Mundiales de Atletismo

Ana Lozano: «Si sale una carrera rápida, puedo estar ahí»

Ana Lozano, durante el meeting de Madrid. /Celia G. Narro
Ana Lozano, durante el meeting de Madrid. / Celia G. Narro

La fondista alcarreña debuta en los Mundiales tras un año de órdago en el que dejó aparcada la biología evolutiva para centrarse en el deporte

MIGUEL OLMEDAMADRID

Hay deportistas que nacen con estrella y una medalla bajo el brazo. Otros descubren con el paso de los entrenamientos que pueden brillar más que nadie. Es el caso de Ana Lozano, la última revelación del atletismo español. «Mi primera carrera fue el cross de Azuqueca, con 12 años, y acabé novena. En ese momento me dije: ¡Si no he sido la última!», recuerda la fondista alcarreña con la alegría de quien disfruta de lo que hace. Y es que para ella correr empezó «como un juego, una actividad extraescolar divertida», y lo sigue siendo, aunque en 2017 se haya proclamado campeona de España y de Europa en 5.000 metros.

Este jueves buscará en Londres, en su debut en unos Mundiales al aire libre, el pase a la final en una prueba que es coto privado de las africanas. «Es muy difícil, pero depende un poco de cómo salga la carrera», confiesa, «pero si sale una rápida desde el principio puedo estar ahí y hacer marca personal». Con ella podría estar entre las mejores el próximo domingo. Más allá no piensa Lozano, con una máxima que consiste en vivir el día a día: «Me gusta pensar así, mirar a corto plazo, porque realmente es lo que me motiva a seguir entrenando». Lo hace sin presión, pero consciente de que su techo está lejos tras una temporada en la que ha explotado definitivamente. «Todavía tengo margen de mejora», asegura sin dudar lo más mínimo.

Entre otras cosas, porque este curso 2016-17 ha sido el primero en el que ha entrenado a tiempo completo con su entrenador, Javier Cañadillas. ¿Y antes? Antes lo hacía entre Alemania, Países Bajos y Francia, mientras cursaba un máster en biología evolutiva. «Era un máster muy exigente, me habían seleccionado entre muchos candidatos, y necesitaba salir», cuenta la atleta, que se comprometió a entrenarse a distancia durante los dos años que duraban sus estudios. «Él me mandaba los planes por correo electrónico y lo comentábamos por Whatsapp», revela.

Una vez terminado el máster, Lozano decidió aparcar la biología durante doce meses para centrarse en el atletismo. Algo grande rondaba su mente: «Tenía la sensación, y 'Kaña' -como llama a su entrenador- estaba convencido de ello, de que si me centraba podría llegar más lejos. No me gusta sentirme a medias y el atletismo siempre ha sido algo que había hecho a medias, así que me di un año a ver qué pasaba. Si no salía bien lo dejaba, pero ha salido bien».

Uno de los secretos de su éxito, con 26 años, es la cercanía que desprende todo lo que le rodea. No se prepara en un centro de alto rendimiento, y podría, sino que lo hace en Guadalajara, en la pista en la que lo ha hecho siempre. Allí conoce a todo el mundo y se para a saludar con una sonrisa imborrable, la que le sacan día a día 'sus niños'. Son el 'Kaña Team', un grupo de cadetes y juveniles con los que comparte entrenamientos: «Cuando empezamos venía con un poco de miedo. Llevaba dos años entrenando sola, pensando en hacer algo serio, y pensaba que con niños iba a ser Jauja. Pero no. Me dan mucha frescura, me relajo. Si vengo con alguna preocupación, con ellos en la pista me olvido». Pero más allá del componente emocional, estos atípicos compañeros también le aportan calidad en sus entrenamientos. «Al final estos chicos están corriendo en 2:42 (minutos el kilómetro), y yo hago 2:48 y gracias», asegura entre risas. «Y aunque ellos ya han acabado sus competiciones, siguen viniendo sólo para ayudarme a preparar las mías», añade.

Pese a su éxito, Lozano es consciente de que vivir del atletismo es muy difícil: «El año que viene podré hacerlo gracias a la beca de la Federación Española y alguna que otra ayuda, pero no te da para ahorrar y es algo que se acaba, no es un contrato indefinido». Por eso mismo, la alcarreña no tiene intención de abandonar definitivamente la biología. «Mi intención es compaginarlo, pero es complicado por las rutinas de entrenamiento, descanso. Centradas sólo en correr. No sé si sería posible lanzarme al doctorado, pero sí continuar estudiando y formándome», apunta.

«Hay que alargar las condenas por dopaje»

En el Mundial de Londres, el dopaje ha vuelto a ser tema de debate con el triunfo de Justin Gatlin -doble positivo en 2001 y 2006- sobre Usain Bolt en los 100 metros. Lozano tiene clara su postura: «El deporte no es la vida. En la vida quizás hablar de cadena perpetua es más debatible, pero el deporte es un juego. Por tanto, si no te gusta y no respetas las reglas, te vas y la vida sigue». En un principio, la fondista alcarreña se muestra partidaria «de la sanción de por vida», aunque le hace dudar que en algunos países, «en los que no hay tanto conocimiento, pueda llegar alguien que quiera hacer dinero y te engañe». En cualquier caso, «lo que sí haría es alargar las condenas: un ciclo olímpico es poco».

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