Motor I 24 horas de Daytona

Alonso, un alumno de '10' en Daytona

El coche de Fernando Alonso, durante la segunda jornada de entrenamientos en Daytona./Gerardo Mora (Efe)
El coche de Fernando Alonso, durante la segunda jornada de entrenamientos en Daytona. / Gerardo Mora (Efe)

En su segunda jornada de trabajo en Daytona, mejora sus tiempos con solvencia y se coloca en cronos de los más veteranos. Este domingo, la clasificación

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMadrid

El ROAR 24, el tradicional fin de semana de ensayos para las 24 horas de Daytona, está teniendo varios protagonistas, con Fernando Alonso entre ellos. El asturiano ya no es el ‘rara avis’ de la parrilla, o no tanto como al principio, porque ya se ha perdido la novedad. Sin embargo, esto no es ni mucho menos negativo para él: significa que cada vez está más adaptado a la idiosincrasia del IMSA.

Las sensaciones que transmite cada vez que se sube al Ligier son más positivas. Así, en la primera sesión de este viernes (cuartos libres), Alonso no sólo mejoró su tiempo del viernes, sino que además completó 40 minutos sin ningún problema y apurando más. Cualquier piloto que haya probado en diferentes categorías sabe que las costumbres adquiridas, muchas veces vicios, deben adaptarse a las circunstancias y el coche en sí. Alonso, a diferencia de otros, lo está haciendo a la perfección, según compañeros y rivales.

El piloto asturiano no rodó en la segunda sesión del día, como tampoco lo hizo Phil Hanson. Fue el joven Lando Norris el encargado de poner en pista el Ligier con el dorsal 23, mientras el asturiano se quedaba estudiando en el box y poniéndose a punto con los ingenieros. También esto es parte de su aprendizaje: no puede pensar de manera individual, sino aprender a hacerlo casi como en una mente colmena en la que tres pilotos deben ejercer como si fuera uno solo.

Uno de los grandes exámenes que tendrá que pasar Alonso en su aventura en Daytona será rodar de noche. Alonso ya sabe lo que es disputar una prueba nocturna, y de hecho desde 2008 lo ha hecho al menos una vez cada temporada en Singapur, pero no en una carrera de resistencia. Los más veteranos en estas lides siempre hablan de los mismos problemas: la concentración, la falta de visión, los problemas con los reflejos con las luces… Serán pequeños matices con los que el español se tendrá que enfrentar. Este sábado, en la última tanda de libres (la sexta del fin de semana), ensayó por primera vez en estas condiciones.

En términos generales, las sensaciones de Alonso en su segunda aventura americana son muy diferentes a los de la primera. En Indianápolis todo era nuevo para él: desde el propio coche hasta la idiosincrasia propia de la carrera y el público. Ahora, mucho más asentado, puede aportar más al equipo, en una situación que además es mucho más vital que no trabajen sólo para él, y que debe ser él quien sume al resto.

Problemas en la entrepierna de Alonso

Entre otras muchas cosas a las que Alonso se tiene que adaptar al ponerse al volante de un prototipo, es el mismo ‘cockpit’ y la posición de pilotaje. Ni tiene la misma visión, ni está en la misma posición con respecto al morro del coche, ni tiene las mismas referencias… ni siquiera la colocación del volante y los cinturones es la misma. Y es aquí donde le ha surgido una inesperada incomodidad: lo necesita más largo en la zona de la entrepierna. Él mismo lo explicó. “El problema más grande es el cinturón de seguridad, el que va en nuestras piernas”, dijo ante los medios, que se miraban con las cejas levantadas y la carcajada a punto de salirse, hasta que el propio Alonso se dio cuenta de lo que iba a decir: “Yo necesito uno más largo en comparación al que usan ellos”. Algunos periodistas presentes acabaron con lágrimas en los ojos de risa.

Este es, quizá, el más anecdótico pero simple de los problemas que tiene Alonso en Daytona. Este domingo, en la clasificación, tendrá que demostrar que los test y las horas de estudio que ha completado le han servido para algo más que para disfrutar de un nuevo tipo de automovilismo. Porque, aunque Daytona es un medio para un fin, Le Mans, no deja de ser una carrera en la que quiere llevarse un trofeo. Alonso es Alonso, sea en un McLaren de Fórmula 1 o en un Ligier LMP2.

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