GOLF

Tarjeta granadina para el European Tour

Scott Fernández golpea la bola en el transcurso de su concurso en el British Open. / S.F.

Con unas ganancias de 48.568 euros, el golfista monachilero está en la vigésimo segunda plaza, a siete del corte del ascenso | Scott Fernández tiene serias opciones de culminar con éxito su segunda temporada en el Challenger

SERGIO YEPESGRANADA

Sin ningún género de duda se puede aseverar que el golf granadino se encuentra en el mejor momento de su historia por lo que está dando de sí su mayor exponente en la esfera profesional: el monachilero Scott Fernández (03/08/1992). En la que es su segunda temporada consecutiva en el Challenger Tour, este que reivindica que el «trabajo cambia los fracasos por logros extraordinarios», ha ido acumulando las suficientes ganancias en premios (48.568 euros/puntos) como para poder aspirar a promocionar al European Tour: el circuito más importante del Viejo Continente. Tras haber tomado parte en dieciocho de los veintiún torneos que se llevan disputados en este evento que se compone de veintisiete, se encuentra clasificado en la vigésimo segunda plaza del ránking general del 'Road to Oman', a 7.703 euros del décimo quinto con el que se cierra el corte de los 'elegidos' -el argentino Estanislao Moya. Y así, no sólo está mejorando la septuagésima primera plaza con que lo culminó el curso pasado para hacerse con el derecho de poder disfrutar ahora de todos los hoyos que desee, sino que encima hace justicia a una temprana vocación que con dieciséis años le obligó a abandonar la casa. A un talento, en definitiva, que en 2013 le hizo poder presumir de ser la principal referencia amateur de España y que ahora se mira en el espejo del británico Luke Donald por «su consistencia y nobleza».

«Me estoy sintiendo muy bien. He ido evolucionado en experiencia, en estabilidad, en saber afrontar situaciones complejas. Y creo que tengo tiempo de sobra para recortar diferencias y poder ascender», introduce Scott Fernández con la sensación de que para poder alcanzar la más importante creación del PGA European Tour será clave «encontrar mi mejor golf en los seis torneos que quedan». Se cataloga como un golfista «agresivo, con buena pegada, que trabaja la mentalidad y la compostura». Pero también como «mi principal rival». Y por eso espera «superarme a mí mismo». O también que algún imponderable como puedan ser «las inclemencias meteorológicas» no le supongan un lastre para lograr su reto. A finales de junio del año pasado, y tras ser segundo en la previa disputada en Gailes, un 'links' escocés muy cercano a Royal Troon, ya consiguió el hito de lograr una plaza para disputar el British Open, el torneo major masculino de golf más antiguo del mundo. Pero su ambición no quedó satisfecha. Ni tampoco lo estará si logra acceder al nivel continental en el que los importes en premios son mayores que los que se ofertan en el escalón en el que se encuentra ahora.

Sergio García

«No me pondré un objetivo en cuanto a títulos -proyecta Scott Fernández en torno al largo plazo- aunque sí me encantaría -añade- competir cada año en los cuatro grandes, estar asentado en los circuitos, poder escoger los torneos que mejor me vayan», termina de indicar aludiendo también al Masters de Augusta, al Abierto de los Estados Unidos y al Campeonato de la PGA norteamericana. A fin de cuentas -recuerda- «eso es algo que ya logró Sergio García», por vía de ser un top en el European Tour. Y el hecho de que asuma como propia la proclama de que «hay que trabajar hasta que tus ídolos se conviertan en rivales» termina de espolearle después haber recibido también los más variados elogios de sus propios compatriotas. «Tiene uno de los mejores swings que he visto», llegó a decir sobre su movimiento para golpear la bola el capitán de la selección española, Pablo Fisas.

Y todo, después de que Fernández, el hijo de un granadino y de una inglesa de las East Midlands, comenzara a rentabilizar la precocidad con que comenzó a prodigarse en el deporte de la precisión. «Los primeros pasos los di con tres o cuatro años. Yo acompañaba a mi padre al Granada Club de Golf, en Las Gabias. Él no era profesional, pero le encantaba jugar. Era su hobby. Y cuando no quedaba nadie en el campo de prácticas yo seguía con mi cubo de bolas», destaca divertido quien de la mano de Rafael Lachica se fue formando hasta ser becado. Y de ahí a que en 2009 trasladara su adolescencia a la Residencia Joaquín Blume de Madrid, una de las instalaciones más emblemáticas de que disponen los deportistas en el Centro de Alto Rendimiento del Consejo Superior de Deportes en Madrid. Y bien que el granadino lo aprovechó al mismo par que adquiría la condición de miembro del equipo nacional, con quien por ejemplo se convertiría en campeón del Europeo de Finlandia en julio de 2014. Una distinción que le valió la Medalla de Oro al Mérito en Golf por decisión del Comité de Honores de la Real Federación Española. Aunque ya por entonces se encontraba en la Universidad de Iowa State, donde se fue a estudiar marketing y dio el último paso en su formación como golfista.

«No sabía si quedarme en Madrid o irme a los Estados Unidos, que es lo que finalmente hice. Pero cuando me decidí ya había muchas universidades que tenían su equipo de golf cerrado. En Iowa estaba otro español, Borja Vinto. Y le habló de mi al entrenador, Andrew Tank, con quien hablé y me dijo que me ayudaría a ser uno de los mejores jugadores del mundo». Y a fe que lo encarriló para ello. Porque en aquel ciclo que duró de 2011 a 2015 ya consiguió hacer del de Monachil el campeón de cuatro torneos universitarios. Que son precisamente en los que Fernández también obtuvo enseñanzas para afrontar en mayores garantías los retos que tiene ahora por delante. Se trata del Open de Kazajistán (21-24 septiembre), del Challenge de España (28-1 de octubre), del Open de Hainan (12-15 octubre), del Open de Foshan (19-22), del Open Ras Al Khaimah (25-28) y del Open de Omán (1-4 de noviembre).

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