Atletismo

Granada, la cuna del velocismo español

FERMÍN RODRÍGUEZ

Algunos de los corredores más prometedores del país se entrenan bajo las órdenes de Manuel Jiménez | El técnico apuesta por un método de trabajo «generalista pero individualizado a pie de pista»

NACHO SANTANAGRANADA

No es posible correr sin caminar, al igual que no se puede concebir la existencia de ningún deporte sin la base del atletismo. El arjé deportivo vive momentos difíciles a nivel institucional, lo que causa fisuras en el plano competitivo, si bien la ciudad de Granada está llamada a ser la capital nacional del velocismo gracias a la proyección de sus atletas y preparadores.

Manuel Jiménez es uno de los nombres propios causantes de que la situación sea así. Bajo su tutela se reúne casi una veintena de atletas, entre ellos, doce velocistas. En este apartado es donde más brilla el conjunto, pues cuenta con integrantes de la talla de Dani Rodríguez, Carlos Bailón o Arián Téllez, presente y futuro de la disciplina que hacen que sea denominado como uno de los mejores grupos de velocistas de España.

Las cualidades de los atletas añaden un extra de presión también a su entrenador, encargado del día a día y de que lleguen en condiciones óptimas a cada una de las competiciones que disputan. El propio Manuel reconoce que «uno siente responsabilidad por el nivel que hay, pero más que nada por los resultados que se puedan conseguir», pues un potencial elevado implica también metas más duras y difíciles de alcanzar, exigiendo más tanto del aprendiz como del maestro. Sin embargo, independientemente del nivel que pueda requerirse, el mejor método para el entrenamiento es «que puedan llegar a disfrutar todos los días del entrenamiento y no solamente cuando compitan», cuenta el preparador.

En grupos con tantos integrantes y de diversos niveles, la clave está en «crear un tipo de entrenamiento generalista pero individualizarlo a pie de pista», señala Manuel, que se preocupa personalmente de cubrir las necesidades de trabajo de cada uno de sus pupilos en todas las fases del entrenamiento. «Hay que pensar en las características principales de cada núcleo», afirma, pues aquellos que sean corredores de distancias cortas deben enfocarse en cualidades diferentes que aquellos que se centren en espacios más largos.

Puntualiza Manuel que la labor del entrenador reside en «encauzar el potencial que puedan tener», que no es poco en un grupo como el suyo. «Es como si dijéramos que cada uno es un trozo de carbón grande y tenemos que tallarlo para sacar el diamante que tienen dentro», recuerda a la vez que incide en que «hay muchísimas vertientes que trabajar: la técnica, las capacidades físicas, psicológicamente también hay que ayudar bastante y sobre todo que el grupo esté cohesionado» para lograr una sesión de trabajo que pueda sacar lo mejor de cada uno.

En cuanto a los objetivos personales de cara a esta nueva temporada, el preparador se fija la meta de conseguir que aquellos atletas que han depositado su confianza en él consigan «disfrutar de cada fase del entrenamiento», pues estima que «si no se disfruta, se pueden conseguir muchas metas y muchos objetivos, pero no valdría la pena bajo mi punto de vista».

La situación del atletismo en Granada no es la que cabría esperar de una ciudad con tanto potencial a la que vienen a entrenar algunos de los velocistas con más futuro del país. Manuel admite que «la parte económica es fundamental» para entender el porqué de esta circunstancia, pero también apunta en dirección a «un problema de valores», pues estima que «la atención emocional de un colectivo como la ciudad de Granada está en un solo deporte, que es el fútbol». «No tengo nada que menospreciarle al fútbol», señala con respeto para recordar que «desde la base se podría educar de que el padre de todos los deportes es el atletismo».

Uno de los integrantes del grupo dirigido por Manuel Jiménez es Dani Rodríguez, que viene de firmar la que él mismo cataloga como «la mejor temporada de las que llevo». El corredor de Playas Castellón se proclamó este año campeón de España sub 23 y absoluto en cubierto y finalizó segundo en el Campeonato de España promesa y tercero en el absoluto al aire libre, aunque confiesa que «tuve una lesión en la mano que me impidió hacer mejores marcas, pero igualmente estoy muy satisfecho».

El velocista se cruzó en el camino de Manuel casi por puro azar cuando aún no había dado sus primeros pasos en el mundo del atletismo. «Yo estaba interesado en apuntarme a este deporte», recuerda sonriente, «fue a través de un amigo mío que conocía a un fisio y le pasó mi número. Contacté con él y hasta el día de hoy». De este modo, Dani inició un camino plagado de éxitos hasta convertirse en una de las jóvenes promesas españolas, aunque cada vez deja más atrás este rol para pasar a ser una realidad, algo que evidencian los resultados cosechados durante la última temporada.

Pese a ser granadino, ha tenido que buscar un equipo fuera de su ciudad natal para poder continuar creciendo como deportista, clara muestra de la situación que atraviesa el atletismo granadino, que cuenta con buenos practicantes, aunque el propio Dani reconoce que «no hay recursos ni un club que nos pueda ayudar económicamente como nos ayudan otros clubes», aunque piensa que «no sería necesario» salir de Granada si esta situación cambiase.

Ahora, con el respaldo de uno de los mejores clubes de España, el velocista se marca metas ambiciosas de cara a la temporada que preparan actualmente, pues afirma que «en pista cubierta quiero bajar mi marca personal», mientras que al aire libre buscará la mínima para el Campeonato de Europa que tendrá lugar en agosto de 2018, situada en 20,70. De cara a un futuro un poco más lejano como es Tokio 2020, Daniel aspira alto: «los Juegos Olímpicos son el sueño de todo atleta, vamos a entrenar bien para ello y si cae la marca, mejor», aunque reconoce que «no suelo meterme mucha presión».

Carlos, reto de altura

Otra de las grandes promesas del atletismo español es Carlos Bailón, también integrante del grupo de trabajo de Manuel Jiménez. El velocista dio sus primeros pasos en el club de atletismo Granada Joven, donde empezó a despuntar dentro del panorama local a temprana edad. Su esfuerzo se vio recompensado al fichar por el Unicaja Atletismo de Jaén años después, equipo al que ayudó a proclamarse campeón absoluto de Andalucía en 2016 con su victoria en los 200 metros.

Sus resultados no han sido tan buenos en esta última temporada, a la que cataloga de «compleja», dado que «en el plano académico y profesional he tenido que dedicarle mucho esfuerzo, ha sido un año clave y he tenido que sacrificar un poco de tiempo». Sin embargo, pese a la dificultad del curso, afirma visiblemente emocionado que «he retomado la prueba de salto de longitud», una disciplina en la que reconoce que «hacía muchos años que no probaba y la verdad es que me he encontrado muy cómodo en ella», por lo que actualmente se encuentra «apuntando bastante alto» en ella.

«He entrenado siempre aquí y siempre les he visto, tienen un grupo de entrenamiento excepcional, con unas personas muy buenas», explica sobre cómo tomó la decisión de entrenar bajo la tutela de Manuel, al que define como «un gran entrenador, tiene mucho conocimiento y estoy seguro de que va a saber conducirnos a unos resultados muy buenos». Además, se muestra ilusionado también con sus compañeros al afirmar que forma parte de «un grupo que me está haciendo recuperar la emoción y las ganas de años anteriores», algo vital a la hora de trabajar diariamente.

Pese a que reconoce que «es cierto que fuera de Granada hay instalaciones y ciudades con muchos más recursos y otro tipo de gente», el velocista de Unicaja resalta que «aquí tenemos una cosa de la que debemos estar muy orgullosos: el personal», y es que opina que «tenemos entrenadores muy buenos, equipos muy buenos y un ambiente de atletas muy beneficioso a la hora de llevar a cabo los entrenamientos», algo que afirma «porque somos casi una familia», tal y como evidencia presenciar una sesión de entrenamiento del grupo, que se desarrolla entre risas pero con la exigencia necesaria para que gente de tan alto nivel continúe creciendo.

A esta nueva temporada, Carlos le pide «retomar el nivel que he tenido otros años», algo que le permitiría «escalar puestos en los campeonatos de España» y luchar por su objetivo de «poder participar en todas las finales posibles y estar en la lucha incluso por las medallas». De cara a Tokio 2020 se muestra realista al afirmar que es «una pregunta compleja a tantos años vista». «Prefiero dejar que estos años se vaya viendo según mi rendimiento», cuenta, aunque no pierde la fe en su sacrificio diario porque «siempre he creído que nada es imposible en este deporte y que con trabajo y esfuerzo se puede llegar a cualquier cosa». Por ello, seguirá trabajando con la ayuda de Manuel para poder alcanzar un nivel adecuado lo antes posible. Esto se facilita gracias al «plus de motivación» que supone el hecho de que haya quienes les catalogan como el mejor grupo de velocidad de España, pues «sirve incluso para poder entrenar mejor».

Arián, el hijo pródigo

El tercer hombre a resaltar en el grupo de Manuel es Arián Téllez, cuya historia se encuentra ligada a la de Carlos Bailón gracias a su amistad. En 2007 comenzó una andadura que le ha llevado a conquistar hitos como el de ser nombrado mejor deportista de Granada en 2016 junto a Alhambra Nievas.

Una década después, aquel niño que probaba por curiosidad es ahora uno de los nombres propios con más proyección del país. Arián se unió al Playas de Castellón para seguir creciendo y su decisión fue recompensada con grandes resultados, como el Campeonato de España de 4x100 cosechado esta misma temporada. Tras pasar tres años entrenando en Madrid, la pasada campaña abandonó España para entrenar con Christophe Lemaitre en lo que define como «una temporada diferente». «Este era el objetivo cuando decidí marcharme allí», reconoce, «intenté aprender en otras circunstancias para que ese aprendizaje me enseñara a enfocar el deporte de otra manera y vivir cosas que quizás en España no hubiera podido vivir», por lo que considera esta meta cumplida.

Pese a ello, el granadino reconoce que «la temporada pasada los resultados no fueron como yo quise». «Manuel estaba haciendo un trabajo muy bueno, se veía desde hace años», comenta para explicar el porqué de su cambio de entrenador, «qué mejor que en tu casa, en Granada, para poder entrenar». «Tomé la decisión y vine a entrenar donde empecé y donde estoy más a gusto», sentencia.

«A día de hoy, si tienes un cierto nivel, necesitas buscar otros apoyos económicos que quizás en Granada no existan», afirma amargamente sobre la situación de la disciplina en la ciudad, «ojalá en un futuro podamos tener un club grande, porque el atletismo granadino tiene muchas ganas de ello».

En cuanto a sus metas de cara a esta temporada, el velocista admite que buscará «volver al nivel que tenía tanto en la temporada 2014/15 como en la 2015/16, luchar por las mismas cosas que luchaba y, una vez lleguemos ahí, superarlo». Una vez conseguida esa evolución, pone sus miras en el Campeonato de Europa, el «objetivo primordial» de esta temporada y al que afirma que «ojalá podamos asistir» en representación de España.

Pese al objetivo de recuperar nivel, Arián sigue siendo mostrando ambición afirmando que «poder luchar por los Juegos Olímpicos de 2020 es una de las razones por las que vuelvo a Granada, vamos a trabajar en ello y ojalá lo consigamos».

«Es casi un halago que nos hayamos juntado los que nos hemos juntado en Granada con un gran entrenador», comenta sobre sus compañeros, «ojalá en un futuro de verdad seamos el mejor grupo de velocidad, consigamos grandes marcas y muchas medallas para el deporte granadino y a ver si hacemos disfrutar a la ciudad», finaliza uno de los granadinos con más proyección en el atletismo español.

Con estos tres nombres y el trabajo diario supervisado por Manuel Jiménez, Granada se convierte en una de las ciudades a tener en cuenta a la hora de hablar de velocismo. Son ya presente y todo indica a que serán el futuro de España más pronto que tarde, pero siempre con el trabajo, esfuerzo y sacrificio que caracteriza tanto a los atletas como a los entrenadores que están detrás de ellos para encauzar su camino durante temporadas que pueden llegar a ser muy duras. El Europeo en Berlín espera, y Granada podría estar bien representada.

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