Deporte Adaptado

Una inclusión real para 2018

Un jugador avanza con el balón sobre el césped del centrodeportivo We./C. GUISADO
Un jugador avanza con el balón sobre el césped del centrodeportivo We. / C. GUISADO

Usuarios de centros ocupacionales, asociaciones y alumnos del 'Tafad' se mezclan en cuatro equipos distintos para disputar un torneo original, divertido e inclusivo

CÉSAR GUISADOGRANADA

Al 2018, asociaciones y clubes deportivos que hoy derraman esfuerzos en organizar sus propias competiciones, alejadas de los focos mediáticos y de las atenciones federativas e institucionales, le van a pedir una cosa por encima de todo lo demás: una inclusión real en la sociedad y sobre todo en el deporte. Porque las categorías adaptadas no se entienden sino como el camino para una agenda deportiva común que hoy es inexistente. Y con esa ilusión, se celebró hace unos días en en centro deportivo We el primer trofeo de fútbol inclusivo Handisport-Medac.

Una jornada que nacía de la iniciativa personal de Ángel Camacho, que es copartícipe de la empresa Handisport, vinculada al sector de la enseñanza deportiva adaptada. Ángel, con la ayuda de Javier Conde, profesor de la asignatura de Deporte Adaptado en el Medac, y de sus alumnos en el ciclo de Técnico Superior en Animación de Actividades Física y Deportivas, comúnmente llamado 'Tafad', han puesto en el calendario una cita tan original como necesaria.

Una competición con el balón como protagonista para captar atenciones y dividida en dos niveles; 'competición' para los más avezados, con idénticas reglas al fútbol federado y categoría 'recreativa' para el resto, con normativa más laxa y llamada así porque la denominación común para el nivel más básico; habilidades, «nos parecía inadecuada ya que aquí, cada uno tiene su propia habilidad», explica Camacho. En definitiva, un torneo dirigido a usuarios de asociaciones donde se trabaja con la discapacidad intelectual y en el que lo único que te diferenciaba del resto dentro del terreno de juego era el color del peto.

Así, futbolistas de todas las edades, sin importar la movilidad o el talento de cada uno, se dispusieron sobre el verde para celebrar goles como único objetivo. Y es en este tipo de competiciones cuando de verdad se percibe el sentido más puro del deporte porque el equipo trabaja para una meta común que ahuyenta las barreras de la edad, de la habilidad física, la diferenciación por sexos o el tipo de movilidad.

Misión cumplida para los organizadores, y también para los alumnos del 'Tafad', quienes completan su formación abriendo las puertas a las competiciones adaptadas. Y por supuesto también para los jugadores, los usuarios de los centros ocupacionales Reina Sofía de Armilla y La Pirámide, de Huétor Tájar, así como los usuarios del Hogar San Juan de Dios de Granada y los de Asprogrades.

Los ganadores se llevaron un trofeo y el resto una medalla como premio a su participación. «Nos parece un paso más en torno a la inclusión porque además, las impusieron los alumnos del Medac, premiaron los propios compañeros de equipo», explica Ángel. «Cremo que hemos conseguido lo que buscábamos. Sacar a estos alumnos o usuarios de sus asociaciones de su rutina diaria haciendo lo que les gusta que es jugar al fútbol y sobre todo, compartiendo un día con personas sin discapacidad», abunda.

Una jornada que gustó a los participantes y sorprendió a quienes se forman como profesionales. Los alumnos del 'Tafad' pudieron comprobar cómo caían mitos sobre la habilidad de los deportistas con discapacidad intelectual. Tanto, que hubo quien ofreció a varios de estos jugadores unirse a algún partido con los amigos más adelante. «Empiezas a jugar con cierta condescendencia y al poco tienes que apretar porque percibes más intensidad y nivel de lo que esperabas encontrarte», asevera el gerente de Handisports.

Un objetivo

Las metas, a largo plazo, son las mismas. Que aquellos jugadores que alcancen un nivel adecuado, puedan formar parte de los equipos normalizados, los que juegan competiciones federadas. Pero, por el momento, las barreras se encuentran ubicadas con más arraigo en la sociedad que en el reglamento, curiosamente. Porque al jugador con una discapacidad intelectual, en este caso, se le anima a dejar la rutina competitiva en la edad de aprendizaje. Será la formación de los técnicos del sector, los que deban encargarse de abrir las puertas a la inclusión. Y en ello están los del 'Tafad'.

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