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«Cuando vives del fútbol deseas poseerlo todo y eso te hace ser muy infeliz»

Julio Alberto trabaja actualmente en la Fundación del FC Barcelona./IDEAL
Julio Alberto trabaja actualmente en la Fundación del FC Barcelona. / IDEAL

El ex internacional firma hoy ejemplares de su biografía en Granada. La suya es una de las historias más crudas del fútbol español Julio Alberto Moreno Casas Ex jugador del FC Barcelona y de la Selección Española

CÉSAR GUISADOGRANADA

Nunca recordaré haber muerto es, además de una cita de paradójica ejecución, el título del libro que hoy presenta en Granada Julio Alberto Moreno Casas (Candás, Asturias, 1.958). Ex futbolista al que debiéramos recordar por ganar nueve títulos con el Barça, aunque indefectiblemente la sociedad marca todavía hoy su recuerdo con aquella historia de adicción a las drogas, de un hombre que tocó el cielo con las manos y el infierno con toda su alma.

Pero ese capítulo se cerró. Julio Alberto es un tipo sensato de verbo fértil que descubre con su discurso una mente inquieta y formada. No quiere que le pregunten sobre la droga. Aquello marcó su pasado, y no está dispuesto a que también marque su presente. Su libro es el lienzo de su vida, con retazos de filosofía, religión y pensamiento profundo. Promete que el lector no será el mismo después de haberlo terminado.

-Publica una novela con momentos para el ensayo, con espacio para la religión, el deporte y la filosofía griega. ¿En qué se parecen Julio Alberto y Platón?

«No sé si me van a volver a contratar en la Generalitat después de haber hablado a favor de Albert Rivera»

-Pues en que eran deportistas los dos (ríe). Y sobre todo porque están siempre pensando, con la cabeza en otro lado y dándole vueltas a todo. Muy filosóficos.

-¿Y qué le ha dado a usted la filosofía?

-He aprendido a vivir con cosas pequeñas, a valorar la amistad, a la familia... Cosas que tienen detalles, que vivimos día a día, y que son las que te hacen muy feliz. Cuando eres jugador y vives del fútbol deseas poseerlo todo y eso te hacer ser muy infeliz. He aprendido a través del tiempo, y creo que para eso tienes que vivir muchas cosas, a valorar a los amigos que están cerca de mí, a volver a tener a esa familia de la que había estado lejos de ella. A valorar el hecho de ir a ver un partido de fútbol, a verlo y disfrutarlo con mi sobrino. Porque, ¿Sabes qué es lo mejor del fútbol? No es el fútbol, es con quién con vas al fútbol. Cómo lo disfrutas.

-¿Un futbolista tiene amigos de verdad?

-La amistad no se puede comprar, la amistad se hace y debe nacer de una relación responsable. Cuando tienes dinero y poder, todo lo que tienes es ficticio. Incluso los amigos son ficticios, esos no son de verdad. Cuando llega el día de después, ya son menos los que te llaman o quienes te dicen que están liadísimos. «Llámame el domingo por la tarde a ver si podemos quedar», y cuando lo haces te dice por un mensaje que está de viaje.

-De un tiempo a esta parte descubrimos a otro Julio Alberto. El que habla de política en televisión o al formador que charla con chavales en un hábitat complicado e íntimo, dentro de programas de reinserción y rehabilitación.

«Para mí el Juez Calatayud es una referencia. Y me encantaría trabajar con él, es ejemplar en su trabajo»

-Son tres años trabajando con el departamento de justicia de la Generalitat, aunque no sé si van a volver a contratarme después de haberme pronunciado a favor de Albert Rivera (ríe). Pero sí, hablo de todo con ellos, de las pérdidas, de caerse y levantarse. De qué sustancias hay y por qué no se deben tomar o cómo puedes evitarlas. Esto parece que es una tontería pero el sentido de pertenencia de un chico no lo tiene muy claro.

-En Granada, tenemos un Juez con un discurso parecido al suyo...

-Tengo que decirte que para mí el Juez Calatayud es una referencia. Y que me encantaría trabajar con él, creo que es ejemplar en el trabajo que hace.

-Para contar su historia, ¿Hay que hablar de Dios?

-Soy creyente en Dios desde antes de nacer. He vivido en la India, con los árabes, he trabajado cinco años en Corea, en China y en Japón... es decir, no he aprendido de una sola cosa. Soy creyente porque lo siento dentro de mí y punto. Pero he conocido a tantísimos tipos de gente que creo que todo en la vida es bueno. Es verdad que hay personas malas y buenas, y en la vida hay cosas mal hechas y bien hechas. Pero creo que la vida es una toma de decisiones constantes desde el día que naces. Mira, existen 256 historias sobre el diluvio universal, ¿Cuál de ellas es cierta? Pues no lo sabemos. Por eso, desde mi creencia católica, creo en el respeto hacia todas las personas.

-Del fútbol de la pasión que usted vivió, el que sostenían los aficionados que iban al campo a verlo, al de hoy día, manejado por las grandes multinacionales, dueñas de las licencias de los jugadores. La historia ha cambiado mucho...

-El fútbol se ha disparado, hemos perdido el control del techo de gasto en los clubes, ya hemos dejado de movernos dentro de unos cánones. Vamos dirigidos a que en dos o tres años se regulará el fútbol internacional. Ha cambiado. Ahora está dirigido por sociedades, es otra la manera de gestionar. Es así desde que jugamos en campos de césped artificial, hemos evolucionado con cosas importantes a tener en cuenta, pero todo ha cambiado.

«Hablo de las pérdidas, de caerse y levantarse. De qué sustancias hay y por qué no se deben tomar»

-Y tanto a cambiado, que ahora percibimos con naturalidad e incluso ilusión que un niño de once años se marche a Barcelona o Villarreal para vivir en una residencia y al poco tiempo comenzar a cobrar un sueldo. ¿Qué mensaje le puede lanzar usted a estos jugadores?

-Que al fútbol hay que jugar con el corazón, con pasión. Que tienes que crecer, pero jamás deben del olvidar el origen. El futbolista se marcha para crecer, pero debe crecer como persona y como jugador y si ambas cosas no van de la mano el futbolista tiene tendencia a perderse. Y este es un trabajo que hay que hacer en el fútbol. Ahora el entrenador trabaja con un equipo a su lado de analistas que hacen que el jugador mejore en su técnica. Y también deben de trabajar para que el jugador tenga las cosas claras. Eso es muy importante. Ahora el jugador no es lo que antes, ahora se convierte en el símbolo de una ciudad.

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