Mundiales en pista cubierta

Husillos, descalificado tras ganar la final de 400 metros

Óscar Husillos, tras cruzar la línea de meta./EFE
Óscar Husillos, tras cruzar la línea de meta. / EFE

Los jueces decidieron descalificar al palentino después de llegar primero en la final por entender que pisó fuera de su calle durante la carrera

ALBERTO POZASBirmingham

En cuestión de unos pocos segundos, el palentino Óscar Husillos pasó de ser el nuevo campeón mundial de 400 metros a ser descalificado. Los jueces del Mundial de pista cubierta que se celebra estos días en Birmingham decidieron descalificar al español después de examinar la carrera y entender que pisó fuera de su calle, según el artículo 163.3 del reglamento.

Un mazazo que hizo bajar desde las alturas a Husillos, que en el momento de conocer la noticia hacía declaraciones a la prensa. Había ganado la final corriendo con maestría por delante de sus rivales y con una marca de 44.92 segundos, nuevo récord español, europeo y de estos campeonatos, además de sexta mejor marca de la historia del atletismo. Vuelta de honor y celebración con el cronómetro incluidas, el palentino perdió el color en la cara cuando supo que tanto él como el dominicano Luguelín Santos, segundo en meta, también había sido descalificado.

Husillos, que partía como gran favorito en la final y venía de batir el récord nacional en semifinales, cruzó la zona mixta sin hacer declaraciones mientras la delegación española presentaba un recurso que fue desestimado. El de Astudillo no es la primera víctima que se cobra la pista de Birmingham en estos Mundiales: ya hace dos días fue descalificada toda la serie clasificatoria en la que participaba el gran favorito, Bralon Taplin, por pisar todos fuera de su calle.

Con la descalificación de los dos primeros atletas en meta, el oro se fue para la República Checa con Pavel Maslak, que conseguía así su tercer título mundial consecutivo en sala. El himno de la República Checa ponía punto y final a una de las situaciones más bizarras vividas en la historia de estos Campeonatos del Mundo de pista cubierta.

Bronce por sorpresa en 800

La carrera arrancaba cumpliendo punto por punto el guion previsto para una gran final de mediofondo en pista cubierta: ritmo excesivamente lento, atletas amontonados y todo por decidir a falta de 200 metros. El debutante Saúl Ordóñez llegó perfectamente colocado al último giro detrás del polaco Adam Kszczot y sufrió en los metros finales para mantenerse entre los tres primeros. Llegó en tercera posición, e incluso fue subcampeón durante los minutos que duró la descalificación revocada del estadounidense Drew Windle, pero se quedó en el tercer escalón del podio con una marca de 1:48.01 minutos. Ganó el polaco Ksczcot, que con 1:47.47 suma su primer título mundial, y la plata fue para Windle, con el público mostrando su descontento con que el héroe local Elliot Giles se quedase finalmente fuera del podio.

Álvaro de Arriba, el gran favorito a disputarle el oro al polaco, no tuvo su mejor día. Con algunos problemas respiratorios y mal colocado desde el principio, se vio encerrado a falta de una vuelta y no pudo progresar más allá de la quinta posición.

Bronce con lágrimas para Peleteiro

El prólogo de este sábado invitaba a pensar en grandes cosas para la delegación española. A media mañana era la gallega Ana Peleteiro quien se sacudía de encima de forma definitiva la etiqueta de eterna promesa y se proclamaba bronce mundial en triple, con una nueva marca personal de 14.40 metros y acercándose peligrosamente al récord de España. «España se merecía una alegría por mi parte», decía en zona mixta, dejando atrás seis años intentando emular su título mundial junior de 2012. La discípula de Iván Pedroso – ocho veces campeón mundial y campeón olímpico de longitud – empezó el concurso con dudas, pero ya en su tercer salto se ubicó en posiciones de podio, dando su salto definitivo en el cuarto intento. Sólo su compañera de entrenamientos, la venezolana Yulimar Rojas (14.63), y la jamaicana Kimberly Williams (14.48) fueron capaces de doblegar a una Ana Peleteiro que no podía ocultar la emoción ante los micrófonos: «Estoy emocionada, en shock, satisfecha, contenta, orgullosa de nuestro trabajo», decía, refiriéndose a su entrenador, que celebraba el éxito de sus dos atletas con una cerveza en el estadio.

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