Super Bowl LII

Los Eagles hacen terrenales a los Patriots

Nick Foles alza el trofeo Vince Lombardi. / Foto: Reuters | Vídeo: Atlas

Philadelphia destrona a New England (33-41) y logra por primera vez el trofeo Vince Lombardi, con el quarterback Nick Foles como MVP

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

El milagro, esta vez, lo obraron los Philadelphia Eagles, que se proclamaron campeones de la Super Bowl LII tras destronar a los New England Patriots en el US Bank Stadium de Minneapolis. Ni la ausencia de su gran estrella, Carson Wentz, ni la presencia enfrente de la dinastía más longeva del fútbol americano pudo detener al conjunto de Pensilvania, que abandonó el club de las franquicias de la NFL que nunca han ganado el trofeo Vince Lombardi, se cobró venganza por la derrota sufrida ante los Patriots hace trece años en la Super Bowl XXXIX y convirtió a Nick Foles, elegido MVP del encuentro, en el nuevo héroe americano.

Con sólo tres partidos en los playoffs como bagaje, el quarterback texano guió a los Eagles a un triunfo que muy pocos podían imaginar. Se les había adjudicado la condición de víctimas propiciatorias. Se presentaron a la cita presumiendo de la etiqueta de 'underdogs' que les habían colgado. Sus aficionados llevaban semanas luciendo con orgullo máscaras de perros, conscientes de que con esa vitola arrollaron ya a los Atlanta Falcons y los Minnesota Vikings. Descargaron sin problemas toda la presión sobre los Patriots, tan experimentados y glamourosos ellos. Pero sabían que una vez sonase el silbato, cualquier cosa era posible. E hicieron saltar la banca al imponerse por 33-41 a una escuadra que anteriormente sólo había sucumbido dos veces en el partido más mediático del planeta y que contaba con el recién proclamado por tercera vez como MVP de la temporada, Tom Brady.

Todo parecía dispuesto para que el mejor quarterback de la historia añadiese otro glorioso capítulo a su leyenda. Pero pese a que el '12' de los Patriots completó 28 de 48 pases para 505 yardas, incluidos tres de anotación, fue Foles, un segundón hasta que la lesión de rodilla de Wentz le obligó a dar un paso al frente, el que tocó el cielo.

Duelo sin cadenas

Aunque sin la épica de la Super Bowl anterior, en la que los Patriots se enfundaron su quinto anillo tras la remontada más inverosímil que se recuerda, el duelo librado en Minneapolis merece un lugar de honor en los anales del fútbol americano. Fue un encuentro vibrante en el que los ataques se impusieron a las defensas y que marcó el récord de yardas en una Super Bowl (1.151). Un ritmo ofensivo brutal del que salió triunfante el equipo de Pensilvania, beneficiado por la permeable defensa de los Patriots y la ausencia del cornerback Malcolm Butler por decisión técnica de Bill Belichick.

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Pese a su menor experiencia, salieron los Eagles en estampida, poniéndose tres arriba de inicio con un field goal de Jake Elliott. Los Patriots, que acudían con la rémora de no haber anotado nunca en un primer cuarto de la Super Bowl bajo la tutela de Belichick, también comenzaron esta vez con el colmillo afilado. Un patada de Stephen Gostkowski les sirvió para empatar el choque y borrar el funesto registro de la era Belichick.

No agarrotó la presión a Foles, que tras una gran acción de LeGarrette Blount, miró a Alshon Jeffery y lanzó para que el receptor firmase el primer touchdown del partido. New England caminaba a rebufo. Brady encontraba a Danny Amendola y a Chris Hogan, pero no tenía tanta fortuna a la hora de citarse con Rob Gronkowski. Gostkowski andaba errático, fallando dos patadas antes del descanso. Y para más inri, Brandin Cooks ponía un fin prematuro a su estancia en el US Bank Stadium tras un brutal choque con Malcolm Jenkins.

A los Patriots no les valía con el manual, por lo que probaron con el despiste en una jugada en la que Amendola acabó ejerciendo de quarterback y Brady de receptor sin tino. Estaba llamado Amendola, ex de los Eagles, a ser uno de los grandes protagonistas del encuentro, pero fue LeGarrette Blount, campeón el año pasado con los Patriots, el que sirvió el segundo touchdown de la noche para los Eagles que dejaba en 3-15 el luminoso, aunque Gostkowski acortaría luego con un field goal.

Precisaban los Patriots aminorar la brecha cuando antes. Contra las cuerdas, New England saca siempre su mejor versión. Un pase de Brady propició más de 20 yardas de carrera de James White. Héroe en la prórroga de la Super Bowl LI, el running back anotó el touchdown que tanto demandaban los pupilos de Belichick para ponerse a tiro a los Eagles. Pero aún daría otro zarpazo el equipo de Filadelfia en una acción de estrategia urdida por el coach Doug Pederson que transformó a Burton en quarterback y a Foles en receptor para que el texano subiese otro touchdown al casillero. Los Eagles se iban al descanso con diez de ventaja (12-22).

Remar para morir en la orilla

Forzados a remontar otra vez, los Patriots salieron en el tercer cuarto determinados a reactivar la conexión Brady-Gronkowski. Prácticamente desaparecido en el primer tiempo, el tight end rubricó al poco de comenzar el tercer cuarto un touchdown que, con el extra point, dejaba a tres a New England. Respondió raudo Foles con un gran pase para que Corey Clement sellase otro touchdown que daba aire al campeón de la NFC.

De nuevo diez abajo (19-29), los Patriots entraban en esa franja final que ha forjado su leyenda. Pero la alquimia de Brady y Belichick no fue suficiente esta vez. Logró New England situarse de nuevo a tres con un touchdown de Hogan (29-26) e incluso llegaron a dominar por uno (33-32) tras otra anotación de Gronkowski y el extra point de Gostkowski.

Pero aguantaron con valentía los Eagles. Foles filtró un pase que Zach Ertz llevó a la end zone (33-38). A los Patriots les restaba un último cartucho, pero lo quemaron con un fumble que les metía en el ataúd. Elliott, con un field goal, puso el último clavo ante unos Patriots que remaron para morir en la orilla. Hasta Brady tiene días propios de un humano.

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