peugeot de Carlos Sáinz, durante la etapa 13 del Dakar. / Andres Stapff (Reuters)

El madrileño se coronará mañana en Córdoba, salvo susto de última hora, después de que Peterhansel se dejara más de una hora en la penúltima jornada. Farrés cae de las opciones de repetir podio en motos y Walkner deja sentenciada la victoria final

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

Nadie se atreve aún a celebrarlo, al menos públicamente, pero tiene que ocurrir un cataclismo para que este sábado Carlos Sainz no se proclame campeón del Dakar 2018. El madrileño no corrió ni un riesgo más de los imprescindibles y propios de este raid, y en la última jornada de competición seria (prácticamente se puede considerar que la del sábado es el desfile final), se dedicó a controlar para que los kilómetros le fueran acercando a lo más alto del podio.

Para redondear el día para Sainz, su único rival por la victoria, Stepháne Peterhansel, sufrió un accidente por el que perdió todas las opciones de una hipotética remontada. El francés, que no podrá sumar su decimotercer título de momento, sufrió un accidente en el kilómetro 78 de la especial entre San Juan y Córdoba. Y no sólo claudicó en sus opciones de victoria, sino incluso de podio. Un fin muy amargo para el galo que, antes incluso de esta jornada, ya había admitido su derrota y consideraba a su compañero como vencedor de este raid.

Si en coches es Sainz quien levantará el trofeo touareg, en motos será Matthias Walkner. El austríaco, como el madrileño en la categoría de las cuatro ruedas, tampoco tomó ningún riesgo y no dejó ninguna opción a que Kevin Benavides o Toby Price, que ganó la etapa, le arrebatasen el primer puesto de la clasificación general.

Sin fantasmas

Aunque para muchos sea complicado de aceptar, debido a los fuertes prejuicios que hay en torno a su figura, Carlos Sainz ha tenido mucha suerte (de la buena) en este Dakar. Si el accidente de Peterhansel en la séptima etapa le dejó muy allanado el camino, en la última oportunidad que tuvo en galo en hacer algo grande en este Dakar se confirmó que todos los amuletos habían dado resultado. El francés se quedaba atrapado muy pronto, en un badén en medio del kilómetro 78 de la etapa en una zona de tierra muy blanda, con el temido 'fesh-fesh' haciendo acto de presencia.

Con Peterhansel dejándose todo y más (más de una hora), a Sainz sólo le restó rezar. Problemas como el de la rotura de la caja de cambios del día anterior hubiera sido letal para sus opciones, toda vez que Nasser Al Attiyah no había entregado la cuchara aún. El catarí peleó con su compañero Bernhard Ten Brinke, al menos hasta la primera meta de la etapa a mitad de jornada, aunque al final acabó ganando con relativa comodidad frente a un Giniel de Villiers que, como siempre, se cuela sin hacer mucho ruido en los puestos de arriba conforme avanza el Dakar.

Aunque pasar el día de Fiambalá ya se consideró por muchos como el escollo mayor, aún hubo sustos. Ten Brinke, por ejemplo, pasó de tener serias opciones de victoria del día a verse forzado a abandonar por problemas mecánicos en el kilómetro 570 del día. Estaba a punto de consumar un tercer puesto en la general, merced a esos problemas de Peterhansel. A 'Monsieur Dakar' le ha salido todo mal en esta edición, cuyo colofón se puso este viernes: no sólo se quedó sin opciones de una hipotética remontada, sino que perdió el podio en favor de la dupla de Toyota de Al Attiyah y De Villiers. Si Sainz tiene 120 kilómetros para su segundo Dakar, la misma distancia tiene el catarí para recortar los 46 minutos y 18 segundos que le aventaja el español. Sin un problema mecánico, es una distancia prácticamente imposible que la pierda. Prácticamente.

Walkner, conmedido

La escabechina de la primera jornada de la segunda maratón de este Dakar dejó las cartas sobre la mesa y muy pocos apostaban ya por un cambio en la victoria final. Como Sainz, Matthias Walkner no se la jugó ni lo más mínimo, pero a diferencia del madrileño no tiene tanta ventaja. Toby Price, ganador del día, le recortó 11'23'', mientras que Kevin Benavides le quitó otros nueve minutos. El argentino y el australiano se jugaron la victoria hasta la misma meta, en una emocionante etapa en la que uno empujó del otro, en un intento de forzar al austríaco de KTM (otro año más que van a conquistar el Dakar) para que se equivocara.

La mala noticia para los españoles, cuyas opciones de podio aún estaban vivas, estuvo en la mala jornada de Gerard Farrés. El manresano no se podrá despedir de la categoría de motos repitiendo el heroico podio de la campaña 2017, ya que no sólo no se acercó, sino que además se dejó más de 23 minutos frente al vencedor de la jornada y perdió el cuarto puesto frente a Antoine Meo, a quien ya tiene a diez minutos.

El Dakar mostró su lado más cruel en la penúltima jornada, y volvió a dejar claro que no tiene piedad con nadie. En la categoría de camiones, la lucha final por la victoria quedó totalmente descafeinada, después de que Federico 'Coyote' Villagra perdiera más de una hora en el comienzo del día, primero, y después abandonase. Había empezado el día a sólo un segundo de desventaja con el líder y ya virtual ganador de la prueba, el incombustible Eduard Nikolaev. Entre medias, el equipo Kamaz había denunciado al de Iveco por presuntas irregularidades. Y es que, el Dakar, también se disputa en los despachos.

La jornada de este sábado será histórica. Carlos Sainz está a sólo 120 kilómetros, un viaje Madrid-Ávila por ejemplo, de conseguir su ansiado segundo Dakar, en el que será un broche de oro para la historia de Peugeot en el raid más duro del mundo. y quizá del mejor piloto español de la historia fuera de los circuitos.

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