Las liebres y el calor impiden el récord de Kipchoge

Kipchoge. /Afp
Kipchoge. / Afp

El campeón olímpico gana por tercera vez en Londres con 2:04:27 tras pagar el ritmo salvaje de los primeros kilómetros

MIGUEL OLMEDA

La historia tendrá que esperar. Desde hacía meses, el Maratón de Londres se había señalado como el escenario perfecto para asaltar el récord del mundo de Dennis Kimetto, el único hombre capaz de correr por debajo de dos horas y tres minutos. En la línea de salida estarían los dos grandes maratonianos del último lustro, Eliud Kipchoge y Kenenisa Bekele, junto a Mo Farah y una ristra de africanos con motor en los pulmones. Se había pedido a las liebres un ritmo de 1:01:00 en la media, y aunque lo cumplieron, tienen buena parte de culpa de que este domingo 22 de abril no vaya a recordarse en los anales del atletismo.

Porque puestos a tirar, las liebres corrieron de más. Muchísimo más de lo necesario, tanto incluso que en un principio llegó a atisbarse la locura de que se batieran en una misma carrera el récord de medio maratón y de maratón. Por contextualizar: el grupo de cabeza con Kipchoge pegado a la camiseta de las liebres pasó los primeros cinco kilómetros en 13:48, casi un minuto más rápido que en la plusmarca de Kimetto, a una proyección salvaje de una hora y 56 minutos.

El ritmo inhumano y un calor nada típico en la capital del Támesis no tardaron en pasar factura. La cadencia disminuyó progresivamente hasta clavar los 61 minutos solicitados en el ecuador de carrera, y a partir de ahí el asfalto y el calor se fueron cobrando víctimas. Primero 'pinchó' Guye Adola, que en su debut en Berlín 2017 había sorprendido con 2:03:46 y después se quedó atrás el gran favorito por currículum: Kenenisa Bekele. Aunque no por legendario deja de ser sospechoso habitual en espantadas similares el hombre que de nueve maratones sólo ha rendido a la altura de su nombre en dos, el último hace ya 18 meses. Esta vez perdió comba tras 25 kilómetros y finalizó sexto, 2:08:53 y gracias.

Récord británico para Mo

Mejor le fue a Mo Farah, que cumplió con lo prometido y se adjudicó otro récord británico con 2:06:32, aunque el tramo final se le hizo demasiado largo para llevarse por delante también la plusmarca europea. La tiene en las piernas, eso sí, a poco que se adapte al maratón y deje de correr a tirones como en Londres. Durante buena parte de la carrera uno no sabía si el somalí de nacimiento había 'pinchado' o simplemente se guardaba para asestar después otro de sus hachazos que le llevaron a subirse al tercer escalón del podio.

El primer cajón llevaba el nombre de Eliud Kipchoge casi desde antes de comenzar la carrera. Pagó como todos el brutal ritmo de salida y también el calor, e incluso se sobrepuso a un visible resfriado que le mantuvo casi una hora con la 'moquera' colgando de la nariz… Y aunque su calidad le hizo llevar mejor que el resto las adversidades, una vez más no fue suficiente para batir el récord mundial.

«Sé que lo tengo en mis piernas, pero tienen que ir bien un montón de cosas en una carrera para lograrlo: entrenamiento, preparación, que no haya lesiones, el clima en el 'día D' y las circunstancias de la propia carrera», había confesado Kipchoge en una entrevista a este periódico antes de Londres. En Monza sólo le había fallado la humedad, en Berlín la lluvia y en la capital británica tuvo un poco de aquí y de allá para finalmente terminar en 2:04:27, muy destacado sobre el sorprendente y jovencísimo Tola Shura Kitata (2:05:00 con 21 años), pero en cualquier caso victorioso por tercera vez en suelo londinense. Un triunfo que además es el décimo en once maratones y el sexto 'Major' para el vigente campeón olímpico, al que sólo le falta el récord mundial para ser el mejor especialista de la historia.

Radcliffe respira tranquila

El otro gran atractivo del Maratón de Londres era la posibilidad de que Mary Keitany arrebatase a Paula Radcliffe su histórico récord mundial de 2:15:25. La keniana ya se había adjudicado la plusmarca sin liebres masculinas en 2017, y parecía lanzada a superar a la británica en su propia casa en esta edición. De hecho, durante 21 kilómetros, Keitany puso en jaque el récord de Radcliffe, pero tras el paso por el medio maratón se fue desinflando.

La keniana pagó tan caro el brutal ritmo inicial, muy superior al de la plusmarca mundial, que ni siquiera fue capaz de subirse al podio (finalizó quinta en 2:24:27), y eso que llegó a aventajar a sus perseguidoras en más de un minuto. Peor incluso lo pasó la otra gran favorita al triunfo, la mítica Tirunesh Dibaba, que terminó tirando la toalla pasado el kilómetro 30 después de pararse y volver a arrancar sin fuerzas en tres ocasiones.

Fue otra atleta histórica como Vivian Cheruiyot la que aprovechó la coyuntura. La keniana más laureada de todos los tiempos, que ya es mucho decir, contemporizó la carrera para acabar con una marca fantástica de 2:18:30, la cuarta mejor de siempre, cinco minutos más rápida que su tope anterior. Su compatriota Brigid Kosgei, con 2:20:12, y la etíope Tadelech Bekele, con 2:21:39, cerraron el podio final.

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