Atletismo

Husillos brilla más que nadie en el firmamento de Madrid

Óscar Husillos cruza victorioso la meta. /Miguel Olmeda
Óscar Husillos cruza victorioso la meta. / Miguel Olmeda

El cuatrocentista palentino fulmina al bicampeón mundial Pavel Maslak y bate el récord de España, en una tarde en la que la lesión de Yunier Pérez fue la nota negativa

MIGUEL OLMEDAMADRID

No puede decirse que Óscar Husillos fuera de tapado a la reunión Villa de Madrid, pero sí que es cierto que, compartiendo cartel con estrellas de la talla de Maria Lasitskene, Ryan Whiting o Genzebe Dibaba, los focos estaban puestos en otras figuras. Por ejemplo, en la de Pavel Maslak, doble campeón del mundo de 400 metros en pista cubierta y precisamente rival del palentino en Gallur. Pues bien, el cuatrocentista español no sólo plantó cara, sino que fulminó al checo en el último cuarto de carrera, estableciendo un nuevo récord de España en 45.86 segundos, rebajando en seis centésimas su propia plusmarca.

Husillos evitó, eso sí, hablar de carrera perfecta, destacando que ahora tiene que pensar en el campeonato de España y en el Mundial de Birmingham. Con su actuación en Madrid tiene el billete casi asegurado. El otro tendrán que jugárselo en Valencia Lucas Búa, que corrió en 46.66, Darwin Echeverry y Samuel García.

Y si la cara fue Husillos, la cruz se la llevó otro español, Yunier Pérez para el caso. El velocista parecía tocado por una varita mágica desde que estrenase nacionalidad con dos récords de España en los últimos quince días, y sin embargo en su semifinal del 60 hico crac. Su tendón de Aquiles, concretamente. Tendido sobre el tartán, pedía desesperadamente la camilla hasta que el médico de la Federación acudió a verificar que, evidentemente, se había roto. Una lástima para el atletismo patrio, que pierde a uno de sus grandes bastiones para los próximos seis meses, y por supuesto también para él, que ve frustrados sus sueños de volver a bajar de 6.50 y competir en el Europeo de Berlín en agosto con los colores rojigualda.

Yunier Pérez es atendido en la pista.
Yunier Pérez es atendido en la pista. / Miguel Olmeda

También se marchó decepcionada de Gallur, aunque por motivos bien distintos, Maria Lasitskene. La saltadora rusa, que minutos antes de su concurso había entregado un ramo de flores a Ruth Beitia en el homenaje a la cántabra, no logró superar el listón en 2.07, que hubiera supuesto una nueva marca personal a sólo dos centímetros del récord mundial. También amenazaba a la plusmarca de todos los tiempos Genzebe Dibaba en el 1.500, apenas seis días después de correr en 3:57.45 en Karlsruhe, pero no fue capaz de mantener el ritmo adecuado y entró en meta incluso por encima de los cuatro minutos, seguida muy de cerca por la prometedora alemana Konstanze Klosterhalfen.

Ocasión perdida

En la carrera por las mínimas para el Mundial que se celebrará en Birmingham, los ochocentistas españoles se dejaron por el camino la oportunidad de correr tras la estela de Adam Kszczot, cinco veces campeón de Europa. Ni Kevin López, centrado esta temporada en el 1.500, ni Saúl Ordóñez, después de brillar el pasado sábado en Alemania, consiguieron bajar de la exigentísima marca de 1:46.50. Tampoco en el 1.500 obtuvieron premio los mediofondistas españoles. El que más se acercó al crono que exige la IAAF fue Ignacio Fontes, pese a correr por la final B, con un tiempo de 3:41.50, dos segundos por encima de la mínima. Tampoco pudo lanzar por encima de lo requerido Borja Vivas en el peso, un concurso en el que brilló el checo Tomas Stanek, con 21.69 metros.

La cántabra Ruth Beitia recibió un homenaje por su exitosa trayectoria.
La cántabra Ruth Beitia recibió un homenaje por su exitosa trayectoria. / Miguel Olmeda

Y en las féminas, Gallur vibró con el 800 de Esther Guerrero, que aunque ya tenía la mínima para Birmingham de la temporada pasada, ‘voló’ hasta los 2:02.64, un segundo por encima de su marca personal. A Ana Peleteiro, que no pudo saltar en el triple más de 14.08, también parece que le valdrá su marca de 14.20, aunque oficialmente no sea mínima. En el 3.000 parecía una utopía que alguna de las atletas españolas se colase en el terreno de las africanas bajando de nueve minutos, y así se confirmó: no habrá representación española en esta disciplina en Birmingham, muy complicado ya de antemano teniendo en cuenta que la carrera será una final directa entre las 16 mejores marcas, todas por debajo de 8:50 muy probablemente. Maitane Melero, Irene Sánchez-Escribano y compañía tendrán que esperar al Europeo al aire libre.

En la última atracción de la tarde, el triple salto masculino, el polideportivo madrileño presentaba un aspecto muy distinto al de hacía apenas media hora. Casi vacío. Quizás la coincidencia con el fútbol tuviera algo que ver, pero no deja de resultar lamentable la indiferencia del público a uno de los concursos con más nivel del mitin, con buena parte de la ‘nobleza’ mundial de la disciplina en las listas. Entre los Pichardo, Évora, Dos Santos y compañía volvió a competir, una vez más, el español Pablo Torrijos, plusmarquista nacional y uno de los valores de futuro del atletismo patrio. No tuvo su mejor actuación, lejos de los 17 metros, todo hay que decirlo.

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