Dopaje

La AMA mantiene la suspensión a Rusia a tres meses de los Juegos

El jefe de la agencia rusa antidopaje, Yury Ganus. /EFE
El jefe de la agencia rusa antidopaje, Yury Ganus. / EFE

El Kremlin denuncia la «injusta decisión», antes de que el COI se pronuncie en diciembre sobre si los deportistas del país pueden participar o no en PyeongChang

COLPISA/AFPSeúl

La Agencia Mundial Antidopaje (AMA) mantuvo este jueves la suspensión de Rusia, dejando planear la amenaza de una posible exclusión de ese país de los Juegos Olímpicos de invierno de PyeongChang (Corea del Sur) que se celebrarán en febrero. La decisión no es un buen augurio para Rusia, ya que el Comité Olímpico Internacional (COI), que estaba a la espera de los resultados de estos trabajos, decidirá el próximo mes en Lausana (Suiza) si los deportistas rusos pueden participar en los Juegos de PyeongChang.

El COI, que será el encargado de pronunciarse sobre este espinoso asunto, después del vasto escándalo de dopaje de Estado que afectó a Rusia, anunció poco después que tendría en cuenta «todas las circunstancias» a la hora de tomar su decisión, «lo que comprende todas las medidas con el fin de garantizar unos Juegos justos». El grupo de trabajo constituido antes de los Juegos, y que reúne a la AMA, al COI y a las federaciones de Deportes de Invierno «continuará asegurando que el conjunto de los deportistas susceptibles de ser elegidos para los Juegos 2018, y en particular los deportistas rusos, se hallen sometidos a un nivel apropiado de controles antidopaje», añadió el COI.

Reunido en Seúl, el consejo de fundación de la AMA se pronunció en base a una recomendación del comité ejecutivo, según el cual la agencia rusa antidopaje, Rusada, «no debería ser reintegrada». El ministro ruso de Deportes , Pavel Kolobkov, y el presidente del Comité Olímpico Ruso, Alexandre Jukov, que acudieron a defender los intereses del país, abandonaron la reunión con rostro serio.

«Aceptamos el hecho de que nuestro sistema nacional antidopaje fracasó. Ese fracaso fue resultado de actividades organizadas por un grupo de individuos en beneficio propio», afirmó Jukov, aludiendo a entrenadores y antiguos responsables de la Rusada o del laboratorio de Moscú. «Pero rechazamos de pleno un sistema de dopaje apoyado por el Estado», añadió.

Reacción del Kremlin

El Kremlin, por su parte, denunció el «injusto» mantenimiento de la suspensión de Rusia. «Evidentemente, no estamos de acuerdo con esta decisión. La consideramos injusta», declaró ante la prensa el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov. «Rechazamos categóricamente las acusaciones según las cuales los casos de dopaje habrían estado apoyados por el Estado», añadió. Peskov precisó que Rusia va a «continuar contactando con las organizaciones deportivas internacionales para defender su posición».

La decisión era muy esperada tras la negativa rusa a admitir que había orquestado un sistema estatal e institucional de dopaje entre 2011 y 2015, como lo aseguró un explosivo informe elaborado para la AMA por el jurista canadiense Richard McLaren.

A la espera de su fallo de diciembre, el COI ha pronunciado las primeras sanciones en relación a los Juegos Olímpicos de invierno de Sochi 2014: seis fondistas rusos han sido suspendidos de por vida y se han retirado cinco de las 33 medallas que los atletas rusos ganaron en esa competición. El presidente de la agencia Craig Reedie ya había advertido a Moscú: «Las autoridades rusas deben reconocer públicamente lo que ocurrió, con el fin de que se pueda reconstruir la confianza del público en el deporte ruso».

Rusia ya fue privada de participar en las pruebas de atletismo en los Juegos de Río 2016 y en el Mundial de Londres 2017. Una exclusión de PyeongChang supondría una «humillación» y haría «mucho daño al movimiento olímpico» advirtió el presidente ruso Vladimir Putin.

Símbolo de pujanza para Rusia, líder del medallero en los Juegos de Sochi, la ciudad se convirtió en el epicentro del escándalo, con muestras de orina modificadas y abiertas gracias a métodos sofisticados en los que estaba implicado el servicio secreto ruso (FSB), según concluyó el informe McLaren.

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